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Putos vampiros [cap1]

Título: Putos Vampiros

Fandom: Teen Wolf         Pareja: Peter Hale/Stiles Stilinski: Steter

Autor: KiraH69

Género: Slash, Yaoi

Clasificación: +18         Advertencias: lemon, disforia

Capítulo 1 de ?

Resumen: Un puto vampiro transforma a Stiles y manda a la mierda todo el esfuerzo que había hecho con su transición.

Capítulo 1

Stiles despertó en un maldito almacén abandonado, otra vez. ¿Por qué no podía despertar por una vez en la cama de un atractivo desconocido? Oh, ya, para eso tendría que socializar. Ni siquiera lo habían pillado borracho de camino a casa tras una fiesta, al menos así tendría una excusa. Alguien (o algo) lo había atrapado de vuelta de la biblioteca a altas horas de la noche. Ni siquiera recordaba cómo había pasado, tan solo estaba en la calle y ahora estaba- oh, espera, no era un almacén.

Aquello al fondo era el ruido del metro y a sus espaldas había un viejo vagón de metro. Todo se veía gris bajo las pocas luces que quedaban en el techo (que iluminaban más de lo que esperaría), quizá solo estuviera cubierto de polvo. El aire parecía estancado y podía oler cuerpos en descomposición. Debía de ser una estación abandonada y por las cajas, las tiendas de campaña improvisadas con viejas telas, los bidones convertidos en hogueras y demás, allí habitaban vagabundos. Probablemente estaba sentado en la cama de uno de ellos. ¿Dónde estaban? No había ni un alma alrededor suyo, ni siquiera ratas.

Stiles tanteó su cabeza en busca de alguna herida (los malos tenían la manía de golpearlo en la cabeza para dejarlo inconsciente) y había algo de sangre seca, pero ninguna herida, ni siquiera dolía. Miró hacia abajo para comprobar si había alguna otra herida y-.

Su corazón se detuvo. Se quedó sin aire. Su mente se quedó en blanco por un instante y entonces se llenó de puro pánico y terror.

No puede ser, no puede ser, no no no nononononono otra vez no, cómo, no, por qué, no puede ser, otra vez no, por favor, por favor, por qué, cómo, esto no-, nono nonononono...

No podía saber cuánto tiempo estuvo así hasta que su mente se calmó, solo lo suficiente para formar pensamientos racionales. Todo había regresado. Alguien... algo lo había secuestrado y le había... había... Oh, dios, joder, algo, de algún modo, había conseguido que su cuerpo regresara a... su forma original. Se había esforzado tanto para deshacerse de todo eso y ahora... ahora habían regresado. Sus pechos. Y en su interior... estaba bastante seguro de que sus ovarios y útero también habían regresado. Llevó una mano temblorosa a su entrepierna y... mierda, su clítoris también había regresado a su forma original. Le aterraba mirarse en un espejo o hablar; no quería oírse, no quería ver su rostro de nuevo con rasgos femeninos.

¡Ocho putos años de terapia hormonal y operaciones a la basura! ¿Quién demonios había hecho eso y cómo? ¿Y cómo es que aún no se había desmayado por culpa del ataque de pánico? Su pecho... no dolía. Debería, y debería faltarle el aliento y haber perdido el conocimiento, pero era como si no necesitara respirar aunque sus pulmones seguían hinchándose y deshinchándose.

Dejó de pensar en ello cuando sintió otra presencia cerca. «Sentir» era la palabra adecuada porque ni lo escuchó ni lo vio hasta que lo tuvo delante. Era un hombre alto, de pelo largo y rubio recogido en una coleta, intensos ojos verdes y piel extremadamente pálida. Iba vestido de negro de arriba abajo con un abrigo de cuero hasta las rodillas. ¿Era un requisito para los villanos siniestros?

¿Cómo te encuentras?—preguntó Desconocido con acento francés. Oh, espera, esto lo había leído.

¿Eres un puto vampiro?

Hubo una expresión de sorpresa en su rostro seguida por una sonrisa que mostraba demasiados dientes.

Sabía que había cogido a uno listo. Mi nomb-.

¿Qué le has hecho a mi cuerpo? ¿Por qué me has hecho esto?

Um... Bueno... Admito que no me lo esperaba—parecía intentar sonreír, pero su rostro se arrugaba en una mueca—. Es la primera vez que transformo a... bueno, a alguien como tú, ni siquiera sabía que fueras una mujer.

¡No soy una mujer!—siseó entre dientes.

Quiero decir, sabía que la transformación regenera miembros mutilados, órganos desaparecidos...—explicó con amplios gestos de sus manos—, pero ni siquiera sabía que estuvieras operada.

¡Operado! ¡Soy. Un. Hombre!—gritó y se encogió al oír su voz tan aguda.

Am... Mira... Siento mucho esto, pero tengo que decir que estás muy guapa así.

Stiles vio rojo. Algo reaccionó dentro de él, como el chasquido de un látigo, e igual de rápido se lanzó sobre la criatura. No pensó en ello, no lo hizo conscientemente. Era como si el interruptor de modo bestia se hubiera encendido y su humanidad se hubiera hecho a un lado. Lo sentía todo, actuaba con toda la precisión que sus nuevas habilidades le permitían, pero no lo controlaba.

Cuando su presa dejó de moverse entre sus manos, regresó a sus sentidos. Se percató primero de la sangre en su boca, un sabor que debería haberle resultado repugnante, pero tan solo tragó. Sus manos estaban cubiertas de la misma sangre y su ropa también. Prácticamente había desangrado a ese cerdo, apropiado. Tenía un brazo roto, pero ya podía sentir cómo se regeneraba. El cuerpo del vampiro estaba a sus pies. O parte de él. Un par de extremidades estaban desperdigadas alrededor y la cabeza había acabado encima del vagón de metro.

Soltó un suspiro tembloroso y retrocedió tambaleándose hasta que tropezó con alguna caja y cayó al suelo. Su mente regresó a su situación y dejó de respirar. No es que lo necesitara ya. Llevó la mano a su bolsillo e intentó coger su móvil, pero se resbaló entre sus manos húmedas con sangre. Intentó cogerlo un par de veces más, pero acabó rindiéndose y marcó dejándolo en el suelo. Era un milagro que hubiera cobertura y atribuyó las primeras lágrimas al alivio que eso le hizo sentir. Se tumbó junto a él con las rodillas y los brazos encogidos, haciéndose tan pequeño como podía, y esperó mientras sonaban los tonos.

Buenos tardes, Stiles.

Escuchó la animada voz de Peter y se le escapó un sollozo.

Stiles, ¿qué sucede?—su voz se tornó enseguida preocupada.

Peter—mierda, ¿por qué su voz tenía que sonar así?

¿Stiles?—sonaba confuso, tal vez porque no reconocía su voz.

¿Qué podía decir? ¿Cómo podía explicar todo eso? No quería decirlo en voz alta, no quería escucharse a sí mismo con esa voz hablando de su peor pesadilla. Sollozó de nuevo, su pecho se contrajo de una forma extraña porque no necesitaba respirar, pero lo intentaba y seguramente fuera necesario para hablar.

Stiles, escúchame, necesito que respires hondo y me digas dónde estás.

Eso le hizo soltar una risa nerviosa y pareció poder controlar de nuevo su diafragma.

Una estación de metro abandonada.

¿Puedes ir a un lugar público? ¿Puedes conseguir ayuda?—le preguntó con calma, aunque se notaba la preocupación en su voz.

Um... Puedo... Espera, qué hora...—giró la cabeza para ver la pantalla. 15:29—. No, no puedo salir. Peter...

Tranquilo, estoy de camino—era cierto, podía oír el motor del coche—. Si puedes no apagues el móvil, te tengo localizado. ¿Estás seguro? ¿Tienes peligro cerca?

No, estoy solo—sintió un gran alivio sabiendo que Peter iba de camino. Iba a tardar horas, tenía que llegar desde Beacon Hills, pero Stiles sabía que aceleraría todo lo posible para llegar cuanto antes.

De acuerdo. ¿Estás herido?

Stiles se echó a llorar más fuerte. No, técnicamente no estaba herido, era aún peor.

Stiles, cariño, necesito que me hables. ¿Estás herido?

N-no, no. Peter...—respondió con un lamento.

Voy para allá, aguanta. Escóndete si puedes. Tendrías que colgar o la batería-.

¡No! Peter, por favor...—la idea de quedarse allí solo sin tan siquiera la voz de Peter le aterraba.

Está bien, estoy aquí. ¿Puedes contarme qué ha pasado?

Sabía que solo quería distraerlo para que el tiempo se le pasara más rápido, aunque para él era suficiente escuchar sus latidos al otro lado del teléfono (era extraño y al mismo tiempo reconfortante que pudiera oírlos).

Volvía de la biblioteca, ayer por la noche. Dios, no sé cómo he podido pasar tanto tiempo inconsciente. Desperté aquí hace unos minutos y apareció este...—soltó una risa sin humor por lo ridículo que era—, vampiro. ¡Peter, un puto vampiro! ¿Por qué tenía que ser un vampiro? Si hubiera sido... cualquier otra cosa.

Cualquier cosa, incluso si su única intención hubiera sido matarle. Eso habría sido mejor que lo que le había pasado.

Bueno, ahora podemos ser un cliché.

Stiles quiso reír, pero el sonido que salió de su boca pareció más un quejido. Entonces su móvil comenzó a pitar.

No, no, no, no, no.

Se inclinó sobre el móvil, solo había un cinco por ciento de batería.

Stiles, tienes que colgar. Te prometo que voy a llegar pronto, pero tienes que colgar y mantener el móvil cerca por si te desplazas. Tengo tu señal GPS localizada, no quiero perderla.

No iba a preguntar cómo había localizado su teléfono, Peter estaba al día con la tecnología y en ese momento solo estaba agradecido por ello porque la verdad es que no tenía ni idea de dónde se encontraba aquella estación.

De acuerdo. Que no te detenga la policía.

No podrían alcanzar mi coche ni aunque lo intentaran. Aunque tal vez deberías estar pendiente de las sirenas de policía.

Colgó el teléfono con mucha reticencia y lo acercó a su cuerpo, era su única conexión con Peter. Tal vez debería sentirse mal por no haber llamado a su padre. Él podría haber llegado rápido con la sirena sin arriesgarse a una persecución, pero la verdad era que no sabía si acudiría, no sabía si cogería el teléfono o si le creería cuando le explicara la situación o siquiera si lo consideraría lo bastante importante como para viajar desde Beacon Hills. En definitiva, no podía confiar en que su padre lo ayudara. Era consciente de ello desde hacía tiempo, pero en momentos como este resultaba particularmente doloroso.

Podría haber llamado a Derek, también vivía en Los Ángeles, pero lo más seguro era que ni siquiera le cogiera el teléfono y, además, él no tenía ni idea de su situación y sería muy incómodo explicárselo. Lydia vivía en Nueva York, apenas se mantenían en contacto en los últimos años, y sería inútil intentar contactar a Scott ahora que estaba huido en Canadá con su último romance, una cazadora cuya familia no estaba muy contenta de que saliera con un hombre lobo (no le sorprendía en absoluto que la historia se repitiera).

Sin embargo, no tenía ninguna duda de que Peter acudiría, incluso si para ello tuviera que cruzar el país. Era el último hombre lobo en Beacon Hills y el encargado de su protección desde que Scott había abandonado sus deberes como alfa del territorio. Después de la marcha de Scott, Peter había enviado a los pocos licántropos que formaban su manada abandonada a otras manadas para que cuidaran de ellos mientras que él se había quedado allí solo. Peter era un omega, pero era mucho más capaz de mantener seguros a los habitantes de Beacon Hills de lo que lo había sido Scott y toda su manada. Stiles se había mantenido en contacto con él mientras estudiaba en Los Ángeles. Al principio había sido para estar al tanto de las amenazas sobre Beacon Hills, pero todo se había tranquilizado en unos pocos meses y aun así habían seguido en contacto.

Peter tampoco sabía de su situación, pero Stiles sentía que lo comprendería mucho mejor que Derek. Aunque si le decía como ese capullo que estaba bien así, no se hacía responsable de sus actos.

Puede que se quedara dormido en algún momento o se distrajera demasiado porque de repente un ruido le hizo reaccionar y se incorporó de un salto. Su cuerpo adquirió una pose de lucha no muy diferente a la de un gato de forma instintiva. Era un ruido metálico muy lejano, pero lo siguieron más ruidos como pasos, rejas abriéndose y cerrándose y los latidos de un corazón. Percibió entonces el olor de una persona antes incluso de verla. Escuchó una especie de siseo y se dio cuenta de que lo emitía él mismo. ¿Es que ahora era una serpiente? Entonces vio a Peter aparecer desde uno de los túneles y el siseo se detuvo. Sus piernas temblaron y estuvo a punto de derrumbarse, pero entonces Peter estaba ahí para sostenerlo. Intentó llamar su nombre, pero había olvidado respirar y no había aire en sus pulmones para que hiciera vibrar sus cuerdas vocales.

Te tengo, te tengo—le susurró Peter, sentándolo en el colchón más cercano sin apartarse de él.

Stiles se encogió y ocultó el rostro en el cuello de Peter, aferrándose a su camisa con ambas manos. Ya no se acordaba de la sangre que ahora manchaba también la ropa del lobo. Sollozó con gran alivio ahora que al fin no estaba solo. Una mano acariciaba su espalda reconfortante mientras la otra lo sostenía con fuerza.

Has hecho un gran trabajo—comentó Peter. Stiles frunció el ceño y entonces se dio cuenta de que hablaba del cadáver del vampiro—. Tendremos que quemarlo para asegurarnos de que no resucita, pero sin duda la decapitación es el mejor método.

Es bueno saberlo, podrás utilizarlo conmigo.

Hey, no, no digas eso—lo abrazó con más fuerza y besó su pelo—. Vas a estar bien, vas a superar esto.

Peter, yo... esto... m-mi cuerpo...—joder, no podía decirlo.

Lo sé. Lo sé, cariño. Lo arreglaremos, encontraré la forma—le dijo con seguridad y su corazón no delataba ninguna mentira.

¿Cómo vamos...? Espera, ¿lo sabes?—Stiles levantó la cabeza y le miró confuso.

Peter le miró casi con ternura, una ligera curva en sus labios.

Desde el principio, bueno, desde el baile. Al principio el olor del Adderall me impidió reconocer las otras medicaciones, pero después estaba claro.

Entonces, todos los hombres lobo...—la idea de que cualquier hombre lobo, cualquier criatura con sentidos desarrollados pudiera...

No, tranquilo, si no sabes reconocerlas, es difícil distinguir entre medicaciones. Yo tuve una amiga en la universidad que también se medicaba, por eso pude reconocerlas.

Mi olor no... es...—siempre se había preocupado por tantas cosas para que la gente no se percatara de su situación y ahora tenía que preocuparse por otra más.

Es ligeramente diferente al de la mayoría de jóvenes de tu edad, aunque lo principal es la falta de olor a semen y la mayoría lo atribuiría a una falta de actividad sexual. De todos modos, no tienes que preocuparte por eso, pronto prácticamente carecerás de olor.

Stiles frunció el ceño y agachó la cabeza para olerse a sí mismo. Olía a sangre y a otros olores superficiales, pero apenas podía percibir su olor personal.

Es una particularidad de los vampiros—explicó Peter—. Es la forma de reconocerlos, aunque los más hábiles se esfuerzan por simular un olor humano.

Huh. Bueno, no es mi principal preocupación ahora mismo. ¿Qué...? Joder, ¿cómo voy a-?

Vamos. Vamos a arreglar esto, ambos.

¡¿Pero cómo?! ¡Ni siquiera puedo volver a operarme! Solo volvería... otra vez a...

Lo sé, pero estoy seguro de que hay alguna magia que nos permita recuperar tu cuerpo. En tiempos antiguos no era posible operarse, pero la magia es más antigua que la ciencia. Encontraremos el hechizo que necesitamos o lo crearemos si es necesario—lo decía con tanta convicción que le hacía pensar que era verdad, que era posible.

Los hombres lobo no pueden utilizar magia—susurró.

Pero los vampiros sí. Ya tenías una pequeña afinidad con la magia siendo humano, pero ahora, con un poco de entrenamiento, podrás utilizarla sin problemas—esa sonrisa de orgullo en su rostro le hizo ruborizarse (o lo habría hecho si aún pudiera ruborizarse).

No tienes por qué-.

Shh, nada de eso. Vamos a hacer esto juntos, no lo dudes—su expresión era decidida, estaba seguro de que, aunque se negara, Peter seguiría intentando ayudarle a sus espaldas.

Era reconfortante que alguien se preocupara tanto por él. Stiles suspiró con alivio y se relajó junto a Peter, esperando a que anocheciera.





Peter lo sacó de la estación de metro por la entrada abandonada de la misma. Se encontraba en los suburbios, una zona bastante abandonada en todos los sentidos, lo cual era bueno ya que aún estaba cubierto de sangre. El Shelby Cobra de Peter estaba justo en la entrada (era un milagro que no lo hubieran robado mientras estaban esperando). Era una lástima manchar la extremadamente caro tapicería con sangre, pero tampoco tenía opción y a Peter parecía no importarle.

Les llevó casi una hora llegar al apartamento de Peter en uno de los edificios de más alto standing de Los Ángeles. Era de su propiedad desde hacía años, pero no lo usaba a menudo, un par de veces al año cuando iba a visitar a Derek o cuando Stiles necesitaba ayuda con una investigación. Era un espacio abierto y moderno, con el suelo de madera, grandes ventanales y muebles de metal, cristal y cuero. Resultaba bastante impresionante, sobre todo las vistas de la ciudad, pero Stiles prefería su casa en Beacon Hills, mucho más hogareña y llena de antigüedades y libros.

¿Has traído tu portátil?—preguntó Stiles.

Me temo que no, tenía bastante prisa. ¿Por qué no te das una ducha y voy a buscar el tuyo a tu piso?

Lo llevaba conmigo en la mochila, pero no la he visto en la estación. Puede que se deshiciera de todo cuando me secuestró.

Entonces iré a comprar uno nuevo, aún habrá alguna tienda abierta. Ponte cómodo, hay ropa en la habitación, coge lo que quieras.

Peter se marchó antes de que Stiles pudiera decirle que no tenía por qué comprarle un portátil nuevo. No habría servido de nada de todos modos, era así de cabezota. Stiles entró en el baño y se miró sin pensarlo en el espejo, lo que fue un gran, gran error. Ahí estaba el cuerpo que tanto se había esforzado por cambiar. Como si no hubiera hecho nada en aquellos años, como si todo el sufrimiento no hubiera servido para nada. Se metió en la ducha y cerró la puerta de cristal de golpe. El cristal estalló, cayendo en pequeños fragmentos a su alrededor. Stiles comenzó a llorar encogido en una esquina de la ducha. Era un monstruo y no solo por ser un vampiro.

Cuando Peter regresó, no dijo ni una palabra. Pasó por encima de los cristales y lo cogió en brazos, llevándolo al cuarto de baño adjunto a su habitación. Lo sentó en el banco de la ducha y abrió el grifo sin importarle mojarse él también.

Stiles, dime si puedo quitarte la ropa o quieres hacerlo tú solo. Tienes que darte una ducha, hay que limpiar esta sangre.

En cualquier otro momento la idea de quedarse desnudo con ese cuerpo delante de otra persona (delante de sí mismo) habría sido aterradora, pero vio los ojos azules que lo observaban tan preocupados y sabía que Peter podría manejarlo mejor que él. Asintió con la cabeza y levantó los brazos casi como un zombi. Peter no se molestó en quitarle la camiseta por la cabeza, tan solo rasgó el frente con una afilada garra.

¡Hey!—exclamó sorprendido.

No tiene salvación.

Le quitó la camiseta junto con la camisa que llevaba encima y acto seguido lo levantó con un brazo alrededor de la cintura y le bajó los pantalones y los calzoncillos. Dejó que se sentara de nuevo, su cuerpo estaba temblando. Cogió el cabezal de la ducha y el agua arrastró la sangre más superficial antes de que lo restregara con la esponja. Fue meticuloso, limpiando incluso detrás de sus orejas y entre sus dedos. En algún momento, Stiles dejó de temblar y se relajó bajo sus atenciones. Ni un solo toque, ni una sola mirada indebida. Quería abrazarlo y darle las gracias.

Cuando terminó, Peter cerró el grifo y lo envolvió en el albornoz más esponjoso que jamás había visto. Salieron a la habitación y Peter se puso a buscar ropa en los armarios. A pesar de que no vivía allí, había más ropa que en el armario de Stiles.

¿Estás cansado o tienes hambre?—le preguntó mientras sostenía unos pantalones en el aire para ver si le valdrían.

No, estoy bien, no tengo... ¡Oh, dios! ¡Voy a tener que alimentarme de sangre! ¡Voy a tener que matar!

Antes de que pudiera entrar en pánico, Peter ya estaba su lado, arrodillado frente a él.

Hey, hey, nada de matar. En primer lugar, puedes alimentarte de sangre de animales. No será tan satisfactorio y no te ayudará a fortalecerte, pero es posible. Además, si quisieras alimentarte de sangre humana tampoco sería un problema. En la actualidad no es difícil tener acceso a un banco de sangre.

Stiles resopló una risa y sacudió la cabeza.

Por supuesto—no podía evitar sonreír. Después de todo, Peter era un hombre de recursos como pocos—. Siento lo de la ducha.

No pasa nada, tienes que aprender a controlar tus nuevas habilidades. Ponte esto—le dijo, entregándole la ropa—. Sé que querrás ponerte a investigar enseguida, pero tengo que decirte que deberías descansar un poco. Tu cuerpo aún tiene que adaptarse a tus nuevas habilidades.

Puedo descansar con el ordenador en la cama—respondió encogiéndose de hombros.

Peter sonrió y trajo su nuevo portátil.

Piensa si quieres quedarte aquí o regresar a Beacon Hills. Decidas lo que decidas me quedaré contigo, pero creo que al principio sería más fácil en nuestro territorio.

Tendré que dejar la universidad—se dio cuenta de repente. Una cosa más que añadir a la larga lista de desgracias—. Estaba tan cerca de terminar el máster.

Siempre puedes seguir las clases online.

Stiles sacudió la cabeza y sacó el portátil de la caja. Necesitaba centrarse en algo, tenía que dejar de pensar en todas las cosas que se derrumbaban en su vida.

El problema no son las clases, en un par de meses tendría que empezar con las prácticas, ¿y dónde voy a hacer unas prácticas en horario nocturno? De todos modos, ¿para qué? ¿Qué trabajos puedo conseguir con turno de noche para los que necesite mi titulación? Acabaré en una gasolinera o una tienda 24 horas. Para eso no necesito un título universitario y mucho menos un máster.

Se había esforzado tanto, trabajando para pagarse las clases y estudiando cada minuto libre para ser de los mejores de la clase. Sin fiestas, sin amigos, sin vida social, sin volver a casa más que en verano. Todo eso para nada. De nuevo.

Peter se sentó a su lado y rodeó sus hombros con un brazo, dejando que se apoyara contra él.

Encontraremos algo. Podrías ser profesor de clases nocturnas. Y si no hay una escuela para eso, yo abriré una.

Stiles resopló y ocultó el rostro en su cuello. Sabía que Peter quería decirle que no tenía por qué trabajar, que él tenía dinero de sobra para mantenerlo, y agradecía que no lo hiciera, sabía perfectamente lo importante que era para él ser autosuficiente.

Gracias. Por todo, Peter, gracias.

Estoy aquí para lo que necesites, cariño—apretó el brazo a su alrededor y besó su cabeza.

No recordaba que Peter fuera tan táctil, ni tan cariñoso, ni tan cercano la última vez que se habían visto, pero probablemente era lo único que impedía que se derrumbara en ese momento.





Mientras Stiles buscaba información sobre vampiros en internet y en los bestiarios que había subido a la nube, Peter fue a recoger algunas cosas de su apartamento. Incluso si no regresaba a Beacon Hills, ya no podría seguir viviendo con sus actuales compañeros de piso. Aun si no encontraban extraño que solamente saliera de su habitación durante la noche (algo que no era del todo inusual entre estudiantes), sí encontrarían extraño su repentino cambio de aspecto.

Le envió un mensaje a su padre para que le llamara en cuanto pudiera y consideró la idea de informar a lo demás, pero aún no estaba preparado para eso. Si solo hubiera sido la parte de transformarse en vampiro habría sido más fácil.

Deberías encontrar compañeros de piso menos ingenuos—comentó Peter cuando regresó con TODAS sus cosas.

Eso impediría que hiciera algunas de las cosas que he tenido que hacer—respondió.

Abrió la primera bolsa en busca de su disco duro. Hacía copias regulares de su ordenador allí por si acaso.

Visto así.

Peter sacó el disco duro del bolsillo interior de su chaqueta y se lo ofreció con una sonrisa. Stiles puso los ojos en blanco y regresó con el disco duro a la cama. No se había movido de allí aunque había un sofá perfectamente cómodo en el salón.

¿Has avisado a Derek?—preguntó, intentando que su tono sonara casual.

No, no lo haré a menos que me lo pidas. Es decisión tuya a quién y cuándo contárselo.

Stiles asintió con los labios apretados y siguió centrado en el ordenador. Si hubiera sido Scott, ya lo sabría medio Los Ángeles y todo Beacon Hills.

¿Has encontrado algo útil?—le preguntó Peter, sentándose a su lado.

Creía que había un montón de información basura en internet sobre hombres lobo, pero los vampiros se llevan la palma. Estaba buscando sobre el tema de la luz del sol, ya sabes, para saber si me convertiré en cenizas o brillaré como un gusyluz. Pero hay tantas posibilidades, tantas variaciones que ni siquiera me queda claro algo tan básico.

Gracias a sus estudios tenía una mejor formación para saber discernir entre fuentes fiables y fuentes basura, pero en algo así ni siquiera eso le servía. Uno podría pensar que los cazadores con sus amplios conocimientos podrían ser una fuente fiable, pero la experiencia le decía que debía dudar de cada palabra que aparecía en sus bestiarios y foros.

Te puedo asegurar que no brillarás como un gusyluz y, por favor, no vuelvas a leer esa basura llena de relaciones tóxicas, nos deja en muy mal lugar a todos.

¡No lo he leído! Solo he visto memes en internet—replicó. Peter le miró con una ceja arqueada y Stiles agachó la cabeza—. Vale, puede que leyera el primero por curiosidad. De todos modos, ¿sabes algo sobre ese tema? Lo de la luz del sol, me refiero.

No puedo decirlo con certeza, pero según tengo entendido, ahora mismo tu piel se quemaría y después los músculos hasta llegar al hueso. Con el tiempo, cuando te hagas más fuerte, serás más resistente. Tal vez no como para exponerte a la luz del medio día, pero puede que aguantes más durante el amanecer y el anochecer.

Mm... Eso concuerda con el tipo de vampiro de Anne Rice—musitó, abriendo la carpeta nombrada precisamente de ese modo.

Tengo buenos libros en casa sobre vampiros y puedo conseguir más, no te preocupes. También puedo hablar con algunos contactos. Los vampiros son bastante cerrados sobre su naturaleza, lo cual es comprensible, pero si les explico tu situación puede que alguno se decida a ayudarnos.

Stiles apretó su rodilla con una mano y le sonrió. Era un milagro que aún pudiera sonreír.


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