Hotch Scratch Fever [cap4]


Título: Hotch Scratch Fever
Fandom: Mentes Criminales          Pareja: Aaron Hotchner x Spencer Reid
Autor: DarkJediQueen y Rivermoon1970         Trabajo original: Hotch Scratch Fever
Traducción: KiraH69
Género: Yaoi, Slash
Clasificación: +18          Advertencias: Lemon
Capítulos: 5 (4 de 5)
Resumen: Se suponía que iba a ser una captura rutinaria, bueno, tan rutinaria como puede ser en la UAC. Por desgracia, fue de todo menos rutinario y ahora Hotch es, bueno, Hotch ha sido transformado...... en un gatito. Y nadie sabe cómo transformarlo de nuevo.


Capítulo 4

Spencer no se sorprendió cuando una pequeña nariz fría y húmeda tocó su mano. Giró su mano para que Hotch pudiera presionar la nariz contra él. Jack estaba justo tras él cerrando la puerta. Se encontraban en el viejo despacho de J. J., que se había transformado en el almacén de la Unidad. Hotch le había seguido ahí una vez antes.
Jack se sentó a su lado y se apoyó en él. Spencer le rodeó con su brazo. Hotch se contoneó entre sus piernas y trepó por su pecho, lamiendo las lágrimas en su rostro. Spencer rio y lo bajó para acurrucarlo contra su pecho. Se limpió las lágrimas con la manga de su camisa.
Y ahora he destapado lo nuestro ante el equipo—Spencer se sorprendió cuando Hotch comenzó a ronronear. Empezó a lamer sus dedos.
A papá no le importa—añadió Jack útilmente. Se contoneó solo un poco más cerca.
Lo sé—Spencer apoyó la cabeza contra la pared. Sabía que el que Hotch le pidiera que se mudara significaba que quería que el equipo lo supiera. Que estaba preparado para ese paso, pero antes de eso, no creía haber estado preparado para ese momento en la sala de reuniones—. Yo...
Llamaron a la puerta. Era suave así que Spencer supo que eran J. J. o Prentiss. Jack intentó apartarse, pero Spencer mantuvo el brazo a su alrededor.
¡Adelante!—respondió Spencer. J. J. abrió la puerta y entró, cerrando tras de sí.
Tenemos una pista sobre Jones. Una cámara de tráfico en McLean lo divisó hace diez minutos. Tendremos un helicóptero listo para cuando lleguemos allí.
Jack, ve al despacho de tu papá y quédate allí. Anderson y García te vigilarán. Mantén a tu padre allí incluso si tienes que echar el pestillo.
Lo haré—Jack se levantó cogiendo a su padre del pecho de Spencer. Miró a Spencer y se inclinó para abrazarle torpemente antes de besar su mejilla. Spencer le dio un beso en la frente.
Volveré pronto. Cenaremos en casa. Ve pensando lo que quieres para cenar y podemos parar de camino a casa para comprarlo.
Vale—Jack vaciló y se inclinó cerca—. Te quiero.
Yo también te quiero, Jack—susurró Spencer con una sonrisa.
Acarició la cabeza de Hotch y acompañó a ambos a la puerta frente a él. Morgan estaba en el pasillo con los chalecos para J. J. y él. Spencer cogió uno y se lo puso. Sintió el hormigueo de magia que les protegerían de algunos de los peores hechizos que podrían matarlos con un solo disparo. Sin embargo, había algo diferente en su chaleco. Algo más. Era su chaleco normal. Con un roce de sus manos podía sentir el pequeño pedazo de metal que había metido en la parte inferior del forro delante y detrás. Tocó la zona sobre su corazón. Había más que el hechizo normal en él. Había estado alrededor de la magia de Hotch lo suficiente para sentirla ahí. Hotch había colocado más hechizo en él.
Spencer miró a donde Jack y Hotch estaban entrando en el despacho de Hotch y el chico se giró para mirarle. Envolvía a Hotch en sus manos y los ojos del pequeño gatito estaban donde se estaba tocando el corazón. Para que Spencer pudiera sentir su magia debía de haber puesto mucha. Las chaquetas de Prentiss y Hotch tenían más hechizos sobre ellas, pero resultaba entendible ya que eran los combatientes mágicos. Colocaban sus propios hechizos para protegerse.
¿Spence?—J. J. colocó una mano en su brazo para llamar su atención—. Atraparemos a Jones y traeremos a Aaron de vuelta, tienes que confiar en que funcionará.
Spencer tragó el bulto que se había formado en su garganta mientras miraba hacia los otros que estaban esperándoles. Podía superar esto, tenía que hacerlo por el bien de Hotch. Se encontró con los ojos de J. J. y vio su convicción y eso ayudó a reforzar su propia resolución. Asintió a su compañera y se dirigió hacia los otros. Estaba demasiado sensible y lo sabía, pero solo quería que esto acabara, quería a Aaron de vuelta.
Morgan había conseguido uno de los Suburban más grandes en el que cabrían todos. Tan pronto como el equipo estuvo dentro, se dirigió al aeropuerto. Había una corriente continua de comunicación sobre el paradero de Jones. Lo tendrían a la vista muy pronto y con suerte en custodia antes de que terminara el día.
Pudieron pasar rápidamente la seguridad del aeropuerto gracias a que Strauss había llamado de antemano para hacerles saber que el equipo se dirigía hacia allí y que despejaran el camino para ellos. Spencer no estaba sorprendido. Su jefa de sección podría haber sido una sargento con ellos, pero entendía la importancia de resolver estos casos.
Tan pronto como Morgan aparcó, Prentiss y él bajaron y corrieron inmediatamente hacia el helicóptero que estaba esperando. En unos minutos estuvieron en el aire. Rossi tomó el volante con J. J. y Spencer junto a él. En poco tiempo, ambos equipos estaban en movimiento e intentando alcanzar a Jones.
Spencer estaba repasando en su cabeza toda la información que ya habían reunido de Jones. Estaba intentando anticipar a dónde podía estar yendo. ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿En Washington? Cuando no surgió nada, sacó su teléfono y llamó a García.
Oficina de quien todo lo sabe, ¿cómo puedo serte de ayuda?—respondió García animada y, como siempre, puso una pequeña sonrisa en el rostro de Spencer. Algo que realmente no había sucedido en el último par de días.
García, ¿puedes comprobar si Jones tiene alguna propiedad en la zona? ¿O si hay un lugar significante para él en Washington o Virginia? ¿Algo que lo conecte a este lugar?
Dame un segundo—escuchó su tecleo rápido y supo que estaba intentando encontrar lo que le había pedido—. Huh, no veo ninguna propiedad a su nombre, pero hay dos lugares a nombre de su exmujer. Uno es un almacén y el otro es la casa de sus padres que fue puesta a su nombre tras la muerte de ellos. Ambos en Washington. He enviado ambas direcciones a vuestros teléfonos.
Vale, gracias, García...
Espera, eres tan impaciente. Tengo más. Hay un pequeño colegio de magia que cerró hace unos quince años. Parece que Jones fue, en su momento, no solo un estudiante sino su mejor estudiante. Ganó un montón de premios por sus hechizos. Fue nominado a un par de becas y un... oh, oh vaya, esto...—García se estaba trabando con sus palabras e hizo que Spencer se sentara más recto.
Te pongo en altavoz, García—Spencer apartó el teléfono y pulsó el botón del altavoz—. ¿Qué has encontrado?
Como dije, Jones era el mejor estudiante en la Escuela de Magia de Washington. Estaba en una corta lista de potenciales ganadores para la prestigiosa Beca al Mérito de Magia Arcana. Solo unos cuatro estudiantes graduados en todo el país son premiados con esta beca. ¿Adivináis quién competía con Jones?
Spencer miró a J. J. y ambos preguntaron al mismo tiempo.
¿Hotch?
Acertasteis. Nuestro intrépido líder no solo ganó a Abernathy Jones sino que también recibió otras dos becas de magia. Jones quedando segundo en todas ellas.
¿Así que, después de todo esto era una venganza? ¿Hizo todo esto para atraernos aquí?
No estoy seguro, pero parece ser una clara posibilidad. Es posible que Aaron ni siquiera fuera consciente de Jones—dijo Rossi mientras seguía conduciendo—. Vale, creo que deberíamos ir a comprobar esta escuela. Parece que fue significativa en la vida Jones. ¿Avisamos a Morgan para que vaya también? ¿O le decimos que vaya a la casa de su exmujer?
¿Puedes enviarnos la dirección de la escuela cerrada, García?
Ahí va. Cuidaos mucho, cariños míos—la analista colgó y Spencer se echó hacia atrás en su asiento pensativo.
Deja que Morgan y Prentiss comprueben la casa, nosotros iremos a la escuela. No creo que el almacén vaya a ser significativo—Spencer tenía un mal presentimiento, pero no expresó sus preocupaciones. Demasiados de ellos centrados en una preocupación innecesaria podía hacer que se perdieran algo importante. Spencer envió un mensaje a Morgan para hacerle saber lo que estaba pasando. Morgan estuvo de acuerdo en ir a la casa mientras el resto iba a la escuela.
A Rossi no le llevó mucho tiempo encontrar la escuela. Había ido a toda velocidad hasta que comenzaron a acercarse y entonces había apagado la sirena y las luces. Se acercó, apagando también los faros, y aparcó. Spencer prácticamente saltó del coche mientras se ponía el auricular y sacaba su arma casi al mismo tiempo. Los tres se movieron en silencio y con cuidado. Girando en una esquina, Spencer se detuvo y vio el otro coche cerca de una de las dependencias. Tocó el brazo de Rossi y señaló hacia el coche.
Muy bien, entramos despacio y con cuidado. No sabemos qué clase de hechizos o posibles trampas ha colocado para nosotros—Rossi se giró hacia J. J.—. ¿Tienes la bolsa de pociones que te dio Emily? ¿Y sabes cómo usarlas?—Rossi arqueó una ceja como para decir «no hagas que nos mate».
Las tengo aquí y, sí, Emily y Hotch me han enseñado cómo usarlas para disipar trampas—indicando con la cabeza hacia el edificio, los tres se pusieron en marcha. Spencer envió un mensaje rápido a Morgan, no quería arriesgarse llamando, dejándoles saber a Prentiss y a él que Jones estaba en la escuela.
Solo les llevó un par de minutos entrar en el pequeño edificio. J. J. metió la mano en la bolsa y sacó una de las pociones de disipación, preparada para usarla cuando una fuerte voz les llamó.
No van a necesitar eso, agentes. No hay trampas, lo prometo—Abernathy rio e hizo que Spencer se sintiera frío. Ese presentimiento que tenía empeoró mientras los tres agentes se miraban los unos a los otros.
¿Crees que está diciendo la verdad?
J. J., ¿por qué no la usas solo por si acaso? No es como si un Sudes no nos hubiera atraído antes a una trampa—Rossi respiró hondo para tranquilizarse, su arma relajada pero lista a su lado. J. J. se adelantó, arrojó la poción y recitó el hechizo que Emily le había enseñado, pero no pasó nada—. Vale, quizás estaba diciendo la verdad. Aun así, deberíamos ser cuidadosos.
Caminaron la corta distancia hasta la entrada. Rossi tenía su mano en la puerta contando hacia atrás desde tres con los dedos. A la de tres abrió la puerta y J. J. y Spencer entraron rápidamente.
Estoy desarmado, agentes—gritó Jones y Spencer sintió que se estaba burlando de ellos. Todos sabían que no estaba desarmado, siempre que tuviera acceso a su magia, estaría armado.
Abernathy Jones, quedas arrestado por múltiples cargos de asesinato—Rossi levantó su arma acercándose lentamente al hombre.
¿Cómo está el agente Hotchner? ¿Cómo crees que se siente cayendo tan bajo?—la sonrisa de Jones era brillante y esa sensación de miedo en el estómago de Spencer solo empeoró.
Rossi, tengo un muy mal presentimiento—susurró Spencer al otro agente. Spencer mantuvo su arma apuntando hacia él mientras Rossi se acercaba más. Se detuvo lo bastante alejado para ser capaz de tener a la vista todo su cuerpo. J. J. se mantuvo en la puerta para mantener vigilada la entrada. Mientras Rossi extendía la mano para agarrarlo, dio un paso atrás y Spencer pudo ver el borde de un círculo de hechizo—. ¡ROSSI!
El agente se detuvo al tiempo que Jones entraba por completo en el círculo con una sonrisa en el rostro.
Divertíos intentando deshacer el hechizo, si es que podéis. No querríamos que el gran Aaron Hotchner permaneciera como un gatito para siempre, ¿verdad?—Jones recitó un hechizo en voz baja y en un instante, antes de que nadie se diera cuenta de lo que estaba pasando, el hombre cayó muerto justo delante de ellos.
Spencer, sin pensarlo, corrió hacia él, pero Rossi lo agarró por la cintura y lo detuvo.
No hay nada que podamos hacer, chico.
Spencer se deslizó hasta el suelo. Solo observó conmocionado al hombre en el círculo, con la mente vacía. Su respiración era irregular mientras intentaba procesar lo que acababa de pasar.
Spence—J. J. colocó una mano en su hombro, pero no respondió. Ni siquiera el sonido del helicóptero aterrizando fuera se abrió paso por la conmoción en la que se encontraba Spencer. Este hombre tenía las respuestas que necesitaba para traer de vuelta a Hotch y ahora se había ido. Ni siquiera se percató de las lágrimas que comenzaron a caer hasta que Emily estaba frente a él, limpiándolas. A parte de Hotch, ella era la única en el equipo que había cruzado la barrera del espacio persona que mantenía con los demás. Ni siquiera J. J. había sido capaz de acercarse tanto.
Spencer, encontraremos las respuestas. Sé lo que estás pensando y este no es el final. Tienes que ser fuerte. Tienes que levantarte y usar ese gran cerebro tuyo para ayudarnos a resolver esto. Te necesitamos, Spencer. Hotch te necesita. Hotch necesita que cuides de Jack hasta que vuelva a ser él mismo.
Lentamente, levantó la cabeza. Se giró hacia Prentiss y la miró. Su compañera realmente creía que aún quedaba una esperanza de recuperarlo. Sus ojos podían eludir, pero ahora sabía cómo se veían cuando mentía. Spencer asintió. Prentiss se levantó y lo levantó con ella. Morgan, J. J. y Rossi estaban lo suficiente apartados para darles la ilusión de privacidad, pero lo bastante cerca en caso de que hubiera trampas que aún no hubieran activado.
No siento nada más que el círculo de suicidio, pero eso no significa que no haya algo más aquí—dijo Prentiss prácticamente empujando a Spencer hacia J. J. y Morgan—. Necesitamos todo un equipo para revisar cada centímetro de este lugar. Si está a la par de Hotch, podría haber toda clase de cosas escondidas aquí.
Vamos a regresar con cuidado por donde vinimos. Morgan, ¿te ocupas del chico?—Rossi parecía más que preocupado por lo silencioso que estaba Spencer.
Sí, lo tengo—Morgan condujo a Spencer fuera del edificio con J. J. siguiéndolos justo detrás. No fue hasta que llegaron al Suburban que Spencer finalmente habló.
Tan rápido. Sucedió tan rápido, nos quería ahí, quería que le viéramos suicidarse, ¿por qué?—Spencer frotó ese punto justo sobre su corazón y un pequeño destello de magia del chaleco lo envolvió. Se preguntaba, de nuevo, qué era eso, pero al mismo tiempo casi prefería no saber.
¿Cuándo añadió Hotch a tu chaleco?—preguntó Prentiss acercándose a él. Spencer quería apartarse de su mano, no dejar que se acercara a su chaleco ahora que se había dado cuenta de que no era solo un hechizo normal.
No lo sé. Usé un chaleco de reserva cuando fuimos tras Jones la primera vez porque recuerda que el tirante del mío se había roto después de que ese cuchillo casi me alcanzara. ¿Así que alguna vez en los últimos dieciocho días? No me lo dijo, pero sentí su magia hoy—Spencer repitió el movimiento sobre su corazón y sintió el destello de nuevo. Esta vez lo envolvió más fuerte y supo lo que era. El amor y la felicidad de Aaron. Se sentía tan bien que estuvo a punto de ponerse a llorar.
Prentiss había abierto un poco su sensibilidad, como había hecho en el edificio con Jones, y sintió alrededor del chaleco sin tocarlo. Le sonrió suavemente a Spencer y supo lo que había hecho Hotch.
Usó una combinación de un poderoso hechizo de protección, pero lo entretejió con un hechizo reconfortante de amor. Quiere protegerte y tranquilizarte al mismo tiempo. Te quiere, Spencer. Le llevó un tiempo hacer esto y apuesto a que iba a decírtelo cuando regresara.
¿Qué pasa si no encontramos la forma de revertirlo, Emily?—se veía tan triste y roto que Prentiss colocó una mano en su brazo y le miró a los ojos.
Creo que ya sabes qué hacer, Spencer, pero por alguna razón tienes miedo. Te estás conteniendo y no puedes seguir haciendo eso. Creo que Hotch te está mostrando lo que significas para él.
Spencer tocó esa parte del chaleco de nuevo y cerró los ojos para permitirse sentir lo que Hotch había hecho. Le llegó toda su fuerza y dejó que lo envolviera, dándole la esperanza de que recuperaría a su amante. Asintió a Prentiss dejándole saber que lo entendía mientras el resto del equipo finalmente se subía al Suburban después de que llegara el equipo de Limpieza de Hechizos.
Rossi le había explicado rápidamente al jefe del equipo lo que había sucedido y les dijo que dejaran en informe en su mesa a la mañana siguiente. Con una última mirada al edificio, se subió tras el volante y se dirigió a la oficina. No envidiaba a Spencer por tener que decirle a Jack lo que había pasado.
El joven estuvo inquieto todo el camino a la oficina. Dave estaba un poco preocupado por él. Seguía observándolo y había una mirada perdida en sus ojos que Dave nunca había visto antes. No era difícil imaginar que estaba pensando, pero Dave quería saber en qué. En los cuatro años que había conocido al joven, rara vez había sido capaz de seguirle el ritmo a su cerebro. Su habilidad de ir del punto A al punto Z sin tan siquiera tocar ningún otro le había dicho por qué estaba en la UAC la primera vez que le había visto trabajar sin ninguna distracción. Se preguntaba qué podrían haber hecho en los días de la Unidad CC con una mente como la suya en el búnker.
Tan pronto como Dave detuvo el Suburban, Reid salió de él. Nadie lo detuvo y Dave no se sorprendió de encontrar la puerta del despacho de Aaron cerrada con Anderson dando vueltas al pie de las escaleras. Dave se detuvo en los escritorios, asegurándose de que el otro agente era consciente de que no se iba a acercar más. El resto del equipo se dispersó, J. J. a su escritorio, Morgan a su despacho y Prentiss a la sala de reuniones.
Spencer cerró la puerta viendo a Jack sentado en la silla de su padre riendo. Aaron estaba en el escritorio con la cabeza atrapada en una caja de pañuelos. Estaba sacudiendo la cabeza intentando liberarse. Spencer corrió hacia él mientras Aaron retrocedía intentando apartarse de la caja atascada en su cabeza. Jack también se movió, pero Spencer llegó más rápido a su padre. Agarró al gatito cuando estaba a punto de caer del escritorio. Con cuidado, le sacó la cabeza de la caja y lo levantó.
Te gusta hacer travesuras, ¿no?—pero la sonrisa no estaba ahí. Sosteniendo al gatito cerca, Spencer se dirigió al sofá y se sentó despacio. Jack fue y se sentó a su lado. Rodeó al chico con un brazo y lo acercó.
¿Spencer?—Jack le miró preocupado.
Tengo que decirte algo, pero debes saber que no dejaremos de buscar la manera de traer de vuelta a tu padre—Hotch se estiró y tocó suavemente la barbilla de Spencer con su pata. De algún modo sabía que había sucedido algo—. El hombre que le hizo esto a tu padre está muerto, Jack. Un equipo está investigando la escena intentando encontrar todo lo que pueda ayudar, pero, por ahora, tenemos que seguir buscando.
Hotch cayó de culo sobre el regazo de Spencer. No le gustaba oír lo que Spencer le había dicho a Jack. Quería saber más porque sabía que aún le quedaban cosas por decir. Por alguna razón, le estaba ocultando algo a su hijo y Hotch sabía que probablemente era para proteger a Jack. Arrulló suavemente a Spencer sabiendo que su persona favorita estaba sintiendo más de lo que decía. Spencer siempre sentía más que el resto del equipo.
Spencer apoyó la cabeza contra el respaldo del sofá y cerró los ojos, rascando suavemente la espalda de Hotch y dejando que su mente se aclarara. Sabía que tenía que resistir, al menos hasta que llegara a casa.
Pero traerás de vuelta a papá, ¿verdad? Porque lo prometiste, Spencer. Prometiste que traerías a papá—Spencer tragó lo que estaba sintiendo. Sabía que no podía permitirse derrumbarse. Ni aquí ni ahora.
Sí, Jack. Aún voy a mantener mi promesa de traer de vuelta a Aaron. Lo necesitamos—acercó más a Jack y lo abrazó fuerte.
Unos minutos más tarde, hubo un suave toque en la puerta y Spencer respondió que estaba abierta. No le sorprendió ver que era Rossi.
¿Por qué no te vas a casa? Llévate a Jack y a Aaron a casa, come algo y descansa. Podemos encargarnos de todo esto mañana después de recibir el informe.
Spencer le dio las gracias a Rossi levantándose y le dijo a Jack que recogiera sus cosas. Observó al chico recoger su tarea del escritorio. Pensó brevemente en colocarlo todo como estaba, pero lo descartó. Jack se puso la sudadera que llevaba de abrigo. La debió de haber intercambiado con el abrigo que llevaba esa mañana. Spencer no podía recordar ver la sudadera desde hacía unas semanas así que probablemente era su abrigo extra en el colegio.
Spencer, ¿papá puede montar en mi capucha hasta que lleguemos al coche?—Jack parecía muy emocionado y Spencer miró a Aaron. Parecía que Jack se la había traído para darle paseos a su padre en la capucha. Sonrió y supo que sería una manera de asegurarse de que el gatito no intentaba escabullirse a ninguna parte así que, cuando Jack estuvo junto a él en la puerta, pasó a Aaron a una mano y abrió la capucha para deslizarlo dentro. Su mirada algo indignada era adorable.
Da gracias a que no te grabé con la cabeza atrapada en la caja de pañuelos y se lo envié al equipo. Montar en la capucha de tu hijo no va a matarte de vergüenza. Incluso hemos mantenido bastante oculto que te has convertido en un gato—Spencer juraba que Aaron le resopló. Aun así lo ignoró y se dirigieron al escritorio de Spencer donde recogió sus cosas y se echó la bolsa al hombro. Se aseguró de que todos los archivos de Hotch estaban en su bandeja de salida para que se encargaran de ellos antes de dirigirse al ascensor.
Jack estuvo callado en el camino al aparcamiento, girando constantemente su cabeza para mirar a su padre. Spencer sonrió ante el cuidado que Jack estaba mostrando hacia su padre. Se preguntaba si este iba a ser el incidente que provocara que Jack quisiera una mascota. Aaron había señalado que estaba sorprendido de que el chico no hubiera querido una antes. Se habló de hamsters o peces cuando hablaron del tema. Animales que pudieran vivir en un apartamento y no necesitar cuidados diarios si se aseguraban de dejarles agua fresca y comida antes de marcharse. De ese modo Jessica no tendría que preocuparse por el animal más que de vez en cuando mientras estaban en casos. Spencer se había sorprendido cuando Aaron le había preguntado su opinión, pero ahora veía el motivo. Aaron quería acercar un poco más a Spencer a sus vidas. No era engañoso, solo una manera muy propia de Aaron de no querer asustarle.
Cuando Jack llegó al coche, se detuvo antes de entrar. Esperó a que Spencer sacara a Aaron de su capucha y extendió las manos para él.
Asegúrate de que se queda en tu regazo. No creo que el viaje en mi bolsa le hiciera ningún bien esta mañana.
Lo prometo.
Spencer cogió la mochila de Jack y la dejó junto a la suya en el asiento trasero. Para cuando se sentó tras el volante, Jack ya estaba atado y tenía ambas manos envueltas alrededor del gatito. No parecía que estuviera apretando demasiado así que Spencer arrancó el coche. La hora punta acababa de terminar por lo que el trayecto no fue demasiado malo, pero aun así Spencer condujo con mucho cuidado. Cada vez que Aaron intentaba soltarse del agarre de Jack, el chico le regañaba y apretaba su agarre hasta que Aaron se quedaba quieto. Sonrió mientras le observaba. Jack era un chico fuerte y eso era tanto cosa de Aaron como de Haley. Habían criado a un buen hijo durante los primeros cinco años y Aaron había seguido haciéndolo los últimos dos años. Jack iba a ser un hombre maravilloso. Aaron estaría orgulloso de quien será en el futuro. Spencer tragó saliva para no dejar escapar un pequeño sollozo al pensar que estaría orgulloso de llamarlo también hijo.
Spencer, ¿qué va a comer papá para cenar?
Aún nos quedan espaguetis de los que trajo tu tía Jessica. ¿Por qué?
Porque quiero tailandés. Papá dijo que el tailandés que está cerca de nosotros no lo hace bien cuando pide y quiero Pad Thai.
Y un mordisco de mi Tom Kha Kai. Podemos hacer un pedido. Y también pediré el favorito de tu papá.
Jack sonrió y se inclinó, levantando a Aaron al mismo tiempo. Escuchó mientras el chico susurraba algo a la oreja del gatito. Aaron lamió su cara cuando el chico terminó. Eran terriblemente lindos juntos.
Después de cenar, con Aaron comiendo más comida robada de los platos de Jack y Spencer que de la suya propia, el gatito pareció conseguir un estallido de energía así que Spencer los dejó sueltos en el salón con el pájaro atado a un palo y el calcetín mientras se encargaba de la colada. Sacó todas las cosas rompibles del camino y escuchó los sonidos de pies correteando por la sala junto al sonido de garras en madera y a veces linóleo. En cierto momento escuchó la estruendosa risa de Jack y fue por el pasillo para echar un vistazo. Jack había encontrado un puntero láser en alguna parte y lo estaba usando sentado en el sofá. Era adorable ver a Aaron perseguir el punto a donde Jack lo dirigía, incluyendo justo cinco centímetros por encima del alcance del gatito en la pared, lo que hizo que intentara trepar dicha pared para alcanzarlo. Esperaba que Aaron mantuviera sus recuerdos de esto cuando volviera a cambiar.
El pequeño abismo de dolor que había aparecido en su estómago en el edificio en el que Jones se había suicidado estalló de nuevo. Regresó para terminar con la ropa. Cogiendo las toallas, Spencer fue al baño. Lo observó, realmente lo observó. Tenía un estuche de lentillas de repuesto fuera porque el principal estaba en el apartamento de Aaron. Llevaba sin champú durante dos semanas porque seguía olvidando comprar más y simplemente se duchaba en casa de Aaron porque sabía que tenía allí. Si tenía que ducharse en su casa, usaba lavavajillas de la cocina, razón por la cual el bote extra estaba en la ducha. Toda su comida perecedera tenía una caducidad larga porque comía en casa de Aaron y solo comía aquí los días que Aaron no conseguía convencerle de quedarse porque sentía que tenía que regresar a su apartamento. Era casi como si ya estuvieran viviendo juntos y Spencer solo usara el apartamento como una escapatoria a corto plazo.
Sacudiendo la cabeza para aclarar sus pensamientos, Spencer se giró para ver que Aaron había entrado y ahora estaba tumbado sobre el montón de ropa limpia que aún no había tenido la oportunidad de colgar. Cuando Aaron le vio, se estiró y pareció acomodarse un poco más en la ropa. Diciéndole que no iba a levantarse. Spencer echó un vistazo a Jack, descubriéndolo viendo algo en el Discovery Channel. Cerró la puerta de la habitación y se dirigió hacia Aaron arrodillándose frente a él. Su mano fue directa al vientre de Aaron, frotándolo.
Jones se suicidó tan pronto como lo encontramos. Aaron, le ganaste en algunas becas. Mató a esa gente para atraernos a donde estaba. Tú siempre fuiste su objetivo. Hizo esto a propósito. Te transformó en un gato para humillarte—Aaron se sentó en la ropa y le miró. En ese momento Spencer le echó más de menos que nunca. Se inclinó, dejando que la pila de ropa le amortiguara mientras intentaba controlar su respiración. No iba a llorar con Jack en la habitación de al lado—. No sé qué hacer. Lo he leído todo, Aaron, y no sé qué hacer.
Hotch se levantó sobre sus pequeñas patas y se acercó a él hasta acariciar el rostro de Spencer con el suyo. Quería consolarlo más, pero todo lo que podía hacer era maullar suavemente. Extendió su pata delantera y tocó a Spencer en la nariz.
Aaron—Spencer suspiró rascando a Hotch bajo la barbilla. No había oído nada de Jack en un rato y quería asegurarse de que todo estaba bien. Le dijo a Hotch que volvería enseguida y el gatito se giró unas cuántas veces y se acurrucó en la ropa de Spencer. El joven se levantó y se dirigió al salón y vio que Jack se había quedado dormido en el sofá. Decidió no mover al chico. Le quitó los zapatos y los calcetines con cuidado y le echó la manta por encima. Se inclinó y le dio un beso en la mejilla. Cuando se levantó, sintió hincharse esa pequeña porción de su corazón que tenía reservada para Jack. Sabía que quería al chico, pero justo en este momento supo cuánto. Jack se había vuelto muy importante para él durante los últimos meses. Aunque no habían pasado mucho tiempo juntos, era suficiente para que sus sentimientos por el chico profundizaran. Spencer se preguntaba mientras observaba al chico de qué tenía miedo.
Con gran pesar, se movió por el apartamento, echando la llave a la puerta y apagando las luces. Mantuvo la de la campana sobre el fogón solo en caso de que Jack necesitara levantarse en cualquier momento durante la noche. Finalmente, volvió a su cama y vio que Hotch se había quedado dormido en su ropa. Rio suavemente para sí mismo por lo tranquilo que se veía. Se apoyó contra la pared cerca del baño y dejó vagar sus pensamientos. Había un pensamiento principal que había estado dando vueltas por su mente todo el día. Era cuánto estaba enamorado de él y cuánto lo necesitaba. Cada detalle que había estado observando los últimos dos días le hacían darse cuenta de cuánto había convertido a Hotch en parte de su vida. Tras los casos, la mayoría de las veces, cuando pensaba en casa siempre era con Hotch.
Spencer se apartó de la pared y se desnudó. Cogiendo su neceser de su bolsa de viaje se dio una ducha rápida. No tardó mucho en meterse en la cama y Hotch se enroscó sobre su pecho. Había cerrado la puerta de la habitación y Jack sabía llamar así que no estaba preocupado porque el chico entrara. Finalmente, completamente solo, sostuvo a Hotch en sus manos.
Te quiero—soltó mirando el rostro del gatito—. Te quiero y te necesito, Aaron. Vuelve a mí, por favor, vuelve a mí para que pueda decírtelo como humano. Lo siento, siento mucho no habértelo dicho nunca, pero tenía miedo. Me ofreciste todo lo que siempre he querido y me daba miedo.
Mrrawr—maulló Hotch presionando su rostro con el de Spencer. Quería decírselo también y maldijo sus maullidos. Intentaba consolar a su amor y no sabía cómo. Todo lo que podía hacer era enroscarse y acurrucarse tan cerca de él como podía.
Spencer se tumbó de lado y acomodó a Hotch contra su pecho. No pudo contenerlas cuando las lágrimas cayeron finalmente. Cuando Hotch comenzó a ronronear contra él, no pudo evitar comenzar a llorar más fuerte mientras se acurrucaba alrededor del pequeño gatito. Todos esos sentimientos que había encerrado dentro de él se desbordaron mientras sostenía a Hotch en sus brazos. Amaba a Hotch. Y, aunque se lo había admitido al equipo, solo era parte de lo que sentía por el hombre. Hotch siempre había estado ahí para él. Tras Georgia, tras la marcha de Gideon, tras todo, él era la persona con la que podía contar y ahora Hotch contaba con él y no tenía ni idea de qué hacer. Nada en su investigación le daba ninguna pista sobre cómo transformar a Hotch.
Te necesito—susurró de nuevo. Con sus emociones purgadas, se estaba formando un dolor de cabeza, pero estaba demasiado cansado para lidiar con ello. Respirando hondo, intentó liberar el estrés como Hotch le había enseñado. Lentamente, por fin comenzó a quedarse dormido.
Varias horas más tarde, Spencer se sintió extraño. Como si hubiera un peso sobre él, pero era un peso familiar, pero no podía ser. Abrió los ojos cauteloso y miró hacia abajo para ver un brazo alrededor suyo y en ese momento quiso llorar. Se dio la vuelta y vio el rostro de Aaron Hotchner.
Aaron—prácticamente gritó pegándose alrededor del hombre. Estaba abrazándolo tembloroso.
Hey, está bien, Spencer—Aaron lo acercó y pasó una mano por el pelo de Spencer.
Nunca pensé que te recuperaría. Tenía tanto miedo, Aaron.
Shh, ahora estoy aquí, cariño. Estoy aquí—Aaron repitió una y otra vez sus palabras de consuelo mientras sostenía al genio en sus brazos.
Te quiero, Aaron. Te quiero y siento no habértelo dicho nunca y sí, sí, te quiero a ti y a Jack y todo ello. No significa que no tenga miedo porque estoy aterrado, pero lo quiero, todo, quiero todo, Aaron—besó a Aaron y puso todo lo que sentía en ese beso. Aaron lo sostuvo por su nuca, sin dejar que se apartara de él. Solo se apartó cuando Spencer bostezó. Apoyó la barbilla sobre la cabeza de Spencer y frotó su espalda.
Yo también te quiero, Spencer—la mano de Aaron en su espalda hizo que Spencer se tranquilizara. Inhaló y exhaló y se relajó en el cuerpo de su amante. Cerró los ojos mientras la mano en su espalda pasó a su cabeza y comenzó a acariciarla. Quería abrir la boca y decirle que parara porque era una manera segura de hacerle dormir—. Necesitas dormir. Podemos hablar cuando despertemos. Estaré justo aquí.
Sueño.
Verás que no soy un sueño cuando aún esté aquí cuando despiertes—Aaron besó su frente y Spencer se rindió a la sensación. Su cuerpo y mente estaban tan cansados que solo quería dormir y dormir en brazos de Aaron siempre era bueno. Lo echaba de menos cuando no dormía con él.
Aaron esperó a que la respiración de Spencer se atenuara antes de permitir que su propio cuerpo se relajara. Él también se había sorprendido de despertar envuelto alrededor de Spencer en forma humana de nuevo. Cuando habían comenzado el caso, había estado seguro de que el Sudes no estaba usando ese hechizo ya que era demasiado simple y estaba demasiado fuera de su campo, pero al saber que estaba pensado para él y para humillarlo, encajaba. Aaron había sido inaguantable en el colegio. Ni siquiera recordaba a Jones. Que alguien lo amara no le cabía en la cabeza a Jones así que convertirlo en un animal hasta que alguien le declarara su amor era una manera segura de mantenerlo como animal. Otros hechizos tenían formas de romperlos, pero el hechizo del alma gemela era un hechizo duro y rápido. Por eso los ancianos de los tiempos antiguos solo lo usaban en caso de las personas cabezotas.

Spencer se acurrucó tan cerca como pudo, como siempre hacía cuando dormían así, y Aaron sabía que él también necesitaba dormir. Mientras que había pasado la mayor parte de su tiempo como gatito dormido, no se acercaba a lo que su cuerpo necesitaba. Podía sentir su magia mientras intentaba calmar a Spencer, pero había sido bloqueada. Incluso ahora, su magia estaba buscándolo de nuevo y asegurándose de que Spencer estaba bien. Spencer se estremeció cuando la magia lo envolvió. Después buscó a Jack y pudo sentir al chico dormido en el salón. Solo entonces se permitió quedarse dormido.

Continuará...

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