Sexo, Muerte, Rock 2 c3







Título: Sexo, Muerte, Rock 2
Categoría: Original
Serie: Sexo, Muerte, Rock
Género: Yaoi
Clasificación: +18 años
Advertencia: Lemon, Muerte de un personaje
Capítulo: 3 de 8    Finalizado: No
Resumen: Sexo Muerte y Rock, las tres palabras que más le gustan al protagonista de esta historia.
2ª historia. Desobediencia y Fallos.
Argón viaja a una nueva ciudad junto a Ryou. Su jefe está realmente enfadado por esa estupided y como castigo le manda un nuevo trabajo además de que deberá deshacerse del joven.

—Oye angelito, voy a salir a ver si encuentro algún local donde tocar. Tú puedes irte a dormir—le dijo el pelinegro a Ryou cuando ya era de noche.
— ¿No puedo ir contigo? Quiero oírte tocar—le pidió el pequeño agarrando su jersey.
—Es mejor que no, puede que vaya por barrios peligrosos y locales no muy buenos, es peligroso para ti. Si encuentro un buen lugar para tocar te llevaré mañana—le contestó dándole un pequeño beso en los labios.
—Um… está bien…—contestó el menor a regañadientes.
Argón salió de la habitación con la guitarra a la espalda y se montó en la moto. Se puso en marcha buscando la dirección del local de aquel chico. Se paró enfrente del bar y echó una ojeada dentro. Había algo de gente y entre ellos pudo distinguir al chico que buscaba repartiendo bebidas a una mesa. Entró al bar y se sentó en una mesa. El chico se acercó a él rápidamente.
— ¿Qué quiere tomar?
— ¿Eres Blake?—preguntó directamente.
— ¿Eh? Sí… soy yo—respondió extrañado.
—Me envía R. ¿puedes tomarte un descanso?—le dijo el pelinegro sin andarse con rodeos.
—S-sí, ¿puedes esperar media hora?—le respondió evidentemente ansioso.
—Claro, tráeme una cola mientras tanto—le pidió recostándose en la silla.
Cuando el chico de los ojos grises pudo tomarse su descanso ambos salieron del bar y fueron al callejón trasero.
— ¿Cómo te llamas?—preguntó Blake.
—Argón, Alfa es mi nombre de agente—el pelinegro lo observaba detenidamente de arriba a bajo, cada gesto que hacía.
—Pensé que enviaría a alguien mayor—dijo el ojigris.
—Tengo la misma edad que tú pero soy el mejor en mi trabajo. Si tienes algún problema con mi edad te jodes—respondió mirándole con el ceño fruncido.
—No, no, no tengo ningún problema, me sentiré más a gusto con alguien de mi edad—contestó con una pequeña sonrisa—además eres muy atractivo, será un placer trabajar contigo.
Blake se acercó al pelinegro insinuante pegándose a su cuerpo, observándole con sus grandes ojos grises desde abajo, ya que el otro le sacaba media cabeza.
—Ya veo. Que tu padrastro te violara, a parte de hacerte homosexual, también te ha hecho muy sexy—le dijo cogiéndole por el mentón.
Aquellas palabras desagradaron mucho al joven que se apartó bruscamente.
—Eso no era necesario—gruñó dándole la espalda.
— ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?—le preguntó el pelinegro ignorando su reacción—si hacemos esto no habrá vuelta atrás y te aseguro que este trabajo no es nada fácil.
—Estoy decidido, ya no aguanto más esto. Quiero acabar con él, no merece seguir viviendo—contestó con un profundo odio en sus palabras.
—En ese caso tendrás que matarle tú mismo, por supuesto yo te ayudaré, no sería bueno que cometieras demasiados errores.
—Está bien, haré todo lo que me digas—aquello lo dijo con una sonrisa muy pícara y una voz extremadamente sensual— ¿seguro que no te intereso?
—Yo no he dicho eso—Argón se estaba excitado observando aquel sexy cuerpo, llevaba demasiado tiempo sin tener sexo.
Lo cogió por la nuca, enredando sus dedos en los cabellos pajizos. Blake sacó la lengua y lamió los labios del pelinegro como un gatito mientras rozaba su cuerpo de apariencia delicada contra el del mayor que comenzaba a calentarse.
—“Lo siento por el angelito pero ya no aguanto más, esto de la fidelidad no es lo mío”—pensó Argón besando apasionadamente los labios finos del ojigris.
Invadió su boca enredándose con su lengua con mucha posesividad. Aquel cuerpo era perfecto para ser tomado, una verdadera tentación. Lo agarró con una mano por el trasero y lo apretó aun más contra si, rozando sus crecientes erecciones.
Blake gemía con aquel intenso beso, se sentía abrumado por aquella increíble pasión, como nunca había sentido en tan solo un beso.
Argón lo empujó contra la pared sin poder controlarse más. Le desabrochó los pantalones y deslizó los dedos hasta su entrada comenzando a dilatarla mientras besaba el pálido cuello que ya tenía algunas marcas de besos anteriores.
Las piernas del pequeño temblaban, gemía sin poder contenerse. Aquel hombre lo trataba de forma ardiente pero con una extraña delicadeza que le hizo sentirse en otro mundo.
El pelinegro le quitó los pantalones al menor y levantó sus piernas bajándole despacio sobre su miembro completamente erecto. Lo penetró poco a poco, notaba que aquella entrada ya estaba muy acostumbrada a que la penetraran, pero aun así seguía siendo estrecha, tal y como le gustaba.
Blake se aferró fuertemente a sus hombros sintiendo aquella maravillosa invasión. Observó los ojos de aquel hombre, se habían vuelto rojos, como si estuvieran ardiendo. Sintió que lo poseía, que lo hacía suyo sin dejar duda alguna con aquellas embestidas tan profundas.
Argón sentía liberarse de nuevo, había pasado demasiado tiempo sin sexo. Al igual que aquel chico, su cuerpo era esclavo del sexo desde hacía muchos años, le sorprendía haber podido contenerse durmiendo con Ryou sin hacerle nada y también haberse resistido a Gin. Pero gracias a aquel chico ahora podía desahogarse, realmente le estaba sentando bien.
Después de venirse en su interior y de que el otro lo hiciera entre sus vientres se apartó de él intentado recuperar el control de si mismo. El ojigris se sostenía de la pared jadeante, apenas pudiéndose mantener en pie.
—Según tengo entendido tu padrastro es bebedor—dijo Argón intentando mantener su mente clara.
—Sí, así es, bebe a todas horas—contestó el joven recuperando el aliento.
— ¿Toma alguna droga?
—Creo que a veces se fuma un porro, pero nada más. ¿Eso importa?
—Importa. ¿Tú tomas drogas?
—No, las probé hace algún tiempo pero ya no. ¿De qué te sirve saber eso?
—Segunda regla de este trabajo, debes saber todo lo posible sobre tu víctima y su entorno para elaborar el mejor plan.
— ¿Cuál es la primera regla?—preguntó curioso.
—Si desobedeces a R estás muerto—y eso era lo que le pasaría a él si no hacía pronto todo lo que le había ordenado— ¿dirías que tu padrastro es un suicida en potencia?
—No, eso no, todos los que le conocen saben que le encanta su vida, no tiene ninguna razón para suicidarse—parecía que aquello le molestaba bastante.
— ¿Y crees que podría morir por coma etílico?—como siempre en su mente comenzaba a formarse un plan.
—Sí, eso no me extrañaría y lo he intentado, pero ha bebido tanto, está tan acostumbrado al alcohol que no hay cantidad que le pueda causar eso.
—Ya veo… vendré a verte cuando lo tenga todo preparado. Hasta entonces compórtate como lo haces siempre.
—De acuerdo, y puedes venir cuando te apetezca—le dijo con una sonrisa tentadora.
Argón se marchó sin prestarle más atención y dio un paseo con la moto. De pronto se sentía como siempre, en su cabeza el angelito que lo había trastornado tanto ahora era como cualquier otro amante de los que había tenido. Sus sentimientos hacia él no habían sido más que una ilusión que ya se había desvanecido. Volvía a ser al asesino de siempre que no tenía sentimientos hacia nadie. Solo había necesitado un poco de sexo para abrir los ojos.

~~~~~~~~~~~~~~~SEXO~~~MUERTE~~~ROCK~~~~~~~~~~~~~~~

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