La historia del Halcón y su Omega [cap2]


Título: La historia del Halcón y su Omega
Fandom: Vengadores (Avengers), Thor          Pareja: Clint Barton (Ojo de Halcón) x Loki
Autor: KiraH69 
Género: Yaoi, Slash, Alfa/Omega
Clasificación: +18          Advertencias: Lemon
Capítulos: 5 (2 de 5)
Resumen: Loki ha sido detenido tras su intento de conquistar la Tierra y Thor está a punto de llevárselo a Asgard para castigarlo. Clint acaba de despertar, libre al fin del control mental que Loki ejercía sobre él, pero ha perdido todos sus recuerdos del tiempo que pasó como su siervo. Aparte de enfrentarse a su propia gente y matar a sus compañeros, ¿hizo algo más?



Capítulo 2

Después del primer shock, Clint fue capaz de controlarse un poco mejor. Unos minutos después estaban en medio de una plaza rodeados por los Vengadores. Natasha le dedicó una última mirada de preocupación, pero tan cerca de su omega no era capaz de prestarle atención. Con sus manos sobre las de Loki, Clint experimentó la sensación más vertiginosa de toda su vida. Un viaje a otro planeta no era cosa de risa, sintió como si todo su cuerpo se desintegrara y volviera a reordenarse, miles de veces consecutivas y todas a la vez. Cuando sus pies tocaron suelo, se encontraba mareado y tenía náuseas. Le costó un momento -y ver a su omega arrastrado por otro alfa- recuperarse.
Fue difícil asimilar que aquello no era un sueño, que aquel enorme palacio dorado de estructura imposible era real, que aquel cielo de impresionantes estrellas, galaxias y planetas no era una obra de arte, que aquel esbelto y orgulloso cuerpo era el de su omega. Sí, estaba en un planeta diferente y fascinante, rodeado de extraterrestres y cosas nuevas a cada paso que daba, quizá debería haber prestado un poco más de atención, pero solo podía seguir el aroma de su omega como un niño al flautista, acercándose tanto que a veces chocaba con él. Loki no hacía nada, solo le miraba soberbio, burlándose de él con sus ojos como si dijera «No tienes autocontrol», y ciertamente no lo tenía.
Cuando al fin se detuvieron, se dio cuenta de que estaban frente a un enorme trono dorado, un hombre de barba blanca y traje extraño -debería dejar de llamarlos extraños ya que todos allí vestían así- sentado en él. Aquel hombre se levantó de su asiento privilegiado y Thor se arrodilló, obligando a su hermano a arrodillarse a su lado. Clint decidió hacer lo mismo, unos pasos por detrás de los hermanos, suponiendo que era parte del protocolo.
—Padre de Todos, he traído de vuelta a mi hermano—anunció Thor solemne.
—Loki... Tus caprichos infantiles y pataletas han ido demasiado lejos.
Aquel hombre parecía furioso y también cansado mientras le echaba la bronca a su hijo. La energía que irradiaba ese poderoso alfa conseguía que mantuviera la rodilla hincada en el suelo. Ni siquiera Furia podía igualarlo y, cuando le mencionó a él tras un largo discurso, todo su cuerpo se congeló.
—Y además ese humano... ¿Cómo has podido emparejarte con un humano corriente? ¡Eres príncipe de Asgard!
Por su expresión, Loki claramente quería replicar, pero aún tenía la mordaza puesta. Clint también habría replicado de no ser porque sentía que en cualquier momento aquel hombre gritaría «¡Que le corten la cabeza!». Mejor esperar a ver qué sucedía.
—Padre, lo he traído porque pensé que su presencia podría ser buena para Loki, quizás le haga más sumiso y mejore su comportamiento.
—Es un alfa débil, sin presencia. No es digno de ser la pareja del príncipe de Asgard.
—Si me permite, Padre, tal vez por eso sea apropiado. El carácter de Loki chocaría con un alfa más dominante. Y aunque su presencia no sea fuerte, le aseguro que no es débil. Es un guerrero de Midgard, un arquero. Tener poca presencia es importante para su trabajo.
Sí, padre e hijo estaban hablando como si ninguno de los dos estuvieran allí y Clint empezaba a molestarse.
—Hum... Nada de eso importa igualmente, ya está hecho, sin mi permiso. Debo pensar en ello, por ahora no se celebrará la ceremonia oficial. Loki, permanecerás en una celda hasta que yo lo crea oportuno, hasta que cumplas tu castigo por los delitos que has cometido. Tu alfa podrá quedarse aquí como nuestro invitado, al menos hasta que tome una decisión al respecto. Marchaos—ordenó, agitando la mano y volviendo a sentarse en su trono.
Clint se levantó únicamente cuando los dos hermanos lo hicieron y les siguió fuera de la sala del trono. No era agradable ser tratado de aquel modo, pero se concentró en que podría estar cerca de su omega.
Siguió a los dos hermanos y a varios guardias hasta las mazmorras, escuchando los murmullos de los habitantes del castillo según pasaban a su lado. No estaba seguro de cuál era lo más comentado, si que el hijo de Odín fuera encarcelado o que un príncipe de Asgard hubiera tomado como su Alfa a un hombre de Midgard. En aquel momento empezó a ser consciente de que jamás encajaría allí. Había decidido ir a vivir a Asgard para estar con su omega como debía ser, pero, aunque lo intentara, nunca podría formar parte de aquella sociedad. El aislamiento no era algo que le preocupara especialmente, pero estar aislado en un mundo que no era el suyo, en el que no podría moverse con libertad y del que no conocía nada, probablemente iba a resultarle difícil.
Loki fue encerrado en una celda, tal vez la más privilegiada de todas, aunque solo fuera por situarse en una esquina y tener dos paredes abiertas. Era una sala blanca y luminosa, vacía, de unos 40 m2 como mucho y sin barrotes, solo una especie de malla dorada que se volvía casi transparente cubriendo ambos lados abiertos.
—Espero que tu tiempo aquí te permita recapacitar sobre lo que has hecho—le dijo Thor, con la mordaza que le acababa de quitar aún en la mano. Quizás aún albergaba la esperanza de que su hermano pudiera cambiar, muy, muy en el fondo—. Vámonos.
—Me gustaría hablar un momento con Loki si no te importa—le pidió Clint.
—Por supuesto, te esperaré arriba. Pero, arquero, no te fíes de sus palabras, mi hermano es un maestro del engaño—le advirtió seriamente, lanzando una mirada de reojo al prisionero.
Clint vio marcharse a Thor seguido por los guardias y se volvió hacia la celda.
—Eres patético.
Escuchó la voz de Loki por primera vez. Le recordó al siseo de una serpiente y le resultó sensual -tal vez solo porque su olor, aunque ya no podía percibirlo, seguía flotando en el aire y pegado a su ropa-. Dejando de lado las que su cerebro no lograba recordar, aquellas fueron las primeras palabras que le escuchaba decir, intencionadamente hirientes. Loki le miraba de pie en el centro de la celda, con las manos a la espalda y la cabeza levantada, orgulloso.
—Permites que encierren a tu omega en una celda—continuó viendo la falta de respuesta del arquero—. Eres una vergüenza como alfa. Veo que me equivoqué al escogerte.
—Has hecho mucho daño en la Tierra, esto es lo que te mereces. No puedes librarte de esto por ser un omega.
—Ni lo pretendo. He dicho que eres patético por permitir que tu omega sufra de este modo. Has fallado estrepitosamente en tu deber como alfa. Ningún omega te aceptaría sabiendo que ni siquiera alzarás la voz por ellos—sonreía burlón y sus palabras se hundían más profunda y dolorosamente de lo que podía imaginar, a pesar de que el rostro de Clint ni se inmutaba.
—Si así es como me ves, ¿por qué me escogiste a mí?
Loki se encogió de hombros.
—Quieres saberlo, ¿verdad? Pues no te lo diré, hoy no.
Había esperado, o deseado, conseguir alguna respuesta, un atisbo al menos, pero solo consiguió más dudas y una sola certeza: que aquel hombre iba a jugar con él tanto como pudiera. Ahora era su único entretenimiento en aquella celda.
Clint le dio la espalda sin decir más y salió de las mazmorras. No quería marcharse, su instinto le decía que debía quedarse con su omega, pero, como Loki había dicho, no era un buen alfa, lo sabía.
—Agente Barton.
—Por favor, omite lo de «agente», ya no soy nada de eso.
—Un guerrero es siempre un guerrero—Clint sonrió tristemente ante su seriedad—. Voy a acompañarte a tus aposentos si te parece bien.
—Um, claro.
Clint acompañó a Thor por los pasillos, subiendo, subiendo y subiendo más. Se encontró en una habitación más grande que su propio piso. A la izquierda, frente a un balcón, un sofá y un par de sillones blancos con una mesita en medio; en el centro, una cama enorme con dosel y cabecero tallado; a la derecha, junto a una gran ventana, un escritorio y varias estanterías vacías a lo largo de la pared, entre las cuales estaba la puerta al cuarto de baño, con una bañera que casi parecía una piscina y un vestidor igual de grande. Vestido de negro integral, Clint se sentía completamente fuera de lugar en aquella habitación en tonos blancos y pastel con dorado (dorado y más dorado) por todas partes. Ni los escenarios de Disney eran tan pomposos.
—Pediré que te traigan ropa apropiada—Clint se sobresaltó, sintiendo que le había leído la mente—. Eres libre de ir a donde quieras; si quieres que alguien te acompañe y te guíe solo tienes que decirlo. Cualquier cosa que necesites puedes pedírsela a las sirvientas.
Sin decir más, sin una sola palabra de ánimo y sin despedirse siquiera, Thor se marchó. Aunque le había apoyado frente a su padre, Clint sentía que no le agradaba, que no le gustaba que se hubiera convertido en el alfa de su hermano. Estaba bastante seguro de que solo estaba allí por el cariño que el Dios del Trueno aún le tenía a Loki. Estaría agradecido por ello de todos modos.
Sabía que aquella iba a ser su habitación (no quería pensar que por el resto de su vida), pero no era capaz de ponerse cómodo allí, no se sentía con derecho a tocar nada, como si con un simple roce pudiera ensuciarlo todo. Se acercó al balcón y su corazón latió contento al encontrarse en las alturas. Las vistas eran asombrosas. Sin duda se encontraba en lo más cercano que podría haber al paraíso, al menos como se describía en libros y cuadros. Pero no era su paraíso y se avergonzaba siquiera de pensar que aquel lugar no le gustaba. Esperaba que en algún momento las sensaciones desagradables se detuvieran. Tal vez solo era cuestión de adaptarse, tenía que pensar en positivo.
Salió de la habitación y bajó de nuevo hacia las mazmorras, topándose con Thor casi en la entrada. Necesitaba hablar con Loki, sacar algo bueno de él, recordar la razón por la que había ido allí.
—Thor, iba a ver a Loki.
—No puedes—respondió interponiéndose en su camino.
—¿Por qué no?—preguntó extrañado.
—Solo tienes permitida una visita a la semana, durante una hora.
—Eso no es-
—Padre solo quería permitirte verlo durante el celo, pero nuestra madre consiguió convencerle de permitirte una hora semanal ya que es un omega recién emparejado—le explicó con lo que le pareció algo de soberbia y enfado.
Clint no pudo evitar oír en su cabeza «Padre y yo». Tal vez fueran solo ideas suyas, quizás esa era simplemente la forma habitual de hablar de Thor o solo tenía un complejo algo excesivo de hermano.
—Entonces tendré que agradecérselo cuando la conozca—se despidió inclinando levemente la cabeza y se marchó mientras Thor permanecía allí como una estatua guardando la entrada a las mazmorras.
No tuvo que esperar mucho para conocer a la reina, la mujer le estaba esperando en la entrada de su habitación cuando regresó. Supo que era ella nada más verla, con un sobrio vestido azul y el pelo dorado recogido, con un largo mechón cayendo sobre su hombro izquierdo.
—Bienvenido a Asgard—le dijo con una sincera sonrisa—. Soy Frigga, la madre de Loki. ¿Te parece bien si hablamos un momento?
—Ah... Por supuesto—abrió la puerta de la habitación y la invitó a pasar.
La mujer, una omega, se dirigió directamente hacia el sofá y se sentó a un lado, indicándole que se sentara junto a ella. Clint lo hizo y se sintió repentinamente relajado. El olor de aquella mujer, que en parte le recordaba al de su omega, parecía un bálsamo, casi como un sedante suave. Por primera vez sintió que realmente era bienvenido allí. Su mirada directa le decía que no le veía como a un bicho raro ni como a un indeseable. Y su conversación posterior se lo confirmó.
—¿Puedes decirme tu nombre?—le pidió, sentada con la espalda recta y las manos unidas sobre su regazo, elegante pero para nada intimidante.
—Clint Barton, puede llamarme Clint—estaba seguro de que Thor y el rey solo se habían referido a él como ­«el arquero» y «el humano».
—Clint, pareces un buen hombre y me alegro de que mi hijo al fin encontrara a un buen alfa para tener a su lado. Lamento mucho que haya sido en estas circunstancias—su voz se notaba dolida al tiempo que esperanzada. Clint se prometió que conseguiría que Loki se disculpara con ella por hacerla sufrir.
—Yo le agradezco que haya intervenido por mí para que pueda ver a Loki al menos una vez a la semana.
Frigga suspiró, bajando la mirada a sus manos.
—Me habría gustado conseguir mucho más, pero mi esposo es un cabezota. Entiendo que mi hijo debe pagar por sus delitos, pero él no ve que mantenerlo aislado no le hará ningún bien.
Tal vez no era bueno el aislamiento, pero Clint tampoco estaba seguro de que Loki quisiera verle a menudo aun pudiendo.
—¿Qué sucede?—preguntó preocupada. Creía haberlo disimulado, pero la mujer pudo ver la inquietud en su rostro.
—Um... Lo cierto es que no recuerdo nada. que estamos emparejados, pero no recuerdo cómo sucedió, no recuerdo...
—Si fue tu voluntad o te manipuló. Sí, conozco los métodos de mi hijo. Me temo que a eso solo podrá responder él, aunque tampoco puedo asegurarte que te diga la verdad. Solo me gustaría que... que le dieras una oportunidad. Y que él te la dé a ti. Esta podría ser su oportunidad de ser feliz.
—No importa si me manipuló o no, he decidido aceptar mi responsabilidad. Es mi omega y haré todo lo que pueda como su alfa.
La reina le miró en silencio durante un momento, tal vez intentando sopesar la veracidad de sus palabras, y finalmente sonrió amablemente.
—Me alegra que estés aquí. Si necesitas algo no dudes en acudir a mí.
Levantándose con elegancia y rozando levemente su hombro con la mano, Frigga se marchó de la habitación. Clint suspiró aliviado, al menos tenía un aliado en aquel mundo extranjero.
Ahora a Clint solo le quedaba esperar, esperar a que la semana pasara, esperar a que las cosas no fueran tan malas como imaginaba.
No le quedó otra opción que usar la ropa que le dieron. Escogió lo más sencillo, unos pantalones y una túnica corta de manga larga, ambos negros, y una especie de chaleco cruzado verde oscuro -pensó que era el color apropiado-. Solamente se quedó con sus botas y evitó todos los adornos.
Rehuyó ir al comedor donde veía que todos se reunían para las tres comidas, no le apetecía ser el centro de todos los cotilleos. En su lugar, pidió comer en su propia habitación y no se lo negaron. Tenía que admitir que lo mejor de aquel lugar era la comida; siempre le servían en exceso y sobraba comida, pero estaba todo delicioso.
Sin otra cosa que hacer, pasó esa primera semana dando vueltas por el castillo, sobre todo por las plantas altas, siempre en las alturas. Su entretenimiento principal consistía en memorizar cada detalle, cada estatua, cada adorno dorado, cada cuadro de cada pasillo y de las salas a las que podía entrar. No había otra cosa que hacer.
Cuando la semana pasó, bajó a las mazmorras. Los guardias le dejaron pasar sin decir palabra. La celda de Loki estaba nada más entrar así que pudo observarlo antes de bajar las escaleras. La pequeña sala ya no estaba vacía, ahora tenía una cama con sábanas negras, una pequeña mesa con algo de comida y bebida, una silla de terciopelo negro con un reposapiés, un atril y varias decenas de libros en un rincón. La madera oscura de todos los muebles se veía fuera de lugar entre las paredes blancas. Loki se veía fuera de lugar. No debería estar allí. Ya no vestía su llamativo traje, ahora llevaba una túnica sencilla cruzada de color verde oscuro, un chaleco marrón con bordes de cuero y unos pantalones y zapatos grises oscuros.
—¿Cuánto tiempo piensas permanecer ahí?—preguntó Loki, sentado con la espalda recta contra la columna de la esquina exterior y las piernas estiradas a lo largo de uno de los lados abiertos mientras sostenía un libro en las manos.
Probablemente sabía que estaba ahí desde que se había presentado frente a los guardias, quizás incluso antes. Bajó las últimas escaleras y se puso frente a él. Estaban separados por menos de un metro y una malla casi transparente, y por la falta de olor. Aun así lo recordaba, su olor, más difuso cada día por la falta de sentimientos apegados a él. El perfil de Loki era hermoso, soberbio aun mientras leía, siempre soberbio. De un modo un tanto infantil.
—¿Cómo estás?
—¿Te importa? Supuse que ya te habías olvidado de mí, después de una semana sin dar la cara—dijo con tono sarcástico sin apartar la vista del libro.
—Solo me tienen permitido venir una vez a la semana. Si hubiera podido, te aseguro que habría venido cada día—pareció desesperado porque le creyera. ¿No se lo habían dicho? ¿Le habían dejado creer que no le visitaba porque no quería? No, la sonrisa maliciosa de Loki le indicó que lo sabía, que solo se estaba burlando de él.
—¿Y cómo le está yendo al arquero humano en Asgard?
—¿De verdad te interesa?
—No, solo quiero saber si lo estás pasando tan mal como yo—por primera vez le echó un breve vistazo de reojo.
—Supongo que te alegrará saber que sí.
—Sí, me alegra—sonrió hasta mostrar los dientes. Clint sintió un nudo en el estómago—. Ya puedes irte.
—Ah. Yo...
—¿Qué? ¿Quieres que charlemos? Ni siquiera aquí tengo tiempo que perder con eso.
Se levantó grácilmente del suelo, tomó una fruta del cuenco de la mesa y se sentó en la silla, de espaldas a él.
Clint apretó los dientes. No tenía ninguna intención de marcharse tan rápido después de haber esperado una semana para verle. Dio la vuelta a la celda hasta el otro lado abierto para poder verle al menos de perfil. Las expresiones de su rostro decían más que sus palabras.
—Aún no recuerdo nada. ¿Será algo permanente o recuperaré la memoria?
Loki se encogió de hombros.
—Quién sabe, los efectos varían en cada persona.
—¿Es eso o hiciste algo para que no la recuperara?
—Quién sabe—una sonrisa maliciosa bailó en sus labios—. ¿Pero por qué no preguntas lo que realmente quieres saber?
—¿Me emparejé contigo por mi propia voluntad o me estabas controlando?—de verdad, de verdad necesitaba una respuesta. No iba a cambiar nada, seguiría viviendo allí, visitando cada semana a su omega porque era su deber, pero necesitaba saberlo.
—¿Tú qué crees?—se levantó de la silla, caminando de un lado a otro relajadamente, con un brazo a la espalda y jugando con la fruta en la otra mano.
—No lo sé, no lo recuerdo.
—Apuesto a que será tortuoso para ti no saber si fuiste obligado a emparejarte de por vida con alguien como yo o si de algún modo te enamoraste de mí. Dime, ¿qué sería peor? Si fuiste obligado al menos tendrías una excusa, pero si lo hiciste voluntariamente sería imperdonable. Emparejarte con el dios que intentó gobernar Midgard, tus amigos no te lo perdonarían.
—No eres un dios.
—Minucias.
—¿Vas a responderme?
—Respóndeme tú primero—se detuvo frente a él, mirándole fijamente con aquellos afilados ojos—. ¿Qué sería peor?
Clint se quedó en silencio, incapaz de responder. No conocía la respuesta. Si le había controlado, como decía Loki, tendría una excusa, pero al mismo tiempo se habría emparejado de por vida en contra de su voluntad. Si lo había hecho por su propia voluntad, no tendría perdón por haberse enamorado de aquel criminal, pero si estaba enamorado entonces eso no importaría. Ya ni siquiera estaba seguro de querer saber la respuesta. Loki suspiró con expresión de aburrimiento. Se dio la vuelta y volvió a sentarse en la silla.
—Ya puedes irte.
Esta vez Clint no replicó, bajó la mirada y se marchó. En la entrada de la mazmorra giró la cabeza y observó la figura de su omega un último momento. Sentía un nudo en su pecho, pero era incapaz de identificar exactamente qué clase de sentimiento era.
Al día siguiente, cuando Clint regresó a su habitación tras dar vueltas toda la mañana, se encontró una docena de libros sobre el escritorio. Algunos eran en inglés, otros en un idioma con unos símbolos desconocidos y tres de ellos combinaban ambos idiomas. Diccionario Inglés/Asgardiano, Aprende asgardiano I y II. Así que aquellos símbolos eran asgardiano. Puede que se escribiera diferente, pero sonaban igual. O eso pensaba. Cuando la sirvienta le llevó la comida, le preguntó por los libros. No sabía quién se los había llevado, pero le explicó que inglés y asgardiano no eran lo mismo; él podía entenderlos porque los asgardianos tenían el poder de hacerse entender en cualquier lengua, pero eran idiomas completamente diferentes. Tal vez esa era una buena forma de pasar el tiempo aparte de dar paseos.
Así, entre paseos y libros, aún sin recordar nada, pasó la siguiente semana. Sin esperanza de que fuera mejor que la última vez, la visita semanal a la mazmorra era lo único que podía sacarle de la aburrida rutina sin nada que hacer.
—Buenos días, Loki—le saludó cuando el hombre no reaccionó a su presencia.
Estaba sentado en su silla, con las piernas sobre el reposapiés y un libro en las manos. Clint reconoció la portada marrón: Los mitos de la magia, título en asgardiano que había podido descifrar con su diccionario. Tenía ese libro en su habitación, era uno de los que le habían llevado, pero estaba en asgardiano y aún no tenía conocimientos suficientes para poder leerlo sin tardar media hora con cada frase. Se preguntó si era Loki quien le había enviado aquellos libros, pero dudaba que se lo hubieran permitido. Probablemente era cosa de Frigga, la única que se había interesado por él, en un intento de acercarlo un poco más a su hijo.
Loki no reconoció su presencia hasta que terminó de leer el capítulo en el que estaba varios minutos después. A Clint no le importó esperar pacientemente en silencio. Señaló la página, cerró el libro y lo dejó en la mesa a su lado.
—¿En qué puedo ayudarte?—preguntó sin mirarle, reposando las manos sobre su regazo en un gesto que le recordó al de su madre cuando habían hablado en su habitación.
—¿Cómo te encuentras?
—Maravillosamente, esto es un paraíso, tengo tantas cosas que hacer. ¿Alguna otra pregunta obvia?—hoy Loki no estaba para bromas, hoy estaba enfadado. Clint supuso que se debía a las dos semanas que llevaba ya en aquella celda. Era el proceso de aclimatación, apenas ahora era realmente consciente de lo que significaba estar encerrado.
—¿Qué estás leyendo?
Loki le miró por primera vez, con una ceja levantada.
—Nada interesante. ¿Tan aburrido estás que prefieres estar aquí preguntándome qué leo? ¿Es que mi querido hermano no te entretiene con sus relatos de grandiosas batallas? Tenéis mucho en común, él tiene un hermano indeseable y tú un omega indeseado. Tendréis mucho de qué hablar.
—No hablo con él, de hecho no he hablado con nadie desde el primer día, más allá de darle las gracias a las sirvientas cuando me llevan la comida o arreglan la habitación.
—Huh...—Loki soltó lo que parecía una risa burlona y se levantó de la silla, acercándose a él—. No puedo decir que me sorprenda. ¿Te has aislado por tu cuenta o es que nadie te quiere cerca? Un simple humano emparejado con un traidor. ¿Murmuran cuando pasas a su lado?
—Sí—contestó con sinceridad—. Pero tampoco es un gran problema, nunca he sido muy sociable.
—¿Te aburres?
—Mucho. Estoy aprendiendo asgardiano.
Loki rió.
—Sí que te aburres. Consuela saber que no soy el único. ¿Pero sabes la diferencia entre nosotros? Que tú te aburres porque quieres—su mirada se tornó seria y fría—. Estás en un mundo nuevo y maravilloso y decides quedarte en este castillo aburriéndote, decides aislarte. Yo he sido forzado al aislamiento y al aburrimiento. Me pones enfermo—su voz siseante le atravesó venenosa.
Clint tragó saliva. Tenía razón, lo estaba haciendo por propia voluntad, no tenía derecho a quejarse. Mucho menos con él, teniendo en cuenta lo que estaba pasando.
—Disculpa... tienes razón, no-
—Suficiente, márchate—le dio la espalda y volvió a sentarse en la silla con su libro.
Asintió con la cabeza aunque ya no le miraba y salió de las mazmorras. Tenía una hora y apenas era capaz de pasar unos minutos con él. No era un buen alfa y aquel omega no ayudaba.
Pensó en socializar, en buscar algo con lo que entretenerse o explorar aquel mundo, pero sintió que no era justo, no con su omega encerrado. Siguió pasando los días dando vueltas por el castillo y estudiando asgardiano. Ya había memorizado las plantas altas del castillo y traducía para sí mismo Los mitos de la magia, lentamente y con ayuda constante del diccionario y los otros libros para aprender asgardiano.
Esta vez no fue una semana.
Cinco días después de su visita a las mazmorras, llamaron a la puerta de su habitación a primera hora de la mañana. Thor entró como una tormenta en cuanto le dio permiso. Parecía enfadado o molesto.
—¿Qué sucede?—preguntó Clint, preparado para cualquier cosa.
—Arquero, Loki está en celo, tienes que ir a su celda—vale, para eso no estaba preparado.
—Q-qué... No puede ser, no han pasado más de tres semanas o un mes como mucho.
—Ese es el ciclo de mi hermano.
—Ah. Yo...
—Ve ahora mismo a las mazmorras, podrás entrar a su celda—y del mismo modo que llegó se marchó, dejando la puerta de la habitación abierta.
Clint no estaba preparado para aquello, en absoluto. Aún pensaba que tendría otros dos meses para acostumbrarse, quizás recuperar la memoria y tal vez hasta llegar a buenos términos con Loki. Esto había llegado demasiado rápido. Pero, venga, su omega estaba en celo, no podía dejarle sufrir, para eso había ido allí. Tenía que actuar como un buen alfa por una vez. Respiró hondo y salió de la habitación.
El omega estaba tumbado en la cama boca arriba. La mayor parte de su ropa estaba tirada junto a la cama, solo llevaba una camiseta negra sin mangas y los pantalones. Se cubría el rostro con los brazos y su respiración era algo pesada, pero parecía tranquilo. Si hubiera sido cualquier otra persona, no habría sabido que estaba en celo solo por aquello, pero tal y como había visto a Loki los últimos días, estaba claro que algo le pasaba. Algo en su interior se revolvió al ver a su omega en aquel estado. Su parte alfa quería despertar y ya se estaba poniendo duro.
—Loki...—le llamó, acercándose a la celda.
—Lárgate, no estoy de humor para ti—respondió con un gruñido.
—Sé que estás en celo.
—¡¿Y qué?!—la cama se sacudió cuando se incorporó golpeando el colchón con ambos puños—. ¿Piensas entrar aquí y violarme otra vez hasta que se me pase?
Se quedó petrificado. Las palabras resonaron acusadoras en su cabeza. Violarme, violarme, violarme... «Otra vez», eso significaba que ya lo había hecho antes. Así que eso era lo que había pasado, por eso Loki le detestaba (y con razón). Le había violado durante su último celo. No se había emparejado con él porque Loki le estuviera controlando, ni siquiera por amor, simplemente le había violado y quizás se le había ido de las manos y no había podido detenerse antes de anudarlo. No podía creerlo, había hecho cosas malas en su vida pero nunca nada tan terrible, tan inhumano. Era él quien debía estar en esa celda y no Loki.
—¡Lárgate de aquí, no te quiero cerca!—gritó, volviendo a tumbarse en la cama dándole la espalda.
Durante un momento no fue capaz de moverse, sentía como si su alma hubiera abandonado su cuerpo. Y tal vez así era, desde el día en que había violado a Loki. Retrocedió con los pies arrastrando por el suelo, apenas pudiendo subir las escaleras. Se encerró en su habitación y se hundió junto a la misma puerta.

Sentía náuseas. Fue tambaleándose al baño y vomitó varias veces hasta que su cuerpo quedó tembloroso en el suelo, sentado en un rincón. Lo que había hecho era imperdonable, haberlo olvidado aún más. Ahora entendía por qué no recordaba nada, su mente lo estaba protegiendo de aquellos hechos tan terribles. Una protección que no merecía mientras su omega los seguía sufriendo. ¿Y ahora qué? Por supuesto debía ir a la cárcel por ello. Violación y emparejamiento forzoso. Pero no quería permanecer en Asgard, no quería que Loki tuviera que seguir soportando su presencia. Más náuseas y un terrible dolor de cabeza. Solo quería encogerse sobre sí mismo y desaparecer. En ese momento desearía ser Stark para poder simplemente arrancarse la placa magnética de su pecho y dejar que la metralla le atravesara el corazón. Una forma fácil y rápida de acabar con aquello, aunque tampoco se merecía un final tan compasivo.

Continuará...

1 comentario:

  1. Hola!!!
    Wow si que me sorprendiste con lo de la violacion de Loki, ahh quien lo diria de Barton, pero hasta ahora se ha visto que no tiene autocontrol ;)
    Gracias por subir un nuevo cap, me gusto mucho XD
    Esperare el proximo cap con muchas ansias, porque escribes muy genial y se esta poniendo muy interesante el fic, ahora que hara Clint?

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