Sexo, Muerte, Rock 2 c1







Título: Sexo, Muerte, Rock 2
Categoría: Original
Serie: Sexo, Muerte, Rock
Género: Yaoi
Clasificación: +18 años
Advertencia: Lemon, Muerte de un personaje
Capítulo: 1 de 8   Finalizado: No
Resumen: Sexo Muerte y Rock, las tres palabras que más le gustan al protagonista de esta historia.
2ª historia. Desobediencia y Fallos.
Argón viaja a una nueva ciudad junto a Ryou. Su jefe está realmente enfadado por esa estupided y como castigo le manda un nuevo trabajo además de que deberá deshacerse del joven.

El viento se había calmado tras una larga noche de ventisca, el cielo estaba completamente despejado y el suelo lo cubría una gruesa capa de nieve. Tras haber tenido que detener su viaje y pasar la noche en un motel de carretera habían llegado a un pequeño pueblo. Los niños jugaban con la nieve haciendo mucho jaleo y los padres limpiaban las entradas de las casas. No estaba mal aquel lugar, un aire más puro que el de la ciudades, sin apenas ruido de coches, poca gente… pero aquello para el pelinegro que conducía la moto podía ser un problema aunque, al parecer, al joven que llevaba de paquete le encantaba, su sonrisa era deslumbrante.
— ¿Nos quedaremos en este pueblo?—le preguntó cuando pararon enfrente de una posada.
—Por el momento. Hasta que sepa donde ir—le contestó dirigiéndose a la recepción.
Cuando dejaron las cosas en una habitación salieron a la calle y comenzaron a pasear. Argón cogió la tímida mano del rubio, este se iba a negar pero la mirada tan ardiente del mayor hizo que callara y simplemente se sonrojara.
—Argón, ¿esto no te traerá problemas con tu tutor?—le preguntó el rubio mientras caminaban por las nevadas calles.
No habían hablado de nada desde que se habían marchado de la ciudad de Ryou.
—No te preocupes, no es la primera vez que me las arreglo solo, es mi tutor pero tan solo sobre el papel, me deja a mi aire, no pasará nada—le contestó la mentira que ya había preparado.
— ¿Pero podremos vivir solos tú y yo?—preguntó algo preocupado.
—Por supuesto, ya somos mayores, podemos cuidarnos solos y yo cuidaré de ti, no dejaré que lo pases mal—le contestó dándole un tierno beso en los labios—y por el dinero no tienes que preocuparte, mi tutor mete dinero en mi cuenta para que yo lo use como quiera.
—Me hace feliz poder vivir contigo—le dijo agarrándose fuerte a él, con una gran sonrisa.
Argón observaba al pequeño maldiciendo una y otra vez el momento en que su estúpido hermano lo había violado y así retrasado el momento de poder acostarse con él. Aquel sentimiento de posible amor que había tenido al principio estaba desapareciendo. Empezaba a tener la misma emoción que solía tener por todas sus presas. Lo achacaba a un simple error al identificar sus sentimientos.
Cuando regresaron a la habitación Argón se sentó con el rubio en la cama y comenzaron a besarse. Lo hacían cada vez que había una oportunidad y el mayor siempre intentaba ir más allá pero, al igual que esa vez, Ryou se apartaba inconscientemente con rostro de sufrimiento y el pelinegro era incapaz de continuar. Y si se había excitado demasiado debía entrar al baño a “desahogarse”.
—Angelito, debes quitártelo de la cabeza—le dijo Argón cuando estaban ya acostados para dormir, los dos abrazados—sé que cada vez que intento hacer algo más que un beso piensas en lo que te sucedió con tu hermano y te cierras por completo. Debes olvidarlo o quedarás traumatizado para toda la vida.
Violar a un chico tan inocente como él lo marcaría de por vida, probablemente nunca lo superaría, pero intentaría ayudarle hasta perder la paciencia.
—Yo… intentaré olvidarlo, sé que si estoy contigo lo conseguiré, sólo… dame algo de tiempo—el pequeño se abrazó a Argón enterrando el rostro en su pecho.
—Está bien, tranquilo, estaré a tu lado, haré lo que necesites—le contestó arropándole—“hasta que me arte”
Sobre las dos de la madrugada el pelinegro seguía despierto, le costaba dormir por la noche, acostumbrado a vivir tocando en locales y no meterse en la cama hasta que el sol aparecía. Pero tampoco era tan raro que sus hábitos cambiaran, se adaptaba a lo que tenía. Su móvil vibró sobre la mesa, aquella vibración tan especial que en aquel momento era bastante inoportuna, como lo era en muchas ocasiones. Apartó despacio al pequeño que se aferraba a él, cogió el móvil y se fue al baño.
— ¿Qué tal si me explicas lo que ha pasado?—le preguntó la voz distorsionada con tono de enfado.
—Oye R yo…—no esperaba que se enterase tan rápido de lo que habían hecho.
— ¡Explícate!—gritó— ¿Por qué demonios el hijo menor está desaparecido? ¿Sigue vivo, dónde coño está?
—Tranquilo, está conmigo, es que…—a ver como se lo explicaba para que no se cabrease más.
— ¿Cómo que está contigo? ¿Por qué?
—Bueno yo… quería estar con él y su hermano lo violó así que me lo traje conmigo, él no sabe nada de lo de su familia.
— ¿Y que vas a hacer con él? ¿Te lo vas a llevar de viaje por el mundo y vivir felices para siempre?—preguntó sarcástico cada vez más cabreado.
—No… claro que no… solo que…
—Quiero que te deshagas de él cuanto antes. Esto es un gran inconveniente y lo único que vas a conseguir es meterte en problemas. Quiero que acabes con él ¿has entendido?
—Sí, sí, lo haré, solo dame algo de tiempo, me encargaré de él.
—Eso espero, has hecho muchas estupideces pero esta se lleva la palma.
—Ya… no sé qué se me pasó por la cabeza, no te preocupes, lo arreglaré—sabía muy bien que había cometido un grave error.
—Como castigo tendrás que encargarte de otro trabajo.
— ¿Otro? No puedo, con él aquí me es imposible.
—Tendrás que arreglártelas, si no deshazte rápido del crío. ¿Dónde te encuentras ahora?—preguntó ya más calmado.
—A unos 1200 kilómetros al norte de donde estaba—contestó pensando ya en cómo iba a realizar su trabajo sin que el pequeño se diera cuenta de nada.
—Bien, tengo un trabajo en una ciudad cercana. Pensaba encargárselo a otro pero ya que estás cerca será para ti. Te enviaré la dirección ahora mismo y esta vez no me falles.
—No te preocupes, no cometeré ningún error esta vez.
Ambos colgaron y Argón regresó a la habitación donde el rubio seguía dormido. Encendió su ordenador y abrió el mensaje que R le acababa de mandar. Miró en un mapa cómo podía llegar hasta allí y dónde podía alojarse. Regresó a la cama junto a Ryou pero fue incapaz de dormir, tenía demasiado en que pensar.

~~~~~~~~~~~~~~~SEXO~~~MUERTE~~~ROCK~~~~~~~~~~~~~~~

—Blake, ya puedes regresar a casa—un hombre de avanzada edad salió de la cocina de un bar—yo cerraré esta noche.
—No se preocupe, no me importa quedarme—le contestó un joven de cabellos largos y rubios pajizos, que estaba limpiando la barra.
—Eres tan trabajador, siempre te quedas hasta el cierre ¿no se preocupan tus padres?—le preguntó entrando de nuevo a la cocina.
—Ya están acostumbrados, no pasa nada—contestó forzando una sonrisa.
—Qué buen chico eres, deben estar orgullosos de ti.
—Supongo—susurró cabizbajo.

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