Vaca idiota, gato estúpido

Titulo: Vaca idiota, gato estúpido.
Categoría: Fruit Basket    Personajes: Haru X Kyou
Serie: Pasión en las termas
Género: Yaoi
Clasificación:+18 años
Advertencia: Lemon
Capítulo: One-shot
Resumen: Lo que iba a ser un viaje tranquilo a las termas se ha convertido en una pelea entre Kyou y Haru. Pero se dice que los que se pelean se desean ¿Qué extraños sentimientos despiertan?
Nota: es el quinto fic de la serie que he creado titulada Pasión en las termas, constituida por varios fics cortos de distintos animes.

— ¡Estúpido gato! ¡¡Te voy a destrozar!!
— ¿A quién llamas estúpido? ¡Mírate al espejo idiota!
— ¿Idiota? ¡Ven aquí si te atreves gatito cobarde!

— ¿Cuánto tiempo más van a estar así?—preguntó Tohru muy preocupada.
—Quién sabe, cuando black Haru y Kyou se pelean pueden pasar horas hasta que acaban.
—Creo que ha sido un error invitar también a Haru—dijo Momiji apenado.
—No te preocupes, no es tu culpa, los únicos culpables son esos dos cabezas huecas. Vaya forma de estropearnos el viaje—Yuki estaba muy tranquilo tomando un té en la sala junto a Tohru y Momiji mientras Haru y Kyou peleaban en el exterior, junto a las aguas.

—Vamos gatito, ¡¿Es eso todo lo que sabes hacer?!—a pesar de que era el más magullado, Haru seguía presumiendo.
Kyou se lanzó sobre él y ambos cayeron hacia atrás dentro del agua.
—AAAGH!!! ¡Maldita vaca, me he empapado por tu culpa!
— ¿Por mi culpa? ¿Quién se ha tirado encima de mí?
— ¿Y quién empezó la pelea?
—Tú aceptaste enseguida gato idiota.
Comenzaron a pelear de nuevo dentro del agua salpicando por todas partes. Kyou lanzó un derechazo que el peliblanco detuvo, lo empujó contra la pared y lo besó sorpresivamente. El gato se quedó conmocionado, con los ojos muy abiertos sin poder moverse. Haru se quedó mirándolo algo sonrojado. El pelinaranja reaccionó al fin y sacudió la cabeza.
—¡¡¿Pero que demonios estás haciendo?!!—gritó llevándose la mano a la boca.
—Lo que he querido hacer desde hace mucho—Haru se acercó de nuevo acorralándolo.
—Pe-¡pero yo creí que el que te gustaba a ti era Yuki! ¡¡Esto lo tendrías que hacer con él, no conmigo!!—Kyou estaba confuso, no entendía lo que estaba pasando.
—Quiero mucho a Yuki y lo aprecio porque me ayudó pero a ti te deseo desde hace mucho. ¿Por qué crees si no que continuamente busco pelea contigo?
— ¡Yo también busco pelea con Yuki y no por eso le deseo!
—Tú le odias, son sentimientos opuestos pero del mismo nivel—el rostro de Haru estaba realmente serio. Kyou ya no sabía qué hacer.
—Estás loco, no puedes tener esos sentimientos por mí. No solo soy un hombre, también soy el gato.
—Nada de eso me importa—el peliblanco lo agarró por los brazos y lo besó de nuevo más profundamente.
Kyou quería resistirse pero su mente comenzaba a nublarse. Haru deslizaba las manos bajo su camiseta, acariciaba y pellizcaba los pezones endurecidos por la excitación de la lucha. Los gemidos del gato eran acallados por la lengua del peliblanco. Bajó una mano hasta la entrepierna y la apretó. Kyou se sobresaltó y lo apartó bruscamente saliendo del agua.
— ¡Ni se te ocurra, conmigo no vas a hacer eso!—el rostro del gato estaba rojo y su respiración era acelerada.
—Pero te gusta, te ha gustado ¿verdad? La reacción de ahí abajo no la puedes negar—la entrepierna de Kyou estaba abultada. Se dio la vuelta para ocultarla, no podía creer que le ocurriera eso con Haru.
—El peliblanco se acercó por detrás y reteniéndolo con un brazo, metió la otra mano dentro de sus pantalones.
— ¡No! ¡Suéltame!—chillaba el gato poniéndose algo histérico.
—Si gritas tanto te oirán—Kyou calló pero siguió resistiéndose.
Haru lo tiró al suelo y se puso sobre él. Le dio un beso el los labios pero el pelinaranja no abría la boca así que siguió por su cuello.
—Para de una vez Haru, ya bastó la broma—Kyou procuraba no gritar, no soportaría que lo encontraran en una situación como aquella.
El peliblanco lamió y mordisqueó los pezones endurecidos mientras con una mano le desabrochaba los pantalones. Acarició su erección para después darle un beso a la punta y metérsela por completo en la boca. Besaba, lamía y mordía mientras el gato se retorcía procurando no perderse en aquel extraño placer.
“— ¿Por qué se siente así? Su lengua… me va a volver loco ¿Por qué esta haciendo esto?”

— ¿Ya han dejado de pelear? No se les oye—dijo Momiji aun en la sala con unos dulces en la mano.
—Es extraño, ¿no les habrá pasado algo?—Tohru estaba cada vez más preocupada.
—Voy a ver no sea que se hayan matado—dijo Yuki cansado.
— ¡¿Matado?!No, no, no, eso no es posible—la joven comenzaba a ponerse histérica.
—No te preocupes, seguro que no les ha pasado nada, probablemente solo estén agotados—Momiji intentó calmarla.
Yuki fue a las termas, abrió un poco la puerta y observó. Se quedó paralizado, su corazón se paró por un instante para retomar el movimiento acelerado. No podía dejar de mirar aquella escena. Kyou tumbado en el suelo con la camiseta levantada y el pantalón desabrochado, su rostro sonrojado con una expresión que nunca había visto en él, tal vez un poco ¿linda? Haru estaba arriba de sus piernas, subiendo y bajando la cabeza sobre su entrepierna. Ambos jóvenes empapados. Cerró la puerta silenciosamente intentando encontrar alguna explicación a parte de la evidente para aquella escena. Tenía que calmarse, aquello bajo sus pantalones no podía seguir creciendo, pero los gemidos que escuchaba procedentes de Kyou no ayudaban.
—Ah, ¿Por qué me ocurre esto?—la rata tubo que aliviarse allí mismo escuchando aquellos sonidos que extrañamente disfrutaba.

No pudo aguantar más, el pelinaranja se corrió en la boca de Haru, quien lo saboreó y lo tragó.
— ¿Ya…ya estas contento?—preguntó Kyou entre jadeos.
— ¿Contento? Para nada, aun nos queda mucho.
— ¿Qué? ¿Qué demonios quieres hacerme ahora? Eres un maldito pervertido ¡no me toques más!—gritó Kyou.
— ¿No quieres? ¿No disfrutas? Está bien, no te haré nada más—Haru se levantó y se apartó del gato.
— ¿Así de fácil?
—Sip. Voy a bañarme—el peliblanco se desnudó ante el atónito Kyou y se metió al agua.
El pelinaranja se quedó confuso y algo incómodo. A pesar de que se había negado tan rotundamente, lo había disfrutado y también deseaba más, pero le daba vergüenza y tenía algo de miedo por esas cosas desconocidas. Kyou terminó de quitarse la ropa y, con la cara toda roja, mirando hacia abajo, se metió en el agua. Haru le miró sonriente pero sin moverse.
—Yo etto… yo sí he disfrutado…a y sí quiero más, es solo que yo no sé nada de esto—su voz era mucho más baja de lo normal.
— ¿Eres virgen?
— ¡Pues claro que lo soy idiota!—gritó poniéndose aun más rojo.
—Me alegro, seré el primero en disfrutarte—el peliblanco lo acorraló y lo besó.
Comenzó a besar y acariciar su cuerpo y esta vez Kyou hizo lo mismo.
“—Su piel es muy suave y me gusta su sabor. ¿Por qué siento algo así? Disfruto con sus besos y caricias a pesar de que es hombre. Esto es extraño... pero más extraños somos nosotros.”
—Ah Haru ¿Qué haces?..El peliblanco comenzaba a acariciar la entrada del gato.
—Voy a dilatarte para poder metértela—le contestó lamiendo su oreja.
— ¿Y por qué tienes que ser tú? Ah!!—Haru ya había introducido el primer dedo y lo movía en su interior.
— ¿Acaso tu sabrías?—el gato no respondió, tenía los dientes apretados para no gemir demasiado.
Tras haberlo dilatado suficiente, después de haberle metido ya tres dedos, los sacó y acercó la punta de su miembro erecto.
—Voy a penetrarte ahora, relájate—Haru lamió su oreja para que se relajara más, había descubierto que era el punto débil del gato.
Cuando el peliblanco introdujo rápidamente su miembro en el interior estrecho, la espalda de Kyou se arqueó y no pudo contener un fuerte grito. Haru lamió los pezones rosados esperando a que se acostumbrara a él.
—Ha-Haru, no seas tan bestia. ¡Duele!—se quejó el pelinaranja.
—Ya verás como desaparece el dolor enseguida—comenzó a moverse en su interior deleitándose con las lindas expresiones de su rostro y sus gemidos, casi ronroneos como los de un gato.
“—Tan duro en su fachada y sin embargo ahora tan vulnerable. No creí que pudiera disfrutar tanto con esto. Realmente me gustas Kyou.”
Acarició la erección del pelinaranja mientras aumentaba el ritmo de sus envestidas.
—Ah! ¡Haru, no puedo más! ¡Me voy a venir! Ah!!—el gato cerraba fuertemente los ojos aferrándose a los hombros del otro.
—Yo-yo también ah! Hagámoslo juntos.
—Ah!!!—ambos jóvenes se vinieron a la vez, perdiendo el control de sus cuerpos y mentes.
Quedaron jadeantes apoyados en el otro.
—Vaca idiota—susurró Kyou avergonzado.
—Gato estúpido—Haru no podía borra la sonrisa de su rostro.

FIN

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