Yo no te veo como a un niño

Título: Yo no te veo como a un niño.
Categoría: Bleach    Personajes: Hitsugaya Toushirou X Ukitake Jyuushirou
Serie: Pasión en las termas.
Género: Yaoi
Clasificación: +18 años
Advertencia: Lemon y Chan (adultoxmenor (si se considera a Hitsugaya menor))
Capítulo: One-shot
Resumen: Ukitake arrastra a Hitsugaya a unas termas para relajarlo de su trabajo extresante ¿tal vez con intenciones ocultas?
Nota: es el segundo fic de la serie que he creado titulada Pasión en las termas, constituida por varios fics cortos de distintos animes desarrollados en termas.

—Agh, esto es muy cansado—el capitán Hitsugaya suspiraba en su oficina ante la montonera de papeles que le quedaban por mirar colocados en altos montones frente a él.
—Relájate Toushirou, eres demasiado joven para estresarte tanto.
—Ah, capitán Ukitake, no puedo evitarlo, ¿Es que no ve todo el papeleo que tengo?
—Jeje, no te preocupes, para eso están los subcapitanes. Matsumoto podrá encargarse de la mayor parte.
—No creo que eso esté bien capitán.
—Tranquilo, tranquilo, déjaselo a ella y ven conmigo a las termas, te vendrá bien para relajarte un poco.
—Oh, pero…
—Vamos, vamos—Ukitake cogió a Hitsugaya del brazo y lo sacó del despacho.
Los dos capitanes de cabellos blancos se dirigieron a las mejores termas reservadas solo para altos cargos.
—Aaay!, la verdad es que sienta bien—suspiró el pequeño sumergiéndose en el agua.
—Por supuesto—Ukitake se sentó muy cerca de él—un chico tan joven como tú no tendría que tener tanto papeleo, estoy seguro de que prefieres luchar.
—Sí, claro. Pero ya no soy un niño aunque todos me veáis así.
—Yo no te veo así, nunca te he podido ver así—el tono de Ukitake se había vuelto demasiado serio.
— ¿Eh? Am, me-me alegro—sin saber porqué, su rostro se había puesto algo sonrojado.
— ¿Y sabes por qué no puedo verte así?—Ukitake se acercó peligrosamente al joven—Me gustas demasiado como para que me parezcas un niño.
—Q-q-q-q-qué está diciendo ca-capit- —Hitsugaya fue callado por los labios del mayor.
Ukitake acorraló al pequeño para que no pudiera escapar y comenzó a lamer y besar sus labios, bajando hasta su cuello.
—Deseo demasiado este cuerpo como para compararlo al de un niño—sus labios comenzaron a acariciar y pellizcar los pezones del pequeño capitán y siguieron bajando despacio.
—Ca-capitán, no! Pare, por favor! Ah!—Hitsugaya no podía evitar soltar nuevos gemidos por aquel extraño y nuevo placer, su corazón se aceleraba cada vez más y comenzaba a perder el control de su mente.
— ¿Parar? Eso es lo que dice tu boca pero tu cuerpo me está diciendo otra cosa—la mano del capitán acarició el miembro de su compañero— ¿ves? Aquí abajo ya estás duro y solo con unos cuantos besos y caricias. Se nota que tú también lo deseas.
—No…no es cierto… ah!—la mano del capitán Ukitake se sentía demasiado agradable moviéndose sobre su miembro como para que pudiera negarse convincentemente—pe-pero nosotros…
—Si vas a decir que no podemos porque somos hombres o capitanes, no te molestes, nada de eso me importa, ya he llegado a mi límite y no quiero aguantar más.
Mientras con sus labios acallaba las posibles quejas del pequeño, deslizaba una mano por debajo, llegando a su entrada.
—Ah!! No haga eso, por ahí no!—el pequeño intentaba resistirse pero era inútil.
Su cuerpo ya no le respondía. Solo podía estremecerse por aquel placer. Su rostro se contrajo sonrojado por el dolor al sentir el primer dedo en su interior. Desde aquel instante comenzó a olvidarlo todo y se entregó por completo a las caricias de aquel hombre.
—Eso es, ¿no es más fácil así? Además si te relajas será menos doloroso y sentirás más placer.
—Ah!! Por favor… más! Ah!!!—el mayor lo complació y un segundo dedo entró, seguido poco después por un tercero.
“—Tiene una cara tan dulce ¿Cómo puede una persona poner unas expresiones tan arrebatadoramente sexys cuando hace el amor? Tengo que hacerlo mío por completo, ya no aguanto más.”
El capitán Ukitake levantó las piernas del pequeño y comenzó a rozar su entrada con la punta de su erección.
—Ahora relájate, voy a entrar—poco a poco fue introduciendo su miembro, deleitándose con los gemidos que soltaba el pequeño.
Hitsugaya rodeaba con sus brazos los hombros y el cuello del mayor, llegando a arañar su espalda. Para él el mundo había desaparecido, solo estaba aquel maravilloso placer.
—Más fuerte! Más! Ah!!—el pequeño era complacido con estocadas más intensas. Sentía como si fuera a romperse pero no quería que parara.
Al fin ambos capitanes de cabellos blancos llegaron al orgasmo, el pequeño sin necesidad de ayuda en su miembro.
—Ca-capitán…podríamos repetir esto…otro día?—pregunto el pequeño tímidamente aun jadeando.
—Por supuesto, siempre que lo desees.

Fin

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