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Mejor que nuevo

Título: Mejor que nuevo

Fandom: Teen Wolf         Pareja: Peter Hale/Stiles (Steter), Nogitsune/Stiles

Autor: KiraH69

Género: Hetero (no cis)

Clasificación: TP         Advertencias: ninguna

Capítulo 1 de 1

Resumen: El nogitsune le dio un nuevo cuerpo, pero no era como su antiguo cuerpo, le había hecho un regalo de despedida.

[Disponible en inglés]

Las vendas siguieron apilándose en el suelo, húmedas con saliva. Todo estaba en silencio salvo por los jadeos y las arcadas de Stiles. Cuando el extremo final de la venda cayó al suelo, por un segundo o incluso menos, sintieron como si todo se hubiera terminado al fin. Un instante de alivio hasta que el humo negro surgió de las vendas y algo comenzó a moverse. Todos se pusieron en alerta. ¿Qué más podía pasar ahora?

Una cabeza comenzó a surgir, piel pálida con profundas ojeras y largos cabellos negros. Era como ver a la niña de la película The Ring saliendo del televisor. Varias armas apuntaron hacia ella, la atención de todos centrada en la extraña. Sus ojos castaños miraron hacia arriba, llenos de lágrimas y aterrados, cansados, suplicantes y confusos. Alguien la reconoció y llamó su nombre. El recelo se convirtió en preocupación y confusión. Dejaron de retroceder para acercarse a ella y la ayudaron a salir de entre las vendas, preguntando uno tras otro si se encontraba bien, qué había pasado, qué estaba sucediendo, en una cacofonía casi irreconocible.

Cuando recordaron al otro Stiles y miraron alrededor, ya no estaba. Lydia tampoco. De nuevo se desató el caos. Todos corrieron tras el nogitsune y su nueva rehén y solo se quedó Melissa cuidando de ella. No se podía mover, estaba exhausta tanto física como mentalmente. Su cuerpo se sentía tan extraño y su mente medio vacía. No sabía qué sentía en ese momento respecto a nada, ni siquiera tenía energía para pensar en ello.

—Cielo—Melissa dejó el vaso de leche que Stiles se acaba de tomar en la mesilla. Retorció las manos en su regazo como si estuviera reuniendo el valor para algo—. ¿Qué ha... sucedido?—preguntó en un susurro.

Stiles giró la cabeza hacia la pared. No sabía qué responder, aún no lo había asimilado. Melissa no preguntó más.

Tan pronto como pudo levantarse, Stiles se fue a casa y se encerró en su habitación. Ya no podía hacer nada, sabían cómo acabar con el nogitsune y Stiles no les sería de ayuda, mucho menos en el estado en el que se encontraba. Ni siquiera se atrevía a mirarse en el espejo, tal vez por miedo a que solo fuera un sueño o tal vez a que fuera real. Se cubrió con una gruesa sudadera y se ató el pelo en una coleta con uno de los hilos de los que usaba para el tablero de crímenes, metiendo el extremo dentro de la sudadera.

Noah apenas se percató en la oscuridad de la habitación cuando la visitó para comprobar cómo estaba. Era difícil percatarse de los cambios en los apenas diez segundos que estuvo allí antes de volver al trabajo. Aún tenían a un demonio al que capturar.

Cuando recibió un mensaje diciendo que habían acabado con el nogitsune no fue alivio lo que sintió, pero sí se permitió al fin preocuparse por lo que le había pasado. Se puso la capucha de la sudadera y se dirigió al loft en su jeep. Casi tuvo un accidente porque no podía dejar de mirarse en el retrovisor. Su corazón estaba latiendo tan fuerte que casi le retumbaba en los oídos y no podía mantener las manos quietas en el volante. Iba a mostrárselo a alguien, iba a hablarlo con alguien por primera vez, aunque no sabía con quién, no estaba seguro de quién estaría en el loft, aunque se lo podía imaginar.

Saltó del jeep tan pronto como aparcó porque temía que si se lo pensaba se arrepentiría y regresaría a casa. Su cuerpo vibraba mientras subía en el ascensor (había pensado en subir por las escaleras, pero no le quedaría aire al llegar). Se ajustó nerviosamente la capucha por un momento frente a la puerta del loft. Cuando la abrió, el único que estaba allí era Peter. Era el único al que realmente necesitaba ver así que no era ningún problema.

—Stiles, qué sorpresa verte por aquí. Pensé que estarías celebrándolo con tus amigos—Peter apenas levantó la mirada de su tableta un instante y siguió con lo que estuviera haciendo.

—No creo que haya nada que celebrar—murmuró, aunque el lobo podría oírlo perfectamente—. De todos modos, quería hablar contigo.

Aquello pareció picar su curiosidad.

—¿Sobre qué?—preguntó, bajando la tableta.

Stiles se quitó la capucha. Mantuvo la mirada en el suelo. Al principio no escuchó nada y después movimiento en el sofá.

—Admito que pensé que la imaginación me había jugado una mala pasada, pero era real—comentó con tono curioso.

Stiles se encogió de hombros. Sí, era real, ¿qué podía decir?

—¿Por qué?

Stiles levantó la mirada. El lobo estaba frente a ella, mirándola con interés de arriba abajo. Estaba preparado para responder, se esperaba esa pregunta de Peter, pero su mirada la ponía nerviosa.

—Un regalo. Dijo que era un regalo por haber usado mi cuerpo. No es que lo compense, pero admito que ha sido muy considerado—comentó casi para sí misma.

—Supongo entonces que no buscas la forma de deshacerlo.

Le agradecía tanto que no dijera lo evidente, que casi podría llorar.

—No, solo quiero asegurarme de que no habrá efectos secundarios y de que... será permanente.

Tenía tanto miedo de que no lo fuera, de que parpadeara y aquello desapareciera, que no se atrevía a disfrutarlo. Estaba viviendo un sueño, ni en sus fantasías más locas se había imaginado algo así, y estaba aterrada.

—Estoy bastante seguro de que es permanente y, por lo que dices, no suena como si fuera una trampa. Aunque no puedo estar seguro de eso, es un nogitsune después de todo.

—No es una trampa, eso lo sé—respondió con seguridad.

—¿Lo sabes?—preguntó, arqueando una ceja.

—Lo sé. Él estaba en mi mente y yo estaba en la suya. Me conoce tan bien como yo lo conozco a él. No era una mentira, solo tengo miedo de que ahora que han acabado con él, su magia o lo que creara esto desaparezca—explicó sin poder controlar ese tono de pánico en su voz.

—Podemos investigarlo, aunque será difícil encontrar algo específico sobre nogitsunes. Pero creo que su magia es lo bastante poderosa para que sea algo permanente—le aseguró convencido—. Además, tampoco ha muerto del todo, tan solo está atrapado de nuevo.

Esta vez fue Stiles quien le miró sorprendida.

—¿Atrapado? Decían que...—soltó un suspiro de alivio por primera vez y la mayor parte de la tensión en su cuerpo se desvaneció. Sus hombros se relajaron y sus piernas casi le fallaron. Se dejó caer sobre el sofá y echó la cabeza hacia atrás—. Sé que no debería alegrarme, pero... es...

—No tienes que dar explicaciones sobre cómo te sientes. Solo tú estabas allí. Solo tú, y el nogitsune, sabéis lo que pasó en tu cabeza. Tienes derecho a sentirte como te sientes.

Stiles levantó la cabeza algo sorprendida y no se esperaba la suave sonrisa en su rostro ni la forma tan intensa en que la estaba mirando.

—¿Qué?—preguntó cuando no dejó de mirarla casi como si quisiera lanzarse sobre ella.

—Esa ropa es bastante... terrible para estrenar un nuevo cuerpo. Deberías conseguir algo más apropiado.

—¡Hey! ¡Es mi ropa de siempre!—exclamó algo ofendida.

—Lo sé—respondió casi como si doliera.

Stiles se ruborizó y retorció el borde de la sudadera entre las manos.

—Um... Eres... eres el único que lo sabe. Estaba ocultándolo hasta que... bueno, hasta que supiera que era definitivo—explicó algo nerviosa.

—Mejor me lo pones, así podrás hacer la gran revelación con tu mejor aspecto. O así si es lo que prefieres, pero podrás elegir.

—N-no tengo dinero para-.

—Yo invito. Vamos.

Peter cogió su chaqueta y se dirigió a la puerta. Cuando simplemente se marchó sin detenerse, Stiles se levantó a toda prisa y fue corriendo tras él. Era un poco extraño tener a Peter de copiloto en su coche (se preguntaba cómo solía viajar, nunca había visto su coche, si es que tenía uno), aunque no era la primera vez que llevaba a un Hale de copiloto.

El lobo la miró de reojo cuando se pasó la salida del centro comercial de Beacon Hills y siguió hasta la ciudad vecina, pero no dijo nada. Aún no estaba preparada para encontrarse con algún conocido con su nuevo aspecto. Ni siquiera había pensado en una excusa para su cambio repentino, no había ningún tratamiento que lograra un cambio tan radical en tan poco tiempo.

Detuvo el coche cerca de la entrada del centro comercial. Era un día de diario así que, por suerte, no había demasiada gente. No tuvo tiempo de dudar porque Peter salió de inmediato del coche y se dirigió a las puertas. Usó al lobo casi como un escudo mientras avanzaban y Peter lo llevó a la tienda más cara de todo el centro. Solo ver los precios la hacían sentir mareada y algo incómoda, no debería estar en un sitio como aquel.

—Podríamos ir a...

—Es mi dinero y lo pienso gastar bien—replicó casi leyéndole la mente—. Ahora tómate tu tiempo, no tengo ninguna prisa. Si quieres consejo, estaré en los sillones.

Stiles había pensado que se quedaría constantemente a su lado indicándole lo que le sentaría mejor, lo que era más apropiado, lo que hacía juego y todo eso, pero le hizo sentir bien que se quedara en los sillones la dejara escoger su propia ropa.

Después de escoger un par de pantalones y una camiseta, Stiles dio por concluida la compra, pero Peter le indicó que continuara sin tan siquiera apartar la vista de su móvil. Después de probarse varias tallas para averiguar la suya, acabó con tres pantalones y cinco camisetas, todo ello no muy diferente a su ropa habitual, pero adaptado a su nuevo cuerpo (le gustaba su estilo y eso no iba a cambiar). Quería comprar alguna falda o algún vestido, pero ahí estaba completamente perdida.

—¿Necesitas ayuda?—Peter apareció tras ella de repente y Stiles se sobresaltó.

—Voy a ponerte un cascabel—murmuró. Tenía dos vestidos en las manos, pero no podía decidirse, ni siquiera sabía si le gustaba alguno de los dos—. No tengo ni idea de vestidos, nunca he... no me atrevía a...

Peter cogió ambos vestidos y los dejó en el perchero. Dio unas vueltas alrededor de los percheros y regresó con un vestido que la dejó con la boca abierta. El cuerpo era negro con cuello en uve y corte diagonal en la cadera, con cuatro botones blancos a la izquierda. Las mangas desde el codo hasta la muñeca, un parche en el pecho y la falda de volantes de dos capas eran de otra tela a cuadros blanca, roja y negra. Tenía la suficiente cantidad de cuadros para encajar con su estilo y no demasiados como para echar atrás a Peter, era moderno, juvenil, discreto (quizá en el futuro buscara algo más llamativo, pero en ese momento no se veía capaz), le encantaba. Miró la etiqueta y era justo su talla, lo que era sorprendente porque no se la había dicho.

Entró en el vestidor y cuando salió, Peter estaba allí sentado, como en una de esas escenas de las películas en las que las mujeres se probaban un vestido tras otro y salían a mostrarlo como si fuera una pasarela (lo hacían parecer súper divertido, pero era agotador probarse ropa). Peter la miró con una expresión que la hizo ruborizar. Sus ojos casi parecían brillar.

—Preciosa...—murmuró.

El rubor en sus mejillas se hizo más intenso y regresó rápidamente al vestidor. ¿Peter la había mirado así antes? ¿Era cosa de su nuevo cuerpo? ¿O se daba cuenta ahora porque era más consciente de su cuerpo? Tendría que preguntárselo directamente si quería averiguarlo, pero aún no estaba preparada para la respuesta.





La cuenta total era demasiado, pero Peter ni parpadeó y Stiles no se molestó en decir nada porque el lobo no haría caso.

—Um, la entrada está al otro lado—le informó cuando Peter se dirigió en la dirección opuesta.

—Primero peluquería. Ese pelo no es para tenerlo en una coleta.

Stiles frunció el ceño y se tocó la cabeza preguntándose a qué se refería.

Cuando la peluquera le preguntó qué quería hacerse, Stiles se quedó en blanco.

—Solo arrégleselo—respondió Peter en su lugar y se giró hacia Stiles—. Tendrás tiempo para hacerte lo que quieras, pero al menos hay que arreglarlo. Ese tipo no sabe nada de cortes de pelo—comentó, refiriéndose al nogitsune.

Stiles sonrió y asintió.

La estilista le ofreció hacerle las cejas y a maquillarla un poco, y Stiles aceptó. Tal vez no debería decirlo ella misma, pero el resultado se veía bastante bien. El pelo con más volumen aún con su estilo algo despeinado, la raya de los ojos y algo de brillo en los labios. Se miraba al espejo y se gustaba. Por primera vez realmente se gustaba.

Esta vez vio al lobo acercarse en el espejo. Peter colocó una mano en su espalda y observó su reflejo con aprobación.

—Tú no vas a necesitar el mordisco para convertirte en la chica más popular del instituto—le susurró casi al oído.

No solo lo sintió, sino que ahora puedo ver el rubor florecer en sus mejillas en el espejo. Resopló y se dio la vuelta, no quería seguir viendo esa expresión tan tonta que ponía con Peter.

—No soy impopular por mi apariencia, lo soy por mi personalidad, y eso no ha cambiado.

Peter se encogió de hombros.

—Ellos se lo pierden.

Stiles no sabía exactamente qué se estaban perdiendo, pero le agradecía los ánimos.

Condujo de vuelta al loft y realmente pretendía dejar a Peter allí y regresar a casa, pero no podía. No sabía si su padre estaría allí, no podía verlo aún. ¿Qué podría decirle? ¿Cómo le iba a explicar aquello? ¿Qué pensaría de ella? ¿Qué pensarían los demás? ¿Cómo iba a decírselo? ¿Y si creían que solo era una maldición? ¿Y si querían “ayudarle” a deshacerlo?

—Stiles—Peter la llamó y puede que no fuera la primera vez. Stiles levantó la cabeza y dejó de agarrar el volante como si su vida dependiera de ello—. ¿Quieres subir?

Stiles asintió. El lobo debía de oler su pánico. Apestaría en ese momento.

Respiró hondo y cuando su respiración recuperó un ritmo más o menos normal, salió del jeep. Peter cogió las bolsas (no era una zona para dejar nada en el coche) y la acompañó. Cuando Stiles abrió la puerta del loft, el lobo soltó las bolsas y sacó sus garras, pero antes de que pudiera detenerla, antes de que el gruñido siquiera dejara sus labios, Stiles se lanzó sobre la figura en medio del loft que imitaba su antigua apariencia.

Rodeó sus hombros con los brazos y lo abrazó con todas sus fuerzas. Se sentía tan feliz que no pudo contenerse y se puso a llorar. Sus piernas temblaban y Kuro la sostuvo mientras sus labios presionaban contra su pelo.

Shh, ya estoy aquí, Mi-chan—le susurró, acariciando su espalda.

Creía que te habían matado y después que te quedarías encerrado de nuevo—murmuró contra su hombro sin soltarse de él.

Por favor, fueron muy idiotas al pensar que podrían encerrarme en una caja de madera sin más después de haber absorbido tanta magia. Realmente solo saben subestimar a los demás.

Levantó el rostro de Stiles con una mano y le dio un tierno beso. Stiles suspiró y sonrió.

Me alegra que hayas vuelto. Oh—Stiles recordó en ese momento que no estaban solos (como siempre estaban en su mente). Peter les estaba mirando con la boca entreabierta y expresión sorprendida. Sí que tenía que ser raro si había conseguido sorprender al lobo—. Um, Peter, este es Kuro, el nogitsune, y... bueno... no es tan malo como piensan. Hay muchas cosas que no sabéis y muchas mentiras que Noshiko os contó.

Lo estaba haciendo inconscientemente, pero se había colocado entre Kuro y Peter en un gesto protector. No esperaba que Peter atacara sin más, sin preguntas y sin pensarlo, los demás podrían, pero no él. Aun así, ya había perdido a Kuro una vez y temía que eso volviera a suceder.

Peter guardó las garras y se relajó, al menos en apariencia. Se acercó con pasos lentos, intentando no parecer amenazador, más por Stiles que por Kuro.

Dada la reacción de Stiles, diré que me alegra volver a verte en circunstancias mejores—le dijo con una sonrisa educada.

El chico listo. Has escogido bien—le dijo a Stiles, acariciando su mejilla con la nariz.

Ah, n-no he...—balbuceó nerviosa. No estaba segura de a qué se refería, pero Kuro conocía su mente mejor que nadie y más de una vez habían hablado de Peter. Solo esperaba que no dijera nada que no tuviera que decir.

¿Por qué llevas esta ropa? Ahora tienes tetas, pensé que querrías lucirlas.

No quiero lucir-. Ugh, venimos de comprar ropa para... lucir mi nuevo cuerpo—era inútil discutir con alguien que había estado en su mente, mucho menos con Kuro.

¡Genial! Póntela, quiero verte—le dijo casi como un niño emocionado.

Stiles le miró con ojos entornados y el ceño fruncido. Se giró un poco hacia él sin apartar el brazo que Kuro aún tenía sobre sus hombros.

No puedo ir por ahí con este aspecto sin más, la gente me conoce como chico, no comprenderán que ahora de repente sea una chica. No hay ningún tipo de tratamiento que consiga esto de la noche a la mañana—sonaba algo desesperada y así se sentía. Aún no se le ocurría nada para explicar aquello.

Oh, sí, a veces se me olvida—musitó Kuro.

¿El qué?—preguntó Stiles, mirándolo con sospecha.

La ignorancia humana. Pero no te preocupes—la acercó con su brazo y le dio un largo beso. Stiles pudo sentir la magia fluir por su cuerpo, esa sensación ya no le era ajena—. Listo—le dijo con una sonrisa satisfecha cuando se apartó.

¿El qué?—preguntó confusa. Miró su cuerpo, pero no veía nada distinto ni tampoco se sentía distinta.

Ya nadie va a cuestionar que seas una chica, para ellos siempre lo habrás sido—respondió con total seguridad. Stiles miró a Peter, pero este negó con la cabeza—. Con él no funcionará, supuse que no te importaría. ¿Puedo cambiarlo si quieres?

No, no, está bien—no le importaba si era Peter, había reaccionado mucho mejor de lo que se esperaría de nadie.

Pues venga, ya es hora de que seas tú—le dijo.

Le dio un empujón hacia las bolsas que seguían en el suelo y se acercó al lobo más rápido de lo que este pudo reaccionar. Procuró controlarse, pero no pudo evitar la tensión en su cuerpo cuando Kuro rodeó sus hombros con un brazo.

¿Y tú por qué no nos preparas mientras tanto la cena, lobito?—le pidió o casi ordenó con su rostro muy cerca del suyo, su aliento rozando sus labios.

Se veía como Stiles, como el Stiles antiguo, pero no olía como él, no hablaba como él, no se sentía como él. No era difícil separar en su mente a este Stiles del real.

¡Kuro!—le regañó Stiles cuando estaba a puntito de besarle.

Kuro sonrió con dientes afilados sin apartarse ni un milímetro del lobo.

Por supuesto, será un placer—respondió el lobo.

Fue Peter quien le dio un beso y se fue sin dejarle reaccionar. Stiles se quedó boquiabierto mirando tras él y Kuro se lanzó sobre su espalda, rodeándolo con sus brazos.

Vamos a divertirnos tanto, Mi-chan—susurró en su oído.

Quizá sí, al menos Peter parecía dispuesto.

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