Nunca dormiremos separados


Título: Nunca dormiremos separados
Categoría: Ouran Koukou Host Club    Personajes: Hikaru & Kaoru
Género: Yaoi
Clasificación: +18 años.
Advertencia: Lemon, Incesto
Capítulo: One-Shot
Resumen: Durante nuestros casi 17 años de vida, mi hermano gemelo y yo estuvimos todos los días juntos, jamás pasamos una noche separados, siempre durmiendo en la misma habitación y muchas veces de pequeños en la misma cama. Aun con distintos gustos, distintos amigos, distintas aficiones, siempre dormimos juntos. Hasta que eso cambió un terrible día.

Durante nuestros casi 17 años de vida, mi hermano gemelo y yo estuvimos todos los días juntos, jamás pasamos una noche separados, siempre durmiendo en la misma habitación y muchas veces de pequeños en la misma cama. Hasta más o menos los cinco años éramos casi la misma persona, lo mismos actos, los mismos gustos, los mismos amigos… poco a poco eso fue cambiando, nos distanciamos despacio, cada uno hacía sus propios amigos, a uno comenzaba a gustarle algo que al otro no, nos apuntábamos a distintas actividades… pero ambos lo entendíamos, nos estábamos convirtiendo en personas diferentes y nos parecía bien pero lo que nunca varió fue dormir juntos, siempre en la misma habitación. Hasta que eso cambió un terrible día.
—Um… Kaoru… —mi hermano se acercó a mí después de la comida, supe al instante que no era nada bueno—esta noche voy a ir a dormir a la casa de Tamaki. ¿Te parece bien?
— ¿Dormir? ¿Te refieres a pasar allí toda la noche?— ¿Íbamos a dormir separados? ¿Cómo podía ser eso?
—Sí… pero solo lo haré si a ti te parece bien, si no quieres…
—No, no, claro que no, puedes hacer lo que quieras—pero no era cierto ¡claro que me importaba! ¿Cómo podía querer dormir apartado de mí? Pero no le podía decir que no.
—Bien, entonces díselo a mama, iré directo a casa de Tamaki—él tampoco parecía muy contento pero aun así aquel día, después de la escuela, caminó con ese tal Akira a su casa y yo fui solo a la nuestra.
No era la primera vez que pasábamos la tarde separados, incluso gran parte del día, pero jamás una sola noche. Después de la cena fui a nuestro cuarto y me puse a estudiar un rato para intentar tener la mente ocupada y no sentir el vacío que se empezaba a formar en mi interior. Estuve hasta media noche estudiando aunque de poco me sirvió porque mi mente estaba ocupada solo por el miedo de dormir solo. Después me tumbé en mi cama e intenté dormir, pero fue inútil, di vueltas y más vueltas pero fui incapaz de pegar ojo. Me levanté de mi cama y me tumbé en la suya, me acurruqué bajo las sábanas y allí pasé toda la noche. La almohada olía a mi hermano, en aquella cama lo sentía un poco más cerca. Mi corazón dolía mucho y cada vez más ¿Cómo demonios se le había ocurrido dormir en otro lugar? Fui incapaz de dormir un solo segundo en toda la noche.

En la mañana fui a la escuela y allí me encontré con mi hermano.
—Hola Hikaru—le dije cuando me lo encontré en clase— ¿has dormido bien?
—Hola Kaoru. Um… sí, he dormido bien ¿y tú?—me contestó cabizbajo.
—Bien también—era una total mentira pero si le decía que no había pegado ojo pensaría que era un crío o cualquier otra cosa.
Nos sentamos sin decir nada más y sin volver a mirarnos. Cuando empezó la clase me acomodé un poco en el asiento y, no se si fue por haber pasado la noche en vela o probablemente porque mi hermano estaba a mi lado, me quedé dormido como un tronco. Sentía calma dentro de mí sabiendo que Hikaru estaba a mi lado.
—…aru… …aoru… —una voz en la lejanía comenzó a despertarme— ¡Hikaru! ¡Kaoru!
—Ah! ¡Lo siento mucho profesor!—dijimos ambos al unísono.
Al parecer los dos nos habíamos quedado dormidos. Nos miramos un momento avergonzados y después miramos al frente intentando estar despiertos. Cuando la clase acabó el profesor nos echó una bronca y cuando se fue nos quedamos de pie el uno junto al otro en silencio. Al mismo tiempo nos cogimos de la mano y salimos rápidamente del aula, subimos a la azotea donde de vez en cuando comíamos juntos y nos quedamos un momento en silencio mirando al suelo.
—No he podido dormir en toda la noche—me dijo Hikaru.
—Yo tampoco pegué ojo—le contesté sintiendo algo de alivio dentro de mí.
— ¿Qué vamos a hacer si nunca podemos dormir separados?—preguntó.
Ambos ya sabíamos perfectamente la respuesta, era innecesario decirlo. Nos abrazamos muy fuerte, llenando en ese momento el vacío que habíamos sentido esa noche.
— ¡Nunca te separes de mí! ¡Nunca vuelvas a hacer eso!—le supliqué aferrándome a él con todas mis fuerzas.
—No lo haré, te lo prometo, nunca volveremos a dormir separados.
Tras estar un rato abrazados nos tumbamos en el suelo para dormir un poco más todavía abrazados. Fue un placentero sueño, muy profundo y tranquilizador. Al despertar ya era bastante tarde, las clases habían terminado.
—Y si nunca vamos a dormir separados, ¿Cómo podremos tener novias o algo?—me preguntó Hikaru cuando regresábamos caminando a casa cogidos de la mano.
Nos miramos un momento y la respuesta llegó a nuestras mentes a la vez. Nos dimos un tierno beso en los labios que nos resulto más natural de lo que esperábamos. Nos miramos y sonreímos como no lo habíamos hecho en años. Llegamos a nuestra casa y subimos directos a nuestro cuarto. Hikaru me tumbó sobre la cama y se puso sobre mí.
—Yo seré el de arriba—me dijo dándome un dulce beso en los labios.
—De eso nada, nos turnaremos—contesté sintiendo como nuestros corazones botaban alterados en nuestros pechos.
—Está bien, pero el primero seré yo que para algo soy el mayor—enredamos nuestras lenguas en un beso, intercambiando saliva por primera vez.
Nos deshicimos rápido de nuestras ropas y comenzamos a frotar nuestros cuerpos. Nos incorporamos en la cama y masturbamos nuestros miembros juntos mientras nos besábamos. Los labios de Hikaru se sentían muy bien recorriendo mi cuello y su calor era tan intenso como el mío. De nuestras bocas salieron unos sonidos que nunca habíamos hecho, podía sentir la respiración agitada de mi hermano en mi cuello y los fuertes latidos de su corazón que estaban sincronizados con los míos.
—Hikaru… ah… me vengo…—gemí sintiendo que ya no podía más.
—Sí… yo también… hagámoslo a la vez—aumentamos el ritmo de la masturbación, moviendo incluso nuestras caderas hasta que ambos nos vinimos—mira, nuestro semen mezclado—me dijo con una pervertida sonrisa mostrándome su mano empapada.
—Me siento muy caliente—le dije chupando sus dedos.
—Yo también, quiero más—se echó sobre mí y levantó mis piernas poniéndolas sobre sus hombros.
Metió los dedos en mi entrada muy despacio sin dejar de moverlos circularmente. Era doloroso pero lo aguantaría porque lo único que deseaba en ese momento era sentir a mi hermano dentro de mí.
—Kaoru… si te hago daño dímelo ¿vale?—me dijo al ver mi expresión de dolor.
—No te preocupes, hazlo rápido, quiero sentirte—le dije acariciando su pecho.
Nuestros miembros seguían duros y cada vez más ansiosos. Hikaru me miraba lascivamente como no lo había hecho nunca, probablemente del mismo modo en que lo estaba haciendo yo.
—Te ves muy sexy ahora mismo—me dijo besando mi pecho.
—Tú también, ah! como si nos miráramos… en un espejo ¿no crees? Nn!—Hikaru besaba y mordisqueaba mis pezones, hacía que mi espalda la recorrieran descargas eléctricas.
—Kaoru… tengo que meterla ya, no puedo aguantar más—me dijo cuando apenas había metido un tercer dedo.
—Sí… hazlo… rápido…—abrí mi entrada a él, quería sentirlo por completo.
Comenzó a penetrarme despacio, lo veía ansioso, sabía que él deseaba meterla de una vez y le estaba costando reprimirse.
—Hikaru, métela de un empujón, quiero sentirla toda—le pedí rodeando con mis brazos sus hombros.
— ¿Estás seguro? Puede doler mucho—a pesar de lo que decía estaba claro que lo estaba deseando.
Besé sus labios en señal de aprobación y no dudó ni dos segundos en hacerlo. Fue doloroso, tuve que morderme los labios para no gritar demasiado, pero cuando estuvo en mi interior se sintió muy bien, tan caliente y grande, palpitando dentro de mí.
—Eres muy estrecho…—susurró casi sin aliento cuando empezó a moverse despacio.
—Es lógico… no soy una mujer…—le dije acariciando sus cabellos.
—No sé cómo se siente una mujer, nunca he estado con una.
—Cierto, nuestra primera vez y es juntos, estoy muy feliz—era maravilloso poder hacer eso juntos, mi corazón quería salirse de mi pecho y estaba a punto de derramar lágrimas de felicidad.
—Teníamos que haber hecho esto antes, no podría ser mejor—sus embestidas eran cada vez más rápidas, la ternura que me daba su cuerpo me tranquilizaba y me hacía suspirar por más.
Hikaru se vino en mi interior al mismo tiempo que yo lo hacía entre nuestros vientres. Quedamos jadeantes, tumbados el uno junto al otro abrazados, besándonos dulcemente.
—Kaoru… te amo—me dijo acariciando mi rostro.
—Yo también te amo… Hikaru—nunca más me separaría de él, mi hermano era la persona más importante para mí y aunque tuviéramos distintos amigos, distintos gustos, siempre estaríamos juntos de ese modo, nunca dormiríamos separados.

Fin

1 comentario:

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