Mi Sitio


Título: Mi Sitio
Categoría: Fruit Bascket    Personajes: Ayame, Hatori, Shigure
Género: Shonen-ai
Clasificación: Todos los Públicos    Advertencias: ninguna
Capítulos: One-shot
Resumen: Hasta hace muy poco yo era el mejor de mi instituto. Tenía el puesto numero uno en el ranking de notas, también era el presidente del consejo estudiantil y el presidente del club de natación. Si vosotros tuvierais todo eso y de repente alguien llegara y os lo quitara todo ¿Qué haríais?

Hasta hace muy poco yo era el mejor de mi instituto. Tenía el puesto numero uno en el ranking de notas, también era el presidente del consejo estudiantil y el presidente del club de natación. Todo era muy tranquilo y apenas tenía que esforzarme. Si vosotros tuvierais todo eso y de repente alguien llegara y os lo quitara todo ¿Qué haríais? Supongo que la respuesta lógica sería luchar por ello y no rendirte nunca, pero a mí eso me resultaba demasiado aburrido así que ni siquiera me molesté en pelear.
—Hatori ¿es cierto que ese chico nuevo te ha superado en el último examen?—durante la hora de la comida se acercó a mí Shigure, mi único amigo forzado –aclaro esto, lo llamo amigo forzado porque él no deja de intentar hablar conmigo cuando yo nunca le he hecho ni caso, es decir, que él me considera su amigo cuando yo tan solo lo veo como una molesta mosca–.
—Sí, ha sacado un punto más que yo—le dije con calma para que dejara de molestarme.
— ¿Y no te importa? Hasta ahora nadie te había superado—al parecer no me lo iba a quitar de encima tan fácilmente.
—Me da igual, yo no estudio para competir.
—Que frío eres, si yo fuera tú me enfadaría mucho, o al menos querría conocer a ese chico—se inclinó sobre mi mesa apoyando los codos sobre las hojas que estaba leyendo.
—Podrías ser como yo si estudiaras un poco—le empujé hacia atrás poniéndole un libro en la cara.
—A diferencia de ti yo tengo vida social y no me destrozo los codos—contestó con una sonrisa.
Sin poder aguantarle más recogí mis cosas y fui a la biblioteca. Entré y atravesé toda la sala en busca de la mesa que me gustaba, el sitio que siempre ocupaba y que la gente sabía que me pertenecía, detrás de la última estantería de libros, con una preciosa vista junto a la ventana. Al girar la esquina del estante me quedé conmocionado un momento. En mi sitio, en el sitio que yo siempre ocupaba, se encontraba un chico de cabellos muy largos y plateados con el rostro metido en un libro. Levantó la cabeza y me miró con unos grandes ojos dorados y brillantes.
—Ah! Hola, tú eres Hatori Aoiryuu ¿Cierto? Es un placer conocerte, he oído hablar mucho de ti, eres el numero uno en el ranking y presidente del club de natación y del consejo estudiantil ¡Increíble! Realmente me ha costado mucho superarte en este examen, no pensé que lo conseguiría. Ah! Claro, que modales los míos, ni siquiera me he presentado, me llamo Ayame Shirohebi, soy el alumno que acaba de llegar, me gustaría mucho que fuéramos amigos.
—…
Había sido tan apabullante que me había quedado en blanco. Di media vuelta y comencé a caminar hacia la salida como si nada hubiera ocurrido.
— ¡Oye espera!—corrió hacia mí y me agarró del brazo— ¿he dicho algo malo que te haya molestado? Si ha sido así de verdad me disculpo, solo quería saludarte y presentarme, he oído hablar tanto de ti que tenía muchas ansias por conocerte. ¿Te he ofendido de algún modo? De verdad que lo siento.
—No, simplemente quiero estudiar—contesté soltándome sin tan siquiera mirarle.
—Oh! ¿Entonces puedo acompañarte? Ya que ambos somos muy buenos podríamos estudiar juntos y ayudarnos ¿Qué te parece?—me preguntó con una gran sonrisa.
—No.
— ¿Eh? ¿Por qué no? ¿Crees que no estoy a tu nivel? Bueno, podría ser que en algunas cosas esté algo atrasado ya que me acabo de cambiar de escuela, pero podrías ayudarme ya que tú eres el mejor. Seguro que contigo me pongo al día enseguida, además me encantaría poder competir con alguien tan bueno, será todo un reto, así podré subir más mis calificaciones.
—No. PRIMERO—comencé a decir antes de que pusiera a hablar de nuevo o si no iba a soltarle una bofetada—siempre estudio solo. SEGUNDO, no tengo ningún interés en competir contigo y TERCERO, tu forma de hablar me pone enfermo. Eso es todo, ahora si me disculpas, voy a estudiar SOLO.
Salí de la biblioteca antes de que reaccionara sin volverme a mirarle y fui en busca de un buen lugar para estudiar.
Pasaron los días y no volví a hablar con ese tal Ayame Shirohebi, tan solo lo veía de vez en cuando de pasada pero él nunca volvió a dirigirme la palabra cosa que yo agradecía bastante ya que no soportaba su forma de hablar tan rápida y exaltada. Pero a pesar de no tener contacto alguno entre nosotros la gente comenzó a hablar de ambos. No dejaban de compararnos, por el pasillo escuchaba cosas como “No sé, Hatori tiene un aire misterioso y es serio pero Ayame es tan lindo y tiene una sonrisa tan hermosa, es mucho más simpático” o como “Hasta ahora Hatori era el mejor en todas las materias desde lejos pero Ayame le ha superado ya en tres exámenes y eso que acaba de llegar y debe estar algo atrasado”. Todos esos comentarios me resbalaban, a pesar de las constantes broncas de Shigure para que me esforzara en superarle yo nunca me molestaba en hacer nada, seguía con mi rutina de estudios a excepción de una cosa:
— ¿Hoy no vas a la biblioteca?—me preguntó Shigure sentándose frente a mí en nuestro aula.
—No puedo—contesté secamente bastante enfadado.
— ¿Por qué no?
—Mi sitio está ocupado.
— ¿Tu sitio? ¿Y quién lo ha ocupado? Todo el mundo en esta escuela sabe que ese lugar es tuyo—dijo extrañado.
—Si todo el mundo en esta escuela lo sabe ¿Quién crees que lo ha ocupado?— ¿en verdad era tan tonto como para no darse cuenta?
—Umm… No será… ¡¿Ayame?!—Afirmé con la cabeza— ¿y por qué no se lo dices?
—Porque para decírselo tendré que hablar con él—respondí cada vez más deprimido.
— ¿Y qué con eso? A mí me parece que es un chico muy simpático, creo que te dejaría el sitio encantado, he estado hablando con él y me parece buena persona— ¿Shigure también se había vuelto su amigo? Bueno, era algo lógico y que me importaba más bien poco.
—No es por eso. La razón es muy simple: no soporto su forma de hablar.
— ¿Qué quieres decir con que no la soportas?—preguntó confundido.
—La primera y última vez que hablamos me dieron ganas de cerrarle la boca de un guantazo—y lo que me había costado reprimirme.
— ¡WAAAA! ¡Hatori violento! ¡Este es el fin del mundo!—exageró el muy idiota creyéndose cómico.
—Pues ya imaginas lo enfermo que me pone. Ahora si no te importa ¿podrías dejarme estudiar?—aunque iba a ser difícil con todo el ruido que había a mi alrededor.
—Claro, ¿pero no estarás mejor en la sala de reuniones de tu club? Allí no habrá nadie ¿cierto?— ¡Bingo! ¿Cómo no se me había ocurrido a mí?
Sin decir una palabra más salí del aula y me fui directo al polideportivo donde se encontraba nuestra (pequeña) piscina cubierta.
—Ah! Hatori—escuché la voz de Kureno, el secretario del club a mi espalda justo cuando iba a entrar en la sala de reuniones.
— ¿Sucede algo?—pregunté dándome la vuelta. Me quedé en blanco, junto a Kureno estaba Ayame ¿Qué hacía ahí?
—Hatori, Ayame quiere unirse a nuestro club y he pensado que ya que Ritsu se marchó al club de arte él podría ser nuestro nuevo vicepresidente. ¿Qué te parece? Creo que sería bueno para el puesto ya que ambos están compitiendo entre el segundo y el primer puesto del ranking—en el rostro de Ayame había una sonrisa que me pareció algo falsa (aunque tampoco tenía mucha idea de eso ya que mis relaciones humanas eran casi nulas).
—…— ¿también se iba a meter en mi club? ¿Y encima como vicepresidente? Pero bueno, por mí podía hacer lo que quisiera, no me importaba, como si se quería quedar con el puesto de presidente—claro, no hay problema.
Justo Ayame iba a hablar pero entré en la sala de reuniones antes de que pudiera decir nada, cerrándoles la puerta en la cara. Me senté en la mesa e intenté estudiar por fin en silencio.
— ¿También ha entrado en el club de natación? Parece que está intentando superarte en todo—comentó Shigure sentándose como siempre a mi lado poco antes de empezar las clases.
—No creo que sea eso—estaba muy pesado con ello.
— ¿Pero no te molesta?
—No.
— ¡No tienes sangre en las venas!—parecía bastante enfadado aunque yo no sabía porqué.
Se levantó y se marchó como si estuviera indignado. Cuando pasaron los días me percaté de que las ocasiones en las que Shigure me molestaba eran cada vez menos frecuentes. Desconocía la razón, tal vez estuviera enfadado conmigo, pero no me molestaba, era bastante agradable no tener que aguantarlo. Mientras tanto esto era lo que había pasado en el consejo de estudiantes (aunque supongo que a estas alturas os haréis una idea):
—Hatori, creo que deberíamos escoger un nuevo vicepresidente—me dijo Yuki, el tesorero del consejo.
— ¿Por qué? Hemos estado bien sin uno hasta ahora—contesté extrañado.
—Cierto pero cuando empiecen los exámenes será mucho trabajo para ti solo, además también tienes la presidencia del club de natación, creo que sería conveniente en estos momentos conseguir un vicepresidente—la verdad es que tenía mucha lógica, mi estrés aumentaría dentro de poco.
—Está bien, busca un candidato—le dije volviendo ya a mis papeles.
—Em… ya tengo uno, creo que Ayame Shirohebi sería un buen vicepresidente.
—…— ¿Otra vez él? ¿Por qué no me sorprendía?—de acuerdo, que se incorpore cuanto antes y encárgate tú de enseñarle todo.
—Claro, iré a decírselo ahora mismo.
En poco tiempo todo se hizo oficial, Ayame era el vicepresidente del club de natación y del consejo de estudiantes y además el primero, sí ya era el primero en el ranking de estudiantes. Mi presión iba en aumento, al parecer todos querían que yo intentara superarle, deseaban una lucha entre nosotros pero a mí no me interesaba. Y los chicos se decepcionarían aun más poco después. Cuando las reuniones del club y del consejo empezaron mis nervios comenzaron a alcanzar su límite. Tenía que escuchar continuamente a ese Ayame, con esa insoportable forma de hablar, y más de una vez tuve que morderme la lengua y apretar los puños para no golpearlo y así cerrarle la boca. Él no me caía mal y si no hablara simplemente no me importaría su presencia pero en cuanto abría la boca me ponía enfermo.
—Kureno, voy a dejar la presidencia del club—le dije al secretario.
—Es por Ayame ¿cierto? He notado que no te cae muy bien. Es lógico, después de todo te ha quitado el primer puesto del ranking, se a unido al consejo de estudiantes y además de todo ahora es un gran amigo de Shigure.
— ¿Shigure? ¿A qué te refieres con gran amigo?—pregunté extrañado porque mencionara eso.
—Pues eso, ahora están la mayor parte del tiempo juntos ¿no lo sabías?
—No, pero tampoco importa. De todas formas no tiene nada que ver con eso—contesté como si nada—a partir de ahora Ayame será el presidente, dile que encuentre un vicepresidente si lo necesita.
— ¿No vas a hablar con él?
—No soporto su forma de hablar, prefiero no hacerlo.
—De acuerdo, como quieras.
Y seguido de aquello hice lo mismo en el consejo de estudiantes. Le dije a Yuki que me dejaba la presidencia y tampoco pareció importarle mucho. Ayame no solo tenía más inteligencia que yo sino que también su carácter y su sociabilidad eran mucho mejores que los míos. Él era mejor para esos puestos que yo y sinceramente no me importaba, era demasiado molesto competir.
—¡¡¡Hatori!!! Me acabo de enterar de que has dejado la presidencia del club y la del consejo ¿Por qué lo has hecho? En lugar de luchar por ello se lo has entregado todo a Ayame—me gritó Shigure histérico.
—Deberías de estar feliz ¿no? Al fin y al cabo ahora eres el mejor amigo de Ayame, o eso me han dicho—no lo decía con resentimiento sino como una simple observación.
—Bueno… aun así… sigo preocupándome por ti—menudas tonterías estaba diciendo.
—Pues no te preocupes tanto, yo estoy perfectamente, lo de las presidencias y lo del primer puesto simplemente no me interesa.
Shigure pareció rendirse, se marchó del aula y me dejó de nuevo con mis libros. En la clase comenzó a armarse mucho barullo, todos iban y me preguntaban porqué había hecho aquello y yo simplemente respondía que porque estaba cansado. Al final de lo que me cansé fue de ellos, salí de allí y fui en busca de un lugar donde estudiar pero era inútil, ahora que había dejado el club no tenía una sala donde poder estudiar y el resto del instituto estaba abarrotado de estudiantes que parecían cotorras. Mi sitio en la biblioteca, eso era lo único que quería. Pero aquel había dejado de ser mi sitio, ahora estaba ocupado por Ayame y sus múltiples fans. Decidí entonces subir al tejado, hacía bastante frío pero era el único lugar en el que podía estar tranquilo ya que los alumnos no tenían la llave para entrar (por supuesto yo, como antiguo presidente del consejo, sí que me había quedado una copia).
Una tarde me quedé allí dormido, después de haber estado estudiando largo rato. Antes de abrir los ojos y despertar completamente sentí unas manos acariciando mi rostro aunque no sabía si era parte del sueño que estaba teniendo o realidad.
— ¡Uwaa!—cuando abrí los ojos lo primero que me encontré fue la cara de Ayame cerca de la mía, con sus plateados cabellos cayendo a mí alrededor.
—Al fin despiertas—se apartó y se sentó a mi lado.
— ¿Qué haces aquí?—le pregunté incorporándome.
—Buscarte—contestó secamente.
— ¿Y por qué querías buscarme a mí? Si es por lo de las presidencias no te molestes en decirme nada, no pienso volver y si necesitas ayuda Kureno y Yuki lo saben todo.
—No es eso—sus cortas respuestas eran verdaderamente raras.
— ¿Entonces qué es? ¿Qué te pasa?—era evidente que se estaba conteniendo para no hablar como solía.
— ¿Me odias?—me extrañó mucho aquella pregunta.
—No, me das igual—contesté acomodándome contra la pared.
— ¿Cómo puedo darte igual? Me la he pasado intentando superarte—gritó poniéndose de rodillas frente a mí, agarrándome de las solapas de la chaqueta—he conseguido ser el numero uno en el ranking, me metí como vicepresidente en tu club de natación y después en el consejo de estudiantes, Shigure es ahora mi mejor amigo y tú dices que te doy igual. ¿Cómo puedes ser así? ¿Por qué no has intentado pelear por nada? creí que si hacía esto te fijarías en mí e intentarías luchar y cada vez nos volveríamos más cercanos pero en cambio lo único que has hecho ha sido rendirte y dejarlo todo ¿Por qué demonios has hecho eso y no te has enfrentado a mí? Mierda lo he vuelto hacer, se que no te gusta que te hable así pero es como soy, no puedo evitarlo, he intentado contenerme pero es inútil. No quiero que me odies pero ya no se que hacer para que te fijes en mí estoy realmente desespera-
Le callé de la única forma que se me ocurrió “no violenta”. Le agarré de los cabellos y lo acerqué a mí para besar sus labios. Fue una reacción totalmente impulsiva, no sabía porqué lo hacía pero se sentía bastante bien.
—Esto… que…—cuando nos separamos Ayame estaba muy confuso.
—Calla. Escúchame. No he luchado porque nada de eso era importante para mí, yo no estudio para conseguir esas cosas. Si lo que querías era llamar mi atención lo hiciste desde el primer segundo. Me da igual que me quites, tú o cualquier otro, todas esas cosas pero quiero que me devuelvas mi sitio en la biblioteca, estoy harto de buscar lugares donde estudiar y aquí hace frío. Así que si quieres que te preste atención devuélveme mi sitio—cierto, lo único que me había importado de todo era mi sitio en la biblioteca.
— ¿So-solo eso? ¿Si te devuelvo el sitio de la biblioteca me prestarás atención? Podría-
De nuevo le callé con un beso viendo que iba a empezar otra vez. Ayame se abrazó a mi cuello, intensificando nuestro contacto. No recuerdo cuanto estuvimos así pero cuando nos separamos a ambos nos faltaba el aliento.
— ¿Esto quiere decir que seremos novios?—preguntó conteniéndose para no hablar más.
— ¿Novios? … bueno, supongo que puede ser así, aunque no sé cuanto tiempo podré soportarte—le dije resignado.
—Haré que te enamores perdidamente de mí y por mucho que odies mi forma de hablar no querrás dejarme nunca—se abrazó de nuevo a mí con una gran sonrisa.
Supongo que si eso me devolvía mi sitio en la biblioteca podría intentarlo, mientras no hablara mucho lo aguantaría.

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