Sexo, Muerte, Rock 3 c3







Título: Sexo, Muerte, Rock 3
Categoría: Original
Serie: Sexo, Muerte, Rock
Género: Yaoi
Clasificación: +18 años
Advertencia: Lemon, Violación, Shota, S&M suave
Capítulo: 3 de 8    Finalizado: No
Resumen: Sexo Muerte y Rock, las tres palabras que más le gustan al protagonista de esta historia.
3ª historia. Princesa y Cachorrito.
Gin sigue a Argón a donde quiera que vaya utilizando a Blake como escusa, y los recuerdos redresan a ellos inevitablemente.

El pelinegro observaba el cielo nocturno de la ciudad, desde un banco del parque donde se suponía debía esperar a Blake. Ese ya era el segundo día después de la llamada de R, se suponía que ese día debían encontrarse pero había estado todo el día esperando y todavía seguía sin aparecer.
—¡¡Argón!! ¡Argón!—el ojigris fue corriendo junto al pelinegro quien ya pensaba que no aparecería.
—Ya era hora, me has hecho esperar mucho tiempo—le dijo mirándole de reojo.
— ¿Sigues enfadado conmigo por lo de mi padre?—preguntó Blake temeroso.
—No, he disfrutado demasiado en mis vacaciones como para seguir enfadado por eso. Vámonos al hotel, ya es muy tarde, mañana nos marcharemos—le dijo comenzando a caminar.
— ¿Y a mí no me vas a saludar?—aquella familiar voz le provocó escalofríos por todo el cuerpo.
Agarró del brazo al ojigris y comenzó a caminar con rapidez bajo la sorpresa de este.
—¡¡Oye!! ¿Me estás ignorando?—alcanzó a Argón y rodeó su cintura con un brazo desde atrás mientras que con la otra levantó su rostro— ¿en verdad no querías saludarme? Que mal educado eres cachorrito. Y yo que creí que te había enseñado bien.
— ¡Suéltame idiota! ¡Estamos en la calle! ¡¡Suéltame!!—intentó forcejear pero Gin le besó y simplemente se quedó paralizado.
Blake los observaba muy sorprendido, Argón parecía muy vulnerable al mayor.
—Je, parece que vuelves a ser tan dócil como siempre cachorrito, después de aquella estúpida rebelión de la última vez—le dijo con una sonrisa pervertida.
— ¡No me llames… cachorrito… imbécil!—intentó soltarse pero su resistencia tampoco era mucha.
— ¿Cómo quieres que te llame entonces? ¿Prefieres princesa?—le susurró al oído, mordiendo el lóbulo de su oreja.
—Nn! ¡Simplemente no me llames! ¡¡Desaparece!!—Se apartó de él y puso entre medias de ambos al ojigris como si fuera un escudo—por cierto ¿Qué demonios haces tú aquí?
—Te he traído a este joven y sexy aprendiz. Estoy seguro de que disfrutarás mucho de él… pero antes quiero disfrutar yo de ti—esquivó a Blake con elegantes movimientos y rodeó el cuerpo de Blake con sus brazos apretándolo contra el suyo.
— ¡Aparta! Estamos en la calle y Blake y yo tenemos qu-
El peliplateado le calló con un profundo beso mientras deslizaba las manos bajo su jersey y su pantalón. Metió una de sus piernas entre las de Argón haciendo que apretara la entrepierna contra su muslo. El cuerpo del pelinegro temblaba, vibraba, aun no había olvidado aquellas caricias que tanto placer le habían dado en el pasado. Blake observaba la escena pasmado y se estaba excitando mucho. Estaba descubriendo una parte de Argón que desconocía, no pensaba que alguien como él pudiera ser tan débil, eso significaba que Gin era incluso más ardiente que él. Cuando sus bocas se separaron el pelinegro estaba jadeando y tuvo que apoyar la cabeza en el pecho de Gin, este le acarició los cabellos con una tierna sonrisa que dio escalofríos al ojigris.
—Sigues siendo mi pequeño cachorrito, te entrené para que te entregaras a mí y no lo has olvidado—le susurró abrazándole.
—Bastardo…—masculló sin poder apartarse de él, atontado por el intenso olor frutal de sus cabellos que le evocaba tantos recuerdos.
—Jajá, vamos al hotel, divirtámonos un rato ¿sí?—le cogió por la cintura y se acercó al ojigris que estaba pasmado—vamos, ya es muy tarde.
—S-sí…

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—¡¡Para!! Nn! ¡Te he dicho que no quiero hacerlo! ¿Cuándo aprenderás que un “no” es un “no”?—se quejaba el pelinegro mientras forcejeaba para que Gin no le quitara el jersey.
— ¿Y tú cuándo aprenderás a obedecer a tu maestro? No sé cómo vas a poder enseñar al lindo Blake si tú no sabes aprender—consiguió quitarle el jersey e inmovilizarle los brazos con él.
— ¡Idiota para! ¿No ves que... Ah! Blake está delante?—intentaba contenerse para mantener, aunque fueran unos segundos más, la cordura.
— ¿Y no quieres que te vea de este modo? ¿No quieres que vea lo caliente que te pones cuando te follo? ¿Ni cómo me suplicas que te la meta más dura? ¿O lo dócil que te vuelves, mi pequeño cachorrito?—reía al ver como su rostro se sonrojaba, sólo él podía conseguir eso en el pelinegro.
—Cállate… si quieres follarme haz que se vaya…—ya sabía que no podía evitar que Gin lo poseyera, pero no quería que Blake, el chico con el que iba a pasar bastante tiempo, lo viera humillado de ese modo.
— ¿Oh? ¿No quieres que él se divierta como nosotros?—preguntó con su enigmática sonrisa aunque Argón ya sabía lo que pretendía hacer y por eso le miraba con los ojos como platos.
— ¡No! Gin no te atreva- Nn!!—El peliplateado mordió uno de sus puntos débiles que tan bien conocía, evitando que siguiera hablando.
—Ven aquí aprendiz, te voy a enseñar a complacer a este desobediente cachorrito—le dijo al joven que no había dejado de observarles, excitándose cada vez más.
—S-sí—se acercó a ellos y se puso de rodillas sobre la cama al lado de Argón.
—Te voy a dar el mismo beso que le tienes que dar a él para excitarle mucho—le cogió por la barbilla y le dio un intenso beso que provocó gemidos de penetrante placer.
Blake era bueno dando besos y muy experto, pero jamás le habían dado uno como ese. Se quedó medio atontado cuando se separó, aquel hombre era realmente bueno.
—Ahora dáselo a él—el ojigris obedeció y se acercó al rostro del pelinegro a pesar de que este parecía muy reticente.
Le sonrió como pidiéndole permiso y después enterró la lengua en su boca. Argón se dio cuenta de que aquel beso era igual al que le daba Gin, el ojigris había aprendido muy rápido. Le hizo estremecerse y sintió como el calor de su cuerpo aumentaba.
—Idiota… no le enseñes esas cosas…—se quejó entre jadeos mirando con malos ojos al peliplateado.
—Je, ¿no quieres que él pueda calentarte como yo? No seas tonto, vas a pasar mucho tiempo con él ¿no quieres que sea tu amante perfecto como lo fuiste tú?—desabrochó sus pantalones y se los quitó junto a la ropa interior dejándole completamente desnudo.
Blake pudo contemplar por primera vez el hermoso cuerpo sin la molesta ropa de invierno. A pesar de lo que quisiera aparentar era delicado, de suaves formas, un color casi blanco, más oscuro y rosado en las tetillas y en el pene. No pudo contenerse, adelantó la mano y acarició con la punta de los dedos su pecho.
— ¿Te gusta verdad?—le preguntó Gin sonriente—su piel es más hermosa que la de cualquier mujer, hasta a alguien como tú que le gusta recibir le entran gana de violarle tan sólo con mirarle. ¿Me equivoco? ¿Quieres hacerlo?
— ¡Imbécil! ¿En serio crees que me dejaría violar por un chico como este?—se deshizo por fin de la atadura de sus brazos y agarró por el cuello al peliplateado—no sueñes cosas tan salidas ¡viejo pervertido!—Gin se quedó un momento en silencio con los ojos cerrados— ¡oh mierda!
De pronto el mayor cogió a Argón por los brazos y le dio la vuelta dejándole boca abajo, inmovilizándole por completo.
—Repite eso cachorrito, repítelo—le susurró al oído presionando su cuerpo.
—L-lo siento Gin, se me ha escapado—le decía temeroso del castigo que le iba a imponer.
—No es cierto, me lo has llamado a propósito ¿Es que acaso quieres recibir el castigo? ¿Lo echas de menos? Pide perdón como es debido princesita—le dijo forzando más su llave provocando dolor en el pelinegro.
—Lo siento mucho… perdóneme mi… —quería resistirse a decir esas humillantes palabras pero quería liberarse de ese dolor—perdóneme mi adorado y… hermoso maestro.
Gin sonrió satisfecho y le soltó quedándose sentado sobre él para que no se levantara.
—Parece que no has olvidado lo que te enseñé, cachorrito. Y ahora el castigo, como te has disculpado bien seré un poco más gentil.
Se desabrochó los pantalones y sacó su erección de ellos. Se apartó un poco y levantó el trasero del joven, comenzó a meter la punta en su entrada, sin haberle preparado antes. Argón no dijo ni una sola palabra en contra, tan sólo gimió por el dolor, aferrándose a las sábanas de la cama.
—Aprendiz, ponte frente a él—le dijo a Blake, quien no les quitaba los ojos de encima—vas a chupársela muy bien ¿entendido?—le ordenó al pelinegro.
El ojigris se puso frente a Argón y este, siguiendo las órdenes de Gin le desabrochó los pantalones y comenzó a lamer la gran erección que tenía Blake. El pequeño estaba sorprendido por el ansia con que succionaba su miembro como si en verdad lo deseara. Cuando Gin lo penetró por completo de un sólo empujón Argón gritó sintiéndose desgarrado, sintiendo como la sangre comenzaba surgir por su entrada sirviéndole de lubricante.
—No dejes de mamársela, se un buen cachorrito—le dijo Gin metiéndole el miembro del ojigris en la boca.
Le dio una fuerte embestida sin dejar que sacara de la boca el falo de Blake. Siguió moviéndose en su interior mientras que con sus manos recorría el pálido cuerpo pero dejaba desatendida la ardiente erección. Recordaba perfectamente aquel cuerpo, seguía siendo tan perfecto como siempre y tan deliciosamente estrecho, maldecía el día en que se había separado de él. Blake se sentía mareado, nunca había recibido tanto placer con una felación, Gin le había enseñado muy bien.
— ¡Ah…! Argón me vengo… Nn! ¡Argón!—gemía el ojigris sin poder contenerse apenas.
—No te preocupes, puedes correrte en su boca, se lo tragará todo gustoso ¿Verdad cachorrito?—le dijo sin dejar de embestirle con intensidad.
Argón sólo pudo gemir, estaba desbordado por ambas partes. La intensidad de las embestidas de Gin con aquel duro miembro que de algún modo había añorado y el delicioso sabor de la longitud de Blake cuya semilla comenzaba a derramarse y que ansiaba probar. Le resultaba odioso ser tan sumiso y obediente, hacer todo lo que Gin le ordenaba, pero no podía evitarlo, había sido entrenado para ello.
—Nn! Ah!!—el ojigris se corrió en la boca de Argón metiendo su miembro por completo, agarrándole por los cabellos inconscientemente para que no se apartara.
El pelinegro tragó todo el semen casi ahogándose y después se apartó tosiendo. Gin le observó riendo, se veía realmente lindo en ese momento. Le incorporó y besó su cuello mordiéndole detrás de la oreja.
— ¿Sabe bien?—le preguntó pellizcando sus pezones—aquí abajo pareces muy necesitado, como te has portado bien te ayudaremos. Aprendiz, chúpasela tú ahora.
No tuvo que repetírselo dos veces, comenzó a lamer y masajear el miembro palpitante de Argón que hasta el momento había estado desatendido. Gin dejó de moverse por un momento, esperando la reacción del pelinegro quien no tardó en mover sus caderas buscando más embestidas.
— ¿Quieres que siga?—le preguntó Gin lamiendo las pequeñas lágrimas que brotaban por sus ojos—pídemelo como un buen cachorrito.
—Mi hermoso… y a-adorado maestro… por favor… muévete, sigue follándome… duro… Ah! ¡Más!—Gin cumplió con sus deseos y comenzó a arremeter de nuevo contra su trasero con la crueldad que a Argón le hacía vibrar.

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