Posesión



Título: Posesión
Categoría: Bleach   Personajes: Byakuya Kuchiki X Renji Abarai
Género: Horror
Clasificación: +18
Advertencia: Lemon, Violación
Capítulo: One-shot
Resumen: Renji es asaltado en su baño por un pasional Byakuya que se comporta de forma muy extraña.

Desperté de aquel extraño sueño, había sido muy pesado y abrumador, ni siquiera recordaba de qué había tratado, pero me levanté más cansado que cuando me acosté. Fui directo a la ducha para limpiarme el sudor, el agua fría me refrescaría y me despejaría. De pronto la mampara de la ducha se abrió y vi a mi capitán desnudo frente a mí. Estaba tan alterado que ni siquiera había sentido su llegada. ¿Pero eso qué importa?, lo que importa es ¿qué demonios hacía allí, por qué estaba en mi habitación, por qué estaba en mi baño, por qué estaba desnudo? Estaba tan confuso que fui incapaz de reaccionar cuando entró en la ducha y se pegó a mí. Sin decir ni una sola palabra comenzó a masajear mi miembro y a lamer y morder mi cuello. Yo era incapaz de moverme, estaba demasiado sorprendido. Aquello era imposible, no, uno de los capitanes de las 13 divisiones, el capitán de la 6º división, mi capitán Byakuya Kuchiki no podía estar haciendo eso, era total y absolutamente imposible. A pesar del agua helada y de lo mal que me encontraba mi miembro comenzó a reaccionar. Sus labios y su lengua jugaban con mi cuello, mordiendo los puntos exactos que me hacían gemir y temblar, ¿cómo podía conocerme así? No, aquello no podía estar sucediendo. Estaba a punto de venirme cuando mi capitán se aparto de mí. Dejó te tocarme y acariciarme, por primera vez vi en su rostro una mirada ardiente y pícara, no era propia de él. Salió de la ducha y se marchó sin decir una sola palabra. Me quedé bajo el agua largo rato intentando recuperarme y después me senté sobre la cama. ¡¿QUÉ demonios había sido eso?! Tenía que haber sido una alucinación, ¡claro, había sido eso!, era imposible que mi capitán hubiera hecho eso, pero entonces ¿Por qué tenía un mordisco en mi cuello? Estaba confuso, era incapaz de pensar con claridad y para colmo aquello de mi entrepierna no se bajaba, ¿sería porque no dejaba de pensar en sus besos, en sus caricias, en su lengua sobre mi cuello? No aguanté más y me masturbé pensando en él. Pero qué me ocurría, no podía pensar en esas cosas con mi capitán. No podía ser, Byakuya Kuchiki no podía haber hecho aquello. ¡Claro, era solo deseo! Él necesitaba desahogarse, simplemente quería sexo, no podía querer nada más, no podía sentir nada por mí, él era un noble y yo nada más que un perro del Rukongai. Claro, solo quiso desahogarse. Ya más calmado me levanté de la cama y me vestí. Cuando fui a salir vi una nota escrita con perfecta caligrafía sobre la mesa.
‘’Ve a mi casa a la media noche’’
Me quedé paralizado leyendo la nota. ¿Qué significaba aquello? ¿Quería hacerlo otra vez? Bueno, hacerlo una vez porque en la ducha no había pasado nada. ¡¿Nada?! Se me está yendo la pinza. Pero no podía hacer aquello, yo nunca lo había hecho con un hombre, y no podía hacerlo con mi capitán, sería romper las normas, todas sus normas. Me estaba apareciendo un tremendo dolor de cabeza de tanto pensar y no encontrar lógica alguna. No podía más, me tumbé sobre la cama e intenté relajarme, dejar de pensar en ello. Pero era incapaz, solo podía pensar en el cuerpo del capitán Kuchiki rozando el mío, en sus labios y su lengua lamiendo mi cuello, en sus manos acariciando mi sexo. ¡Joder, no aguanto más! ¡¿Por qué coño tengo otra erección?!
Al fin en la tarde pareció que me calmé un poco y continúe con mis tareas. Mis subordinados me preguntaban dónde había pasado la mañana ya que había desatendido todas mis labores pero yo no era capaz de contestar. No vi a mi capitán en todo el día (cosa normal) y me alegré porque no sabía que podría haber hecho. Al llegar la noche me quedé de pie cerca de la mansión de mi capitán. Ya se acercaba la media noche y aun no sabía lo que iba a hacer. ¡NO! No podía pasar aquello, era mi capitán, era un hombre. No podía hacerlo. Corrí como alma que lleva el diablo hasta que sin darme cuenta llegué al bosque. Paré sin aliento en un claro, tenía que calmarme. ¿Por qué estaba tan nervioso, por qué me sentía tan excitado?, ¿por qué deseaba verle?
—No as aparecido—la voz de Kuchiki sonó enfadada a mi espalda. No le había sentido llegar.
—Ca-capitán. Yo… esto…—estaba temblando, no sabía qué hacer.
— ¿Por qué no has ido?—parecía estar furioso, se acercó a mí poco a poco.
—Capitán esto no… no está bien, no puede pasar.
— ¡Porqué!—sin darme cuenta nuestros cuerpos estaban separados por unos pocos centímetros.
—Us-usted es mi capitán, un capitán de las 13 divisiones, un noble y los dos somos hombres.
—Eso me da igual—sentenció.
Con una mano agarró mis cabellos sueltos y con la otra me jaló de la cintura. Unió sus labios a los míos con un profundo beso que hizo que mi labio inferior sangrara. Mis piernas temblaban y no entendía cómo, a pesar del daño que me estaba produciendo, podía sentir tanto placer solo con ese beso. Sus suaves labios, su lengua intentado penetrar en mi boca… ¡NO! ¡Esto no puede pasar! Con todas mis fuerzas me separe de él y comencé a correr en dirección contraria pero de pronto sus fuertes brazos rodearon mi cintura atrapándome y frenándome en seco.
—Vas a ser mío, y si pones de tu parte disfrutarás—sabía lo que significaban esas palabras. Me haría suyo quisiera o no.
¡¡¡NO!!! No quiero, no puede hacerme esto, este no es mi capitán, no puede violarme. Estaba aterrado, lágrimas de miedo comenzaban a inundar mis ojos. Comencé a pelear, quería zafarme de él, le golpeé con los brazos y las piernas intentando quitármelo de encima. Cuando creí que ya me estaba librando, una especie de tentáculos verduzcos de unos cinco centímetros de diámetro comenzaron a rodear mi cintura y mis extremidades. Miré hacia atrás sorprendido por aquello y vi como en su rostro aparecía una mueca aterradora. No, aquel no era mi capitán. Entonces pude sentir aquel aura, era un Hollow, uno de esos malditos monstruos había poseído a mi capitán. ¿Pero cómo era posible? Mi capitán era demasiado poderoso como para dejarse poseer de aquella forma. El monstruo que poseía a mi capitán comenzaba a desnudarme sin que yo pudiera detenerle. Sus tentáculos se movían por todo mi cuerpo con lascivia. ¿Por qué la tengo dura? El Hollow (ya no lo veía como a mi capitán) comenzó a lamer y mordisquear mi cuello en aquellos lugares que me volvían loco, con una mano comenzó a masajear mi miembro y con la otra recorría mis tatuajes. Me puso boca arriba en el suelo y se posicionó entre mis piernas sujetas por los tentáculos. Miré sus ojos grises, en ellos veía la oscuridad del Hollow pero también la vida del capitán intentando luchar. Me besó, me dio un intenso beso que durante un segundo se tornó dulce y supe que ese beso era de mi capitán. Se desnudó con ayuda de los tentáculos en apenas un par de segundos, su pene estaba erecto y jadeaba pesadamente. Yo estaba aterrorizado, no quería que un Hollow me violara. Sus tentáculos comenzaron a acariciar mi pecho, mi rostro, cada centímetro de mi piel, y yo suspiraba y gemía, ¡estaba disfrutando! Pero eso no era posible, era asqueroso. De pronto el miembro de mi capitán penetró en mi interior. Pegué un fuerte grito de dolor. Comenzaba a sangrar, no solo por el ano sino por todos los lugares donde el Hollow me mordía. Comenzó a moverse en mi interior con fuerza, cada envestida era mayor, más intensa, más dolorosa y ¿más placentera? ¡NO! No es posible, claro, no es el Hollow el que me hace disfrutar, es mi capitán, sentirle junto a mí, sentir su piel, sentir su miembro en mi interior… ¡pero qué digo, eso es igual de malo! El Hollow siguió violándome de muchas maneras, no quise pensar en ello, no quería pensar que era un Hollow el que me violaba mientras yo lloraba como un niño pequeño, quería pensar que era mi capitán el que me hacía el amor, aunque eso también era malo no era tan horrible. De pronto sentí en mi interior otra cosa a parte del miembro de mi capitán, uno de los tentáculos del Hollow penetró en mí provocándome tremendo dolor.
—¡¡¡¡NO!!!!
Aquel fuerte grito salió de la garganta de mi capitán. Los tentáculos comenzaron a soltarme. Vi como mi capitán luchaba contra el Hollow. El Hollow me soltó por completo, tenía que concentrarse en luchar contra la energía de mi capitán que intentaba librarse de él. Yo estaba paralizado, quería ayudar a mi capitán pero no sabía qué hacer.
—No voy a hacerle mas daño.
—Lo deseas.
—Es mi teniente.
De la misma boca de mi capitán salían dos voces distintas, la suya y la del Hollow, estaba luchando por la posesión del cuerpo.
—Le amas.
—No quiero hacerle daño.
—Deseas poseerle.
—Pero no así.
— ¿Qué más da cómo?, yo puedo hacerle tuyo como tú no podrías nunca.
—No quiero su sufrimiento.
—Está disfrutando, ¿no lo ves?
—Cállate, no lo quiero así.
Un último y fuerte grito salió de su garganta. El Hollow dejó el cuerpo de mi capitán. Este cayó al suelo inconsciente y yo al fin reaccioné y me apresuré a destruir al Hollow con mi espada. Cuando el Hollow desapareció me acerqué a mi capitán. Estaba inconsciente y muy débil. Le cogí en brazos y le llevé al hospital. Enseguida le atendieron y comenzaron a curarle. Yo estaba tan preocupado que ni siquiera me di cuenta de que estaba desnudo. Me dieron ropa y también curaron mis heridas. Pasé el día siguiente en el hospital, demasiado preocupado por mi capitán como para poder dormir ni tan siquiera unos minutos. ¿Cómo se encontraría? ¿Se habría despertado ya? ¿Habría preguntado por mí? ¡¿Por qué pienso eso?! Y lo peor es que nadie me dice nada. Salí del hospital por la tarde y me dirigí a mi cuartel. No me atrevía a ir a ver a Byakuya, estaba demasiado avergonzado por todo lo que había pasado. ¡Un momento, ¿por qué lo he llamado Byakuya?, sigue siendo mi capitán! Estoy empezando a desvariar. Un subordinado me informó de que el CAPITÁN KUCHIKI se encontraba bien, pero sin fuerzas. Me alegré muchísimo, ¿normal no? Era mi capitán. También me dijo que mañana estaría ya recuperándose en su casa y que había ordenado que me presentara allí por la tarde. Cuando llegó el momento estaba muy nervioso, no sabía que iba a decir o hacer. Me había pasado todo el día pensando en lo sucedido y por alguna extraña razón, con una enorme erección. Cuando llegué a su casa el mayordomo me llevó hasta su habitación y se retiró. El capitán Kuchiki estaba sentado sobre la cama observando el cielo, llevaba ropa ligera y en la cabeza no tenía sus adornos, se veía hermoso con el pelo suelto ¡qué digo, soy un hombre, no puedo decir esas cosas!
—Perdóname—apenas dijo en un susurro, parecía estar destrozado, no solo por fuera, también por dentro, nunca le había visto tan triste, nunca había mostrado así sus emociones. En sus ojos normalmente fríos e inexpresivos veía una profunda tristeza aunque ni siquiera me miraban.
—No tengo que perdonarle capitán. No fue culpa suya, estaba poseído por un Hollow—en contra de lo que yo creía mi voz no tembló, lo dije firme y con tono dulce, quería que se sintiera bien.
—Pero no debí dejar que ese Hollow me poseyera, fue mi debilidad lo que te causó tanto daño—su voz estaba rota de dolor, aunque su rostro seguía impasible como siempre ya no podía disimular.
—Usted no quiso aquello, si hubiera podido evitarlo lo habría hecho—sin darme cuenta me acercaba poco a poco a él. Me parecía tan vulnerable en aquel momento… ¡dios, que cosas pienso!
—Pude evitarlo, si hubiera controlado mis sentimientos lo habría evitado—sus palabras me sorprendieron muchísimo.
— ¿a qué se refiere capitán?
—Ese Hollow aprovechó los sentimientos que tengo hacia ti y así dominarme—me quedé paralizado ¿sentimientos hacia mí? ¿Qué sentimientos? ¡Claro, los de un capitán normal a su teniente, claro, tenía que ser eso!
—capitán, no tiene que echarse la culpa porque un Hollow se haya aprovechado de sus sentimientos fraternales hacia mí, usted no tiene la culpa
Una apenada risa salió de los labios de mi capitán, por primera vez giró el rostro hacia mí.
— ¿De verdad no te has dado cuenta?—me preguntó entristecido—Mis sentimientos son algo más que eso. Pero es lógico que no lo hayas pensado si tú no sientes lo mismo, aun más después de lo que ha ocurrido.
—ca-capitán, esto… yo… em… yo… no entiendo… que quiere… decir—las piernas me temblaban, estaba rojo como un tomate y las palabras no me salían de un tirón.
El capitán se levantó con gran esfuerzo y cuando estuvo en pie se tambaleó. Me acerqué velozmente a él y le sujeté. Le senté sobre la cama sentándome junto a él. Me miró cabizbajo y volvió a sonreír triste.
—olvídalo, es mejor que lo dejemos así, intenta olvidar todo lo que ha pasado.
—pero capitán.
—déjame solo por favor.
Estaba tan confuso que no pude replicar. Salí de aquella casa y corrí como un poseso hasta que llegó la noche. Me paré de nuevo frente a la casa de mi capitán y pensé largo rato. ¿A qué sentimientos se refería? ¿Tenía yo esos sentimientos? ¿Pero cómo era posible? Él era un noble, un capitán y yo su teniente, un perro del Rukongai, los dos éramos hombres. Era imposible que tuviera ESA CLASE de sentimientos hacia mí. Claro, debía de referirse a otra cosa y como yo soy tan corto no me he enterado, claro, en qué cosas pienso.
Dejé que los días pasaran, todo pareció que volvía a la normalidad, mi capitán estaba recuperándose en su casa y aunque no le había vuelto a ver me comunicaban diariamente su estado.
—subcapitán Abaray, subcapitán Abaray—uno de mis suboficiales corría hacia mi gritando mi nombre—subcapitán… Abaray…—dijo tomando aliento—me acabo de enterar que el capitán Kuchiki a pedido su traslado a otra división
—¡¡¡QUÉ!!!—Me quedé con la bica abierta, con una mezcla de sorpresa y furia— ¿quién te ha dicho eso?—le grité al joven cogiéndole por el cuello.
—se lo he oído decir al capitán Zaraki, estaba hablando con la subcapitana Kusajishi—dijo algo aterrado.
Le tiré al suelo y corrí a la casa de mi capitán furioso. ¿Por qué quería cambiarme de división?, era ilógico. Entré en su habitación sin esperar permiso.
— ¿Por qué quiere cambiarme de división, qué he hecho mal?—le grité. Él estaba sentado sobre la cama leyendo unos papeles.
—cálmate Renji, lo he hecho por ti—me dijo con tranquilidad, su rostro seguía ensombrecido por la pena.
— ¿por mí, qué quiere decir? Yo no se lo he pedido.
—después de lo que ocurrió no creo que podamos trabajar juntos.
— ¡capitán, no quiero cambiar de división, puedo seguir trabajando con usted sin problemas!—estaba histérico, no entendía lo que quería decir.
—pero yo no. Después de lo que te hice no podría mirarte a la cara. Además lo que siento por ti no podría dejarme trabajar sabiendo que estás junto a mí y no puedo tocarte—me dijo con el rostro agachado.
Me quedé paralizado ¿que no podía tocarme? ¿A qué se refería?
—capitán, no entiendo lo que quiere decir.
— ¿de verdad aun no lo sabes? Eres más ingenuo de lo que imaginaba—dijo con una pesarosa sonrisa—Renji, estoy enamorado de ti.
E-na-mo-ra-do ¿¡ENAMORADO!? ¿Cómo que enamorado? ¡Era imposible!
—ca-ca-capi-tan yo-que-pero-que-yo-em-esto—las piernas me temblaban y en mi mente las palabras se confundían.
—Renji, cálmate, piensa antes de hablar, entiendo que la idea no te guste, por eso he pedido tu traslado.
Miré su rostro triste, las lágrimas comenzaban a surgir en sus ojos ¡estaba llorando! Imposible, Byakuya Kuchiki nunca había llorado. No pude contenerme, no entendí porqué pero me acerqué a él, me agaché y le besé. ¡Le besé! Dios, el corazón se me va a salir del pecho, ¿porqué siento este hormigueo en el estomago?, ¿porqué siento calor en mi entrepierna? ¿Por qué no quiero separarme de él? No puede ser, es imposible. ¿Por qué está dejando de importarme? Sus labios… que dulces, que suaves, su lengua está acariciando mis labios, quiere que abra la boca, lo hago encantado, su lengua busca la mía e investiga el interior de mi boca y yo la suya. Que placer, que calor, no quiero separarme de él. Sin darme cuenta estoy tumbado sobre él en la cama. Acaricio su rostro con suavidad, sus cabellos, su cuello, su pecho aun por encima de la ropa. Tiene una piel muy suave, me gusta su tacto. Siento que él tampoco quiere separarse de mí, acaricia mis cabellos sueltos con una mano, mi espalda con la otra. De pronto me separa un poco de él, lo justo para que nuestros labios se separen y yo de un suspiro de disgusto. Me miró sorprendido, veía algo más de luz en sus ojos.
— ¿Por qué?—me pregunto.
—no lo sé, supongo que siento lo mismo—le dije con las mejillas ardiendo.
Me acercó de nuevo a él y me besó con más intensidad que antes. Cada vez estábamos más excitados, era maravilloso sentir aquellos labios, aquel cuerpo debajo del mío… ¡que importaba ya quiénes éramos o qué nos rodeaba! Comenzó a quitarme la ropa y a los poco segundos estábamos los dos desnudos, además ahora era Byakuya quien estaba encima. Comenzó a tomar el control de aquello. ¿Iba a ser yo su uke? Bueno, la verdad es que aquello no me importaba demasiado, solo quería estar junto a él. Comenzó a bajar hasta mi cuello y clavícula, lamía cada centímetro de mi piel y mordisqueaba aquellos lugares que me hacían estremecer. Al parecer no era el Hollow el que conocía aquellos lugares tan sensibles. ¿Cómo podía mi capitán conocerme de aquella forma? Debía de haberme observado mucho tiempo. Antes de bajar más se acercó a mi rostro y tras un suave beso me miró a los ojos.
— ¿Es tu primera vez?—me preguntó, ya con una gran sonrisa en los labios.
—Co-con un… con un hombre… sí—le dije avergonzado.
—Lo haré con cuidado—me dijo volviendo a besarme. Al parecer aquella no era su primera vez y me sentí ¿celoso?
Pero con sus besos esos pensamientos se borraron. Comenzó a bajar por mi pecho sin dejar de besarme, se paró en mis pezones jugando con ellos, mientras lamía uno saboreándolo acariciaba el otro con la mano, deleitándose con ellos. Los dejó ya duros y bajó hasta mi entrepierna parando unos segundos en mi ombligo. Acarició mi miembro ya erecto, besó la punta haciéndome estremecer y después siguió lamiéndolo en toda su longitud. Se lo metió en la boca casi por completo y comenzó a moverse de arriba abajo mientras lo lamía con la lengua. Yo gemía bastante alto incapaz de detener aquellos sonidos del inmenso placer que me estaba provocando aquel hombre. Tenía los ojos fijos en él, incapaz de dejar de mirar su perfecto rostro y con una mano acariciaba sus cabellos mientras con la otra intentaba taparme la boca. Byakuya comenzaba a acariciar con una mano mis genitales mientras seguía con la boca sobre mi miembro y la otra mano la llevó a mi boca, destapándola y acariciando mis labios. Yo era un principiante en aquello, no tenía ni idea de que quería hasta que me lo dijo.
—Lámelos, tengo que lubricarte, ¿no querrás que te haga daño?—parecía haber recuperado toda su confianza.
Me puse rojo de vergüenza y cerré los ojos con fuerza sin atreverme a mirarle ahora. Lamí sus dedos con gusto, sabían muy bien ¡cómo digo ahora estas cosas! Byakuya siguió lamiendo mi miembro hasta dejarme a punto del orgasmo. Se apartó un poco de mí, me abrió las piernas y metió un dedo en mi interior despacio. Sentí algo de dolor pero enseguida su movimiento en mi interior me produjo gran placer. Acercó su rostro al mío sin salir de mi interior y me dio un profundo beso. Bajó y mordisqueó mi cuello de nuevo mientras introducía un segundo dedo en mi interior. Yo gemía y me retorcía de placer, eran increíbles aquellas sensaciones, mi cuerpo estaba cada vez más caliente, nunca había sentido algo así con una persona, Byakuya sabía perfectamente lo que hacer para satisfacerme, estaba a punto de venirme pero él sabía evitarlo. Cuando el tercer dedo ya estuvo dentro y me hubo dilatado lo suficiente ¡dios, qué vergüenza!, los sacó y guió su pene con la mano hacia mi entrada.
—Te va a doler un poco, pero aguanta, disfrutarás—me dijo con voz sensual.
Me penetró despacio pero sin parar, me dolía pero poco a poco el dolor se torno placer. Con un último empujón entró por completo dentro de mí. Sentó dolor y placer a la vez, sentí el miembro de mi capitán en mi interior y la sola idea me gustó. Comenzó a balancearse despacio. Acercó su rostro al mío y me besó.
—Si te hago mucho daño dímelo y pararé—me susurró.
—No, no pares por favor, no quiero que pares—le rogué rodeando su cuello con los brazos.
Poco a poco las envestidas eran más rápidas y fuertes. Con una mano comenzó a masajear mi pene con intensidad y con la otra se agarraba a mis caderas para penetrarme mejor.
—capitán, mas rápido por favor—le pedí sin poder evitar los fuertes gemidos.
El comenzó a embestir más rápido, vi el placer en su rostro, el también gemía y jadeaba. Acabamos por venirnos a la vez, yo me corrí en su mano entre nuestros pechos y él me echó su semilla en mi interior. Se quedó tumbado sobre mí con su rostro en mi cuello, sintiendo su agitada respiración. Cuando nos calmamos él se levantó y salió de mí. Se tumbó a mi lado y comenzó a lamer y mordisquear el lóbulo de mi oreja.
—Capitán, ¿qué significa esto?—le pregunté algo confuso ahora que podía pensar.
— ¿Qué quieres que signifique?—me preguntó rodeándome con un brazo.
—todo, quiero que lo sea todo—no se porqué dije eso, me salió del alma.
—pues así será.

FIN

Espero que haya gustado, dejen comentarios, es el prime fic yaoi que realizo, y ademas con una pareja que me encanta.

3 comentarios:

  1. Es la primera vez que leo algo asi.
    Y curiosamente me ha encantado.
    Sigue asi porque aunque no entiendo nada de esto, creo que se te da realmente bien

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  2. la verdad al principio me sorprendio porq nunca habia leido algo parecido...
    no soy experta ni nada de eso pero me gusto mucho...lo hiciste bien por ser la 1ra vez

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  3. Woooow jenial mi primera vez (ewe) leiendo algo azy y estubo....como decirlo....jwbsgwbdnenxnejsnwbsj ♡♡♡

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