Noir c3



Título: Noir
Categoría: Original, Vampiros
Género: Acción, Romántico
Clasificación:+14 años
Advertencia: Lemon
Capítulo: 3 de 7 Finalizado: Sí
Resumen: Una chica estudiante de la ESO muy desagradable con la gente que no le cae bien, tiene unas increíbles habilidades físicas y mentales a pesar de que siempre suspende. Una agencia del gobierno la incluye en una operación secreta de entrenamiento. Ella se reencuentra con alguien del pasado y desde ahí todo da un giro drástico.

>>RISKY TERRAIN

Pasaron los meses entrenando y estudiando hasta que llegó julio. No habían tenido más que algún que otro día libre pero al fin les dieron dos semanas de vacaciones. Sin esperar un minuto cogió su moto y fue directa a Risky Terrain. Todos la recibieron encantados ya que no la habían visto en mucho tiempo.

— ¿Qué pasa, te tienen secuestrada?

—Que va, aquello es genial aunque ya tenía ganas de volver.

—Espera, ¿ese no es el que te siguió el otro día?

Hacia ellos se acercaba Scott bajo las miradas de todos los chavales.

— ¿Qué haces tú aquí?, estoy de vacaciones, no me puedes quitar la moto.

—No voy a hacerlo, solo quiero conocer tu ambiente, me gusta este sitio. ¿No puedo estar aquí?

—Claro que sí, pero para ello tienes que iniciarte.

— ¿Iniciarme?—Todos se habían acercado y estaban sonriendo, eso no le pareció buena señal a Scott—está bien, ¿qué tengo que hacer para iniciarme?

Todos fueron corriendo al otro lado del campo atravesando los árboles. Allí encontraron un río algo profundo y sin demasiada corriente. Unos chicos llevaron una tabla y la colocaron de un lado al otro del río. A Scott no le pareció muy estable.

—Tienes que cruzar el río sobre la tabla. ¿Tienes miedo?

—No, claro que no.

Scott se dispuso a cruzar la tabla. Al principio todo fue bien, le animaban a caerse dando palmas y gritando. Noir le miraba sonriendo y de pronto perdió el equilibrio, la tabla se volteó y cayó al río. A los pocos segundos emergió la cabeza. Todos estaban riendo a carcajadas, incluida Noir. Scott, algo enfadado la cogió por el tobillo y la tiró al río. Aun así ella no dejaba de reírse. Todos comenzaron a lanzarse al río y allí se montó una especie de fiesta.

De pronto Noir sintió algo, algo muy conocido para ella. Salió del río sin que nadie se diera cuenta y siguió la sensación. La llevó por entre los árboles hasta una zona fuera de Risky Terrain. Se paró en seco, no había nadie. De pronto apareció un hombre que cuyo rostro, a pesar de haber pasado mucho tiempo, recordaba como si jamás hubiese desaparecido. Era un hombre que no aparentaba más de 25. Alto y delgado, no tenía los músculos marcados y sin embargo su fuerza era increíble. Su rostro no podía ser más hermoso. Sus ojos eran azules eléctricos, como si un rayo habitase en ellos. Sus labios eran algo rosáceos, finos y dulces y destacaban en la palidez de su piel que era mayor al contraste con su pelo negro, largo y ondulado que le enmarcaba el rostro. Parecía angelical aunque Noir sabía que no era nada de eso. Se quedaron mirándose el uno al otro.

—James, has tardado mucho.

—Tres años no es mucho—su voz seguía provocándole el mismo escalofrío que antes.

—Para un mortal sí.

—Estás más bella que nunca.

—No, no empieces. No quiero tus piropos, no los necesito.

James se acercó a Noir. Él también deseaba verla de nuevo, tocarla después de tantos años. Le acarició el rostro con una mano tan delicadamente que Noir tembló. Ella no aguantaba más y le dio un beso desesperado. Llevaba soñando con hacer aquello de nuevo desde que él se fue y no quería parar. Después del largo beso y sin decir nada más James la cogió en brazos y la llevó por entre los árboles corriendo. Noir le abrazaba enterrando el rostro en su cuello para que no viera un par de lágrimas que había derramado. Al fin llegaron a una casa un poco oculta por los árboles. Subieron al último piso y entraron en una habitación sin ventanas iluminada por una lámpara de lava y unas velas. Tan solo había una cama grande y una mesilla. Noir le miraba como si esperase a que James hiciera algo pero él ni siquiera la tocaba. De pronto le vino el temor de que tal vez él ya no la quisiera.

—Estás empapada—le dijo él.

Noir ya no se acordaba de que acababa de salir del río y todavía tenía la ropa mojada. Si quería saber si él aun sentía algo por ella tendría que dar el primer paso. Se quitó la camiseta y le miró con ojos pícaros.

—Quítame tú el resto.

James sonrió y se acercó a ella. Noir no se imaginaba cuanto deseaba hacer eso desde que la vio aunque no quería ir demasiado deprisa por si ella no estaba segura, pero le había demostrado que sí lo estaba. Le acarició la cintura y las caderas, le acercó a él y le dio el beso apasionado que deseaba darle. Se tumbaron en la cama sin dejar de besarse. Noir le quitó la camisa y le desabrochó el pantalón. Cada vez estaban más excitados. James le quitó el sujetador y le acarició los pechos que tanto le gustaban. Acabaron desnudos haciendo el amor, entregándose el uno por completo al otro. Noir acabó agotada durmiéndose junto a James. Cuando despertó él la estaba observando y acariciando los pechos. Se quedaron mirándose sonriendo.

—Te echaba muchísimo de menos.

—Podrías haber vuelto antes—le dijo ella acariciando su rostro.

—Recuerda lo que te dije.

—Lo recuerdo muy bien, no he podido olvidarlo un solo día. Dijiste que volverías cuando fuera una mujer, cuando estuviera preparada. Pero hace ya tiempo que lo estoy, podrías haber vuelto antes.

— ¿Estás segura?, yo creo que no estabas preparada.

—He estado con otros hombres, ya he estado con varios, no eres el primero—le dijo dándole la espalda.

—Soy el primero que domina tu corazón—le susurró al oído abrazándola por detrás—los otros hombres no eran más que intentos para que yo volviera.

— ¿Y por qué no regresaste?—le preguntó mirándole a los ojos, parecía desesperada por saber.

—Porque no estabas preparada. Ya has comprobado esta noche que no es lo mismo hacer el amor con un humano que conmigo. Tenías que ser mucho más madura y la verdad, me has sorprendido bastante, no creí que volvería antes de seis o siete años.

— ¿Y cómo podías saber si ya era el momento o no?

—Recuerda que tenemos una conexión. Al igual que tú has percibido mi presencia en cuanto me he acercado un poco yo podía percibir todo este tiempo tu estado. Podía sentir cuando estabas triste o contenta, cuando te divertías o me echabas de menos.

—Por eso desde aquella vez todas las noches me he sentido muy excitada y muy despierta.

—Exacto, mi sangre nos unió en aquel momento. No solo de una forma simbólica, también física y espiritual.

—Me alegro, me gusta estar unida a ti.
Se besaron intensamente e hicieron el amor hasta el nuevo amanecer.

>>BOSP

— ¿Cómo es que ha desaparecido?, ¿no se supone que estabas con ella vigilándola?

—Sí Lionel. Pero, no sé cómo, de pronto se esfumó.

— ¿Se esfumó como un fantasma?

—No, claro que no. Había un montón de chicos—intentó explicarse Scott—la perdí de vista un solo segundo y se marchó.

— ¿Y no pensaste en localizarla con tus poderes, cabeza de chorlito?

—Lo intenté pero no pude, era como si se hubiese desvanecido, ni siquiera un rastro.

— ¿Cómo es eso posible, es que están fallando tus poderes?

— ¡No, claro que no! No sé qué pasó pero mis poderes están per-

—Señor Tarx, ha llegado un aviso del centro de radares—un hombre joven de aspecto algo escuálido entró a toda prisa en el despacho—un espécimen Kaer de clase A ha sido detectado entrando en la ciudad por el sector 19.

— ¿Lo están siguiendo?

—Imposible, desapareció de los radares apenas entró.

Los dos hombres que habían sido interrumpidos se miraron a los ojos pensando lo mismo.

—Está bien, quiero informes cada dos horas de todo lo que suceda, hasta el más mínimo detalle.

—Sí señor, ¿algo más?

—No, retírese.
El pequeño hombre salió del despacho dejándolos solos.

— ¿Crees que esto tiene algo que ver con Christina Koroshi?—preguntó Scott rompiendo el breve silencio.

—Hace tres años que no aparece ningún Kaer de clase A. Es posible que se haya enterado de la Operación Enfant y quiera acabar con futuros enemigos.

— ¿Crees que por eso ha desaparecido, que la ha secuestrado o ya la ha matado?—estaba muy preocupado por la joven.

—Es posible, pero esperemos a los informes y tú mientras sigue intentando buscarla.

—Está bien, esperemos que no la haya encontrado, Noir podría ser una valiosa aliada.

—Esperemos.

>>CASA DE JAMES

—Tengo que irme, dos noches fuera sin decir nada a nadie es mucho, van a preocuparse si no regreso.

—Pero tú no quieres regresar—le besaba el cuello desde atrás mientras acariciaba su cuerpo—quieres quedarte aquí conmigo y hacer el amor durante días.

—Sí, claro que sí, pero tengo una vida y no quiero que empiecen a sospechar o me harán demasiadas preguntas que no puedo responder.

—Lo sé, pero llevo tres años esperando esto y te deseo tanto…

— ¿Y crees que yo no?, esto es lo que más deseo—Noir suspiraba intentando resistir los intensos besos—pero tengo que guardar las apariencias.

—Nunca te han importado las apariencias, ¿Por qué ahora sí?

—Estoy metida en algo que me gusta y no quiero perderlo.

— ¿Me cuentas qué es?—ya no la besaba ni acariciaba tan intensamente como antes, tan solo la abrazaba tiernamente.

—La verdad es que ni yo misma lo sé muy bien, solo sé que es algo del gobierno, nos entrenan para detener criminales peligrosos y terroristas—James se quedó en silencio pensativo unos momentos— ¿Ocurre algo?

—No, no—guardó sus pensamientos para sí—ten mucho cuidado, no quiero que te ocurra nada.

—No te preocupes, estaré bien, no te pongas ahora sobre protector.

—Simplemente no quiero perderte ahora que te tengo después de tanto tiempo.

Como respuesta a esas bonitas palabras Noir le dio un intenso beso y después le hizo una felación que él disfrutó muchísimo.

—Tienes una lengua prodigiosa—le dijo sonriendo limpiando sus labios.

—Eso ya lo sé, pero ahora tengo que irme.

—Deja que te lleve.

—No es necesario, puedo ir yo solita, ya no soy una niña.

—Lo sé, pero quiero disfrutar de ti todo el tiempo que pueda.

Tras una breve sesión de sexo (breve para ellos), James llevó a la joven hasta su casa y en la habitación de esta volvieron a hacer el amor.

—Debo irme o me pillará el amanecer—le susurró al oído mientras la besaba dulcemente.

— ¿Mañana te veré?

—Por supuesto, iré a buscarte a nuestro lugar.

Dejó a la joven agotada tumbada en la cama pensando en él.


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