Dear Papa [cap2] FIN


Título: Dear Papa
Fandom: Original
Autor: KiraH69 
Género: Shota
Clasificación: +18          Advertencias: Incesto, Lemon, Extremadamente menor de edad
Capítulos: 2 (2 de 2)
Resumen: Yuu vive solo con su padre Sousuke desde que su madre los abandonó. Es muy pequeño, pero aun así se encarga de todas las tareas de la casa y se esfuerza para que su padre sea feliz y tenga todo lo que necesita.

Capítulo 2


Después de la escuela, Yuu se fue a la biblioteca pública. Allí había una pequeña sala con ordenadores anticuados y que casi nadie utilizaba, la gente prefería lugares con algo más de intimidad, pero a él no le permitirían entrar en esos lugares y, aunque lo hicieran, no tenía dinero para pagarlos. Abrió el buscador y escribió «sexo entre dos hombres». Comenzó a navegar entre las páginas, la mayoría de ellas bloqueadas por la configuración de la biblioteca, hasta que finalmente dio con alguna a la que pudo acceder.
Papá no va a enseñarme a hacerlo así que aprenderé solo y cuando sepa lo haré con él. Y si aun así no quiere, entonces… Dijo que lo haces con la persona que amas, así que tal vez no me ame. Ah- ¿Huh?
Se quedó con la boca abierta. Las imágenes que veía, lo que leía, aunque era una página didáctica más que pornográfica le dejaron conmocionado. Así era el sexo entre dos hombres, y se supone que debía ser placentero. Resultaba difícil de creer, pero si era con su padre entonces seguro que él también lo disfrutaba.
Poco después, una de las encargadas de la biblioteca lo echó tras pasar a su lado y ver las páginas que estaba visitando, pero ya había encontrado lo que necesitaba.
Después de ducharse a fondo, Yuu se quedó bajo el agua caliente de la ducha, sentado en la banqueta. Cogió el bote de gel y vertió un chorro en su mano. Estaba nervioso, sus piernas temblaban un poco, pero tenía que hacerlo. Llevó la mano hacia atrás y untó su entrada con el gel. Se estremeció cuando comenzó a introducir el primer dedo. Era una sensación extraña y por un momento dolorosa y desagradable, pero según comenzó a mover el dedo dentro de él la sensación se tornó agradable. Movía las caderas, sintiendo unas sacudidas por toda su mitad inferior. Cayó de rodillas, apoyándose en el borde de la bañera, e intentó meter un segundo dedo. Todo su cuerpo temblaba tanto que apenas era capaz de mover sus dedos.
—Nnh… Papá…—gemía mientras sentía un extraño hormigueo en su entrepierna.
Estaba tan absorto por aquellas sensaciones que no escuchó cuando su padre llegó a casa, tampoco cuando abrió la puerta del baño al no ser recibido por su hijo como de costumbre y escuchar extraños sonidos allí.
—¡Yuu!—Sousuke soltó su maletín en la puerta del baño y se acercó rápidamente a su hijo—. ¿Qué estás haciendo?
Le agarró la mano que tenía en su trasero y la apartó. Yuu soltó un quejido molesto.
—¿Papá? Estoy dilatándome para que puedas entrar—intentaba soltarse para seguir tocándose.
—¡¿Quién te ha enseñado eso?!—sintió un punzante dolor en su pecho, una increíble ira creció en su interior.
—¿Eh? Nadie, lo busqué en los ordenadores de la biblioteca.
Sousuke suspiró aliviado. Habría matado a quien le hubiera tocado.
Se arrodilló tras su hijo y le abrazó, sin preocuparse del agua de la ducha que empapaba su traje. No podía creer que Yuu hubiera llegado tan lejos, realmente iba en serio.
—Papá, no puedo hacerlo solo, ayúdame—le pidió, agarrándose a su brazo.
Sousuke se sorprendió ante su rostro, ruborizado y suplicante. Estaba excitado. No tuvo ninguna duda cuando vio su pequeño pene erecto, se había excitado mientras intentaba abrirse para él. Iba a seguir le ayudase o no, y tal vez acabaría haciéndose daño.
—Está bien, pero tienes que prometerme que jamás lo harás con nadie más. No puedes hacer esto con otros, ni contárselo.
—Papá, yo solo te quiero a ti, no quiero hacerlo con nadie más—le respondió sonriente. Su cuerpo se sentía tan caliente y entumecido que no era capaz de demostrar lo feliz que estaba, no podía moverse.
Sousuke suspiró derrotado y lo levantó en brazos. Tomó una toalla y lo llevó consigo a la habitación. Tumbó al pequeño en la cama y le cubrió con la toalla.
—Sécate, vas a resfriarte.
Se apartó y comenzó a quitarse el traje mojado, la chaqueta, la corbata, camisa y pantalones, colgándolos para que se secaran. Se quedó solo en bóxers. No puedo creer que vaya a hacer esto, pensó, echándose el pelo hacia atrás con ambas manos. Cuando se giró, vio a Yuu sentado en la cama mirándole.
—Te he dicho que te seques—se acercó y se sentó a su lado, en el centro de la cama.
Tomó la toalla y empezó a secarle él mismo. Notaba su piel caliente y su pene seguía erecto. Se sentía inquieto al pensar en él de ese modo. Le cubrió la cabeza con la toalla y le secó el pelo. Yuu echó la toalla hacia atrás para poder mirarle.
—Papá, ya sé cómo se hace así que hoy no puedes terminar solo con un beso, ¿vale?
—¿No te gustó el beso?
—¡Sí! ¡Quiero más! Pero también quiero el sexo.
—Está bien, pero vayamos poco a poco.
—No puedo esperar—Yuu se puso de rodillas y le rodeó el cuello con los brazos—, desde hace un rato mi culo se siente raro y mi colita también.
Sousuke se estremeció ante su mirada suplicante, no podía creer lo provocativo que era. Besó sus finos labios, su mejilla, sus párpados cerrados y de nuevo sus labios. Yuu ya abría la boca para dejarle entrar, con su rosada lengua asomando. Le dio el profundo beso que pedía mientras le tumbaba en la cama. El pequeño intentaba respirar por la nariz, pero ese simple beso le agitaba tanto que apenas podía controlar su respiración.
—Fuah… Ah…—tomó aire cuando su padre se apartó. Le vio levantarse de la cama y por un momento sintió miedo de que de nuevo acabara así, pero tan solo fue a la mesita de noche y sacó un frasco de ella—. ¿Qué es eso?
—Lubricante. Con esto será más fácil dilatarte—regresó con su hijo, arrodillándose frente a él.
Yuu separó las piernas de inmediato, sujetándolas contra su pecho con ambas manos. Sousuke se quedó sorprendido, casi parecía acostumbrado a aquello. Abrió el bote medio vacío y vertió un chorro de lubricante sobre el miembro erecto y el trasero al descubierto.
—¡Hya! ¡Frío!—gritó Yuu, juntando las piernas sorprendido.
—Tranquilo, pronto se sentirá caliente—separó sus piernas con suavidad, sin encontrar ninguna resistencia.
Frotó el pequeño miembro, que se había encogido de nuevo por el frío, y la zona alrededor del agujero ya un poco aflojado.
—Nnh… mh...—Yuu comenzaba a gemir dulcemente, sintiendo el creciente calor que despertaba el lubricante en aquella zona.
—Yuu, si en algún momento quieres que pare, si te hago daño o lo que sea, solo tienes que decirlo y me detendré de inmediato.
—¡¡No!! No pares, por favor—suplicó, sujetando su mano contra el miembro erecto.
—Vale, vale, tranquilo.
Sousuke se inclinó sobre él y le besó, acariciando sus cabellos con la mano libre. Tenía un olor fresco y dulzón. Las pequeñas manos se abrazaron a su cuello. El pequeño no quería que se apartara, aunque no era capaz de seguir con el beso, su respiración era demasiado agitada. Besó su mejilla y su fino cuello. Siguió por sus hombros y su pecho, con pequeños besos y lamiendo la suave piel. No era consciente de lo que hacía, solo se dejaba llevar, comenzaba a quedar atrapado en el momento.
Papá me está besando tanto… Quiero que me toque más, pero si se lo digo, a lo mejor deja de besarme. ¿Qué hago?...
Sus deseos fueron satisfechos en ese momento, cuando Sousuke deslizó un dedo en su interior. Una descarga recorrió todo su cuerpo y levantó las caderas inconscientemente. Valía casi por dos de los suyos y alcanzaba mucho más profundo. El dedo abría lentamente su interior, el caliente interior que lo succionaba pidiendo más. Era tan estrecho. ¿Realmente podría entrar ahí?
—¡Hya!—Yuu gritó sorprendido. Una vibrante sensación había recorrido todo su cuerpo y su pequeño pene se había sacudido—. P-papá… ahí… ¿qué has tocado?
—Es la próstata. ¿Cómo lo has sentido?
—No sé… me ha sorprendido—llevó las manos hacia su pene erecto, frotándolo con la punta de los dedos.
Le había gustado, Sousuke lo tenía claro, y ya podía introducir un segundo dedo.
—¿Alguna vez te has masturbado?—le preguntó, viendo cómo acariciaba su miembro.
—¿Qué es eso?
—Lo que estás haciendo ahora, frotar tu pene cuando se pone duro hasta que salga un líquido blanco.
—¿Nn? No… nunca se había puesto así. ¿Es malo?—soltó su pene, temiendo que estuviera haciendo algo mal.
—No, en absoluto. Puedes hacerlo cuando lo necesites, en privado… o conmigo—acarició la pequeña erección mientras sus dedos seguían abriendo el interior.
—¡Nh! Pa… papá… me siento raro… Tengo calor… ¡Hya-ah…!—de nuevo aquel punto en su interior, aquel lugar que sacudía todo su cuerpo, y Yuu se vino, salpicando su pecho. Sentía ganas de llorar, pero no sabía por qué; no se sentía triste ni le dolía nada, todo lo contrario. No comprendía qué le pasaba—. ¿Qué… qué fue eso…?—preguntó entre jadeos, completamente aturdido.
—Te has corrido, has eyaculado—Sousuke estaba absorto con la visión de su hijo llegando al orgasmo. Siempre había pensado que era lindo y adorable, pero nunca imaginó que lo fuera tanto, nunca creyó poder verlo de ese modo.
Deslizó los dedos por su pecho, que subía y bajaba agitado, y frotó el semen ligero y transparente que lo salpicaba. Se inclinó sobre él y lamió el líquido con un toque dulce. Yuu le miró sorprendido, temblando al sentir su lengua limpiándole, recorrer sus pequeños pezones rosados para después morder con suavidad las pepitas erectas. Se sentía tan bien que los gemidos salían melodiosos de su boca y el calor volvía a acumularse en su pene.
—Papá… ¿pu-puedes meterla ya?—le preguntó ansioso.
Sousuke levantó la cabeza algo aturdido. Tenía que controlarse o acabaría dejándose llevar. Aquello estaba resultando más excitante de lo que esperaba. Cuando miró hacia abajo se dio cuenta de que él también estaba duro, su erección sobresaltaba bajo los bóxers y no sabía desde cuándo estaba así.
—Lo siento, ahora no puedo—respondió, sacando los dedos de su interior.
—¡¿Qué?! ¿Por qué?—intentó incorporarse, pero su cuerpo apenas le respondía y solo pudo darse la vuelta.
Sousuke se sintió algo avergonzado y trató de cubrir su erección con las manos.
—Ahora estoy demasiado duro, te haría daño.
Yuu le miró sin entender. Se arrodilló frente a él y le apartó las manos. Sus mejillas se ruborizaron y sintió que su trasero palpitaba. La punta del miembro sobresalía por la cinturilla de los boxers y ya estaba húmeda. Esto es una erección adulta y se ha puesto así por mí. Se sintió feliz y emocionado, pero su padre tenía razón, algo tan grande no podía entrar en él.
—Mi pene se puso más pequeño cuando me corrí. ¿Si te corres también se pondrá más pequeño?—le preguntó, mirando con expresión de deseo su miembro.
—Bueno… sí… ¡E-espera!
Antes de que pudiera detenerlo, ya había dejado al descubierto toda la erección. La tomó con ambas manos y comenzó a frotarla arriba y abajo. Tan caliente y duro… ¡Está palpitando!
—¿Qué estás haciendo?—Sousuke se cubrió los ojos con una mano. No podía creer que su hijo le estuviera masturbando. Aunque no tenía ni idea de cómo hacerlo, sus finos dedos se sentían muy bien.
—Lo que tú hiciste con él mío. ¿No lo hago bien? Enséñame.
Sousuke suspiró, de nuevo derrotado. Acarició su cabeza y se arrepintió, antes incluso de decirlo, de lo que le pidió.
—¿Podrías chuparlo?—sus pequeñas manos no serían suficiente.
Yuu frunció el ceño extrañado, pero no dudó un segundo. Se inclinó sobre la verga y envolvió la punta con sus labios.
—Hazlo como si fuera un helado, usa también tu lengua y recórrelo todo poco a poco. Sigue acariciándolo con tus manos.
El pequeño se puso a ello tal como le decía. No era muy bueno, pero le ponía tanto entusiasmo que compensaba su falta de experiencia y su pequeña lengua se sentía sorprendentemente bien.
Soy un degenerado por hacer esto. Soy un degenerado por hacer esto. Soy un degenerado por hacer esto. Se lo repetía una y otra vez para no olvidarlo, pero poco a poco esas palabras se desvanecían y solo quedaba la excitación.
Yuu se esforzaba por mantener atendido todo el falo, pero ni siquiera podía meterlo en su boca como quería, tan solo lamerlo y besarlo. Su sabor y olor eran fuertes, pero no le importaba; era feliz si conseguía que su padre se sintiera tan bien como él mismo hacía un momento.
Sin embargo, Sousuke se estaba impacientando. Se sentía bien, pero a ese ritmo iba a ser incapaz de correrse, solo conseguía ponerle más duro, si es que eso era posible.
—Está bien, aparta las manos—le dijo, levantando su cabeza.
—¿Eh? ¿Lo hago mal?—le miró con expresión triste, con sus labios enrojecidos de tanto besar su verga.
—No, lo haces bien, pero así voy a tardar demasiado. Solo chupa la punta, yo haré el resto.
Yuu obedeció y envolvió el glande con sus labios, lamiendo el orificio goteante con la lengua. Sousuke comenzó a masturbarse deprisa, estaba tan cerca que resultaba frustrante no poder correrse.
—Ah… Está bien, ya casi… Aparta, voy a eyacular…—jadeó, pero el pequeño no le hacía caso—. Yuu, aparta, estoy a punto. Nn-.
Sin tiempo para separarle, Sousuke se corrió y la boca de Yuu se llenó de la espesa simiente. Comenzó a toser y dejó caer el semen sobre sus manos, intentando que no se derramara. Su padre había lamido el suyo y él también quería. Tenía un sabor amargo e intenso, pero podía acostumbrarse a él.
—Te dije que te apartaras—se estiró para coger unos pañuelos de la mesita de noche, pero cuando se volvió hacia su hijo, este ya había relamido todo el semen de sus manos—. No puedo creerlo, eres un pervertido, ni la mayoría de mujeres hacen eso—limpió sus manos y su boca.
—Pero está bien, ¿no? Tú lamiste el mío y siendo de papá no puede ser malo.
Sousuke suspiró y le dio un beso en la frente.
—No puedo con tu lógica.
—¿Ahora podemos hacerlo?
—Um… No sé si podré…
—¡Papá! Dijiste que lo harías—se quejó, hinchando los mofletes.
—Sí, pero no sé si será demasiado grande, podría hacerte daño.
—Si me haces daño te avisaré. ¡Por favor!—le suplicó, abrazándose a él.
—Está bien, pero si creo que es demasiado, me detendré.
—¡Yey!—se soltó de él y se puso a cuatro patas con el culo en pompa—. ¡Ah!—se oyó un sonoro azote que resonó en toda la habitación—. ¿Por qué has hecho eso?
—¿Se puede saber por qué te has puesto así?—le preguntó, intentando mirar a otro lado.
—Es como venía en Internet.
Sousuke gruñó. Sí que sería una postura más fácil para penetrarle, pero no quería hacer esa postura con él. Aun sabiendo lo ridículo que resultaba preocuparse de eso en semejantes circunstancias, no podía evitarlo. Le tumbó boca arriba y le hizo sujetarse las piernas en la misma postura que había tenido antes. Se dio cuenta de que tal vez así, viendo su rostro, era aún peor.
—Papá, hazlo ya…—le pidió, moviendo el trasero.
—No me mires así o me pondré duro de nuevo—de hecho ya lo estaba, más rápido de lo que esperaba.
Yuu rió. Estaba consiguiendo excitar a su padre, pronto cumpliría su objetivo. Sousuke cogió el bote de lubricante y vertió un largo chorro sobre la entrada dilatada y su propio miembro. Yuu gimió con el frío y su entrada se contrajo. Su padre no podía dejar de mirar el pequeño agujero. ¿Realmente podría entrar? Separó los bordes con los pulgares y empujó la punta del miembro contra la entrada. Muy lentamente comenzó a entrar. Parecía imposible, pero realmente le estaba penetrando. Yuu temblaba ligeramente, aunque no dejaba de mirar con deseo la verga entrando en él.
—Ah… Está dentro… Estoy teniendo sexo con papá—no podía dejar de sonreír. Sentía una profunda felicidad en su pecho.
—Todo lo que hemos estado haciendo también era sexo, no se te ocurra hacerlo con otros solo porque no haya penetración.
—Yo solo quiero hacerlo con papá, no quiero a nadie más—extendió los brazos, pidiendo abrazarlo.
Sousuke se inclinó, penetrando más profundo, y le abrazó. Besó su frente y su mejilla húmeda. Estaba llorando con una mezcla de felicidad y placer. Y Sousuke se sorprendió al sentir esa misma felicidad. Estaba unido a él más de lo que nunca había estado, no solo físicamente.
—Yuu… Te quiero, Yuu—comenzó a moverse en su interior, ya no podía contenerse más.
El pequeño soltó un suave grito sorprendido, seguido por intensos gemidos. Al principio era un poco doloroso, aquel miembro tan grande que crecía por momentos perforando dentro de él, pero sus paredes se adaptaban rápidamente y todo dolor se tornaba en placer. Sousuke no podía creer lo bien que se sentía. Aquel interior increíblemente estrecho le abrazaba, le succionaba más y más profundo. Había recuperado por completo su erección y estaba más excitado que nunca. Olvidando todo temor o preocupación, se entregó por completo al placer, sosteniendo aquel pequeño y cálido cuerpo entre sus brazos y escuchando al oído sus gemidos.
Solo me necesita a mí, ya no buscará a ninguna mujer. Aprenderé lo que le gusta y le haré feliz, solo yo. Papá será solo mío.
El pequeño se vino de nuevo entre los vientres de ambos mientras en su mente se repetían frenéticamente aquellos pensamientos. Nunca se había alegrado tanto de que su madre ya no estuviera, ahora solo se necesitaban el uno al otro, sin más interrupciones.
—¡Hya!—se aferró sorprendido a la espalda de su padre cuando, tras unas fuertes embestidas, sintió algo caliente fluir dentro de él mientras su padre le abrazaba con fuerza—. Qué… ¿Qué es eso…?
—Lo siento, me he corrido dentro—la voz de su padre sonó jadeante y ronca junto a su oreja. Le hizo estremecer.
—Tu semen… está dentro…—sus paredes se contrajeron, reteniendo el miembro en su interior.
—Sí—Sousuke sonrió, viendo que no le molestaba—. Debería limpiarte.
—¡No! No… Solo un rato más, abrázame—le pidió, rodeándole con los brazos.

—De acuerdo, un rato más, todo el que quieras.

FIN

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