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Dentro de mí [cap5] FIN


Título: Dentro de mí
Fandom: Teen Wolf         Pareja: Peter Hale x Stiles Stilinski
Autor: KiraH69 
Género: Yaoi, Slash
Clasificación: +18          Advertencias: lemon, bestiality, Mpreg
Capítulos: 5 (5 de 5) FIN
Resumen: Mientras la manada disfruta bañándose en un lago, una criatura acuática intenta ahogar a Stiles, pero lo libera y escapa antes de que puedan atraparla. Parece que no van a tener que preocuparse más del tema, pero tendrá consecuencias que nadie espera. Hay algo dentro de Stiles.

Capítulo 5



Despertó una noche con un intenso dolor en su vientre y solo pudo gritar.
Peter estaba a su lado en menos de un segundo, con una mano en su hombro y la otra en su barriga.
Stiles, respira, tranquilo—le dijo, no tan tranquilo como solía estar, lo que preocupó de inmediato a Stiles.
Creo que les pasa algo a los bebés, Peter—se agarró con fuerza a su brazo, un intenso terror inundando su cuerpo.
¿Qué sucede?—preguntó Noah, entrando en la habitación en pijama.
Peter miró al sheriff con expresión perdida y Stiles nunca imaginó que se alegraría tanto de que su padre no hiciera el turno de noche.
Papá, duele. Los bebés...—ni siquiera quería imaginar qué les podía estar pasando, no quería perderlos por nada del mundo.
Ya es tiempo, ¿no? Para que nazcan—dijo Noah, sentándose junto a su hijo al otro lado de la cama.
Ambos se le quedaron mirando con expresiones en blanco por un momento hasta que Stiles volvió a gritar de dolor.
Voy a llamar a Deaton—Peter se levantó reaccionando por fin.
Llamaré a Melissa, quiero que esté ahí también—pero cuando fue a levantarse, Stiles le agarró del brazo, mirándole con ojos llorosos.
Papá...
Tranquilo, hijo. Vas a estar bien, no te preocupes, y tus pequeños también estarán bien—acarició sus cabellos tomándole la mano como cuando era pequeño y estaba enfermo.
Stiles sin sintió apaciguado por un momento hasta que otra punzada de dolor lo sacudió.
Dios, y las mujeres pasan por esto voluntariamente. Habría que ponerles un monumento—gimió, retorciéndose y abrazando su vientre.
Noah no pudo evitar sonreír y le dio unas palmadas en el hombro.
Vamos, te llevaré en el coche patrulla.
¡No! No, no, no—Stiles negó vehemente y Peter se arrodilló al instante a su lado—. No quiero tener a mis hijos en la clínica. Quiero que estén en casa, por favor.
Estoy de acuerdo—respondió Peter, mirando a Noah como buscando su permiso.
De acuerdo, avisaré a Melissa. Dile a Deaton que venga.
Veinte interminables minutos después (que Stiles juraría que eran una eternidad), en los que Peter no se separó ni un segundo de su lado, llegó Melissa con Scott y prácticamente detrás de ellos Deaton.
Bueno, Stiles, ha llegado el momento. ¿Estás listo?—le preguntó Deaton.
Tan preparado como puedo estarlo—respondió con un quejido.
Bien, desnúdate de cintura para abajo. Voy a comprobar si hay dilatación y seguiremos desde ahí.
Los ojos de Peter brillaron y tuvo que agarrarse al cabecero para no lanzarse al cuello del veterinario por la simple insinuación de que iba a tocar a su pareja.
Ugh... ¿No puede hacer eso Peter? Quiero decir, no que lo haya hecho antes—porque no habían llegado hasta ahí (todavía)—, pero realmente preferiría que mis partes íntimas siguieran siendo tan íntimas como fuera posible.
Deaton estudió las expresiones de ambos y suspiró. No sabía para qué lo habían llamado.
Está bien, esperaré fuera. Si hay dilatación, comprueba cuánta—le dijo, saliendo de la habitación.
Scott, tú también, sal—le dijo a su amigo, cuya expresión pasaba de preocupada a enfadada y molesta cuando miraba a Peter. Scott le miró sorprendido y a punto de replicar—. No voy a discutir, largo.
¿Quieres que me vaya también?—le preguntó Noah, sentado a su lado.
No, no, quédate, por favor—le pidió, apretando su mano.
Tranquilo, no me voy a mover de aquí—respondió, limpiando su rostro sudado con una toalla húmeda fría que había subido Melissa.
Cuando solo estuvieron los tres en la habitación, Peter le quitó los pantalones y los calzoncillos, cubriéndolo con una fina sábana para que no se sintiera tan expuesto. Se arrodilló entre sus piernas y lo examinó con cuidado. Cuando comprobó que había ya cuatro dedos de dilatación suspiró aliviado, había tenido miedo de que su cuerpo no reaccionara bien.
Ya puedo ver el primer huevo—le dijo con una sonrisa, acariciando reconfortante su muslo—. Estás casi listo, cariño.
Oh, gracias a- ¡¡Nhaah!!—gritó cuando una contracción especialmente fuerte lo sacudió.
Voy a avisar a Deaton.
¡No, no!—lo detuvo Stiles antes de que pudiera siquiera bajar de la cama—. Solo... solo ayúdame—intentó incorporarse, torciendo el gesto por el dolor.
Qué necesitas, dime—no podía negar que le alegraba no tener a un desconocido cerca de su pareja en este momento. No tenía ningún problema con el sheriff, pero cualquier otro agitaba sus instintos protectores.
De rodillas. Creo... más fácil.
Con la ayuda de su padre y de Peter consiguió ponerse de rodillas con los brazos apoyados sobre el cabecero de la cama. Esa posición se sentía más natural, era lo que su cuerpo estaba pidiendo. Necesitaba la ayuda de la gravedad para esto.
Está a punto. Noah, necesito un balde lleno de agua templada para los huevos—le dijo Peter mientras acariciaba la espalda y el vientre de su pareja arrodillado tras él.
Voy a por él.
Noah salió a toda prisa de la habitación, pero Stiles ya apenas era consciente de lo que sucedía a su alrededor, todos sus sentidos estaban centrados en los bebés que estaban a punto de salir de él. La voz dulce y las cuidadosas manos de su pareja eran lo único que conseguían relajarlo, que mantenían a raya cualquier ataque de pánico. Sabía que no estaba solo, que tanto él como sus bebés estarían cuidados. No tenía miedo.
Minutos después Noah regresó con el balde de agua, cerrando la puerta tras dejarlo, y se colocó de nuevo junto a su hijo, limpiando el sudor de su rostro y su cuello.
Stiles, estás listo. Durante la próxima contracción quiero que empujes, ¿de acuerdo?
Stiles respondió con un quejido, ocultando su rostro en sus brazos sobre el cabecero.
Vamos, hijo, puedes hacerlo. Ya falta poco—le animó su padre, acariciando su espalda.
Con la siguiente punzada de dolor Stiles contuvo un grito y en su lugar empujó.
Eso es, eso es, eso es, vamos... Oh...—una sonrisa se extendió por el rostro de Peter cuando el primer huevo cayó suavemente sobre sus manos.
Stiles suspiró, un intenso alivio inundando su cuerpo, haciéndolo sentir débil como si le hubieran drenado la energía. Sus piernas temblaron y no pudo mantenerse erguido más tiempo. Noah lo ayudó a tumbarse mientras Peter colocaba el huevo en el balde junto a la cama. Stiles se asomó al borde de la cama y sonrió. Extendió el brazo y acarició con la punta de los dedos la suave superficie del huevo, de un color blanco verdoso con líneas algo más azuladas formando ondas sobre la superficie.
¿Cuándo se abrirá?—preguntó con voz ronca de gritar, su expresión laxa como si ni siquiera tuviera energía para mover los músculos.
En unos minutos, tiene que bajar un poco la temperatura primero—había una sonrisa en su rostro que no podía describirse de otro modo que felicidad.
El otro...
Dale tiempo, descansa.
Lo cubrieron con una sábana, le dieron un vaso de agua que bebió muy lentamente y le quitaron la camiseta, que ahora estaba empapada de sudor, limpiándolo antes de ponerle otra.
Dame un beso—le pidió Stiles necesitado sin preocuparse en ese momento siquiera por su padre.
No puedo darte analgésico ahora, si eso es lo que estás pidiendo—le dijo y Stiles le puso morros con expresión suplicante—. No, cariño, tienes que ser capaz de sentir las contracciones cuando lleguen.
Le dio un beso casto para calmarlo y agradeció que Noah no dijera nada al respecto. El sheriff ya sabía que su hijo tenía intención de estar con él, pero Stiles seguía siendo menor según las leyes y temía que eso pudiera ser un problema. Sin embargo, Noah lo estaba llevando mejor de lo que esperaba.
Cuando las contracciones regresaron, volvieron a ponerse en posición. Esta vez fue más rápido, incluso menos doloroso o quizás Stiles ya estaba tan exhausto que no podía ni sentir el dolor. Tan solo quería terminar aquello, cerrar los ojos y dormir. Cuando finalmente el huevo salió de su interior, su padre tuvo que sostenerlo y tumbarlo despacio sobre la cama.
Despiértame cuando...—señaló vagamente con una mano antes de quedarse dormido o tal vez perder el conocimiento, pero Peter lo entendió.
Colocó el huevo en el balde junto al otro y se dedicó a limpiar a su pareja. Noah insistió en llamar a Melissa para que le hiciera una revisión y Stiles ni siquiera movió un músculo mientras lo atendía. Cuando terminó, los dejó de nuevo solos en la habitación, esperando con Scott en el salón mientras Deaton se marchaba bajo petición de Peter (no iba a permitir que un desconocido, sin importar cuánto confiara en él Scott –no tanto Stiles–, se acercara a sus hijos recién nacidos).
Cuando escuchó un crujido, despertó con delicadeza a Stiles. Este apenas era capaz de abrir los ojos, emitiendo un quejido para que lo dejara en paz.
Ya van a salir—le dijo y Stiles se despertó como si le hubieran echado un jarro de agua encima.
Peter apagó la lámpara del techo y dejó tan solo la de la mesilla para que la luz no molestara a las crías. Subió el balde sobre la cama y los tres observaron mientras los huevos se agitaban, pequeñas grietas abriéndose a lo largo de la cáscara blanda.
El primero de ellos se abrió y Stiles emitió un gemido de emoción, que fue seguido por un agudo gemido por parte de la cría. Las branquias en su cuello se abrieron respirando y sus ojos castaños casi dorados observaron a través del agua que lo cubría. Su aspecto no era tan diferente al de un bebé humano salvo por la cola de pez que era la mitad inferior de su cuerpo y los rasgos de nunmyo que compartía con Peter. Su pelo, escaso, era negro; su piel, lavanda extremadamente pálida; sus dedos regordetes estaban unidos por membranas, faltos de garras, y tenía pequeños dientes triangulares.
Puedo... ¿Puede salir del agua?—preguntó Stiles, tragando saliva mientras secaba las lágrimas que recorrían su rostro con el dorso de la mano.
Sí, y tenemos que comprobar cómo están sus pulmones.
Peter lo tomó con cuidado con ambas manos, una bajo sus caderas y la otra bajo su cabeza, y lo sacó lentamente del agua. Los tres adultos contuvieron el aliento por un momento mientras las branquias se abrían y cerraban en el aire hasta que finalmente se echó a llorar con una potente voz, su pecho expandiéndose y contrayéndose con los pulmones llenándose de aire, y suspiraron aliviados. Stiles se incorporó contra el cabecero y Peter colocó al pequeño en sus brazos. El bebé dejó de llorar prácticamente al momento, sus fosas nasales abriéndose olfateando a su alrededor. Emitió un suspiro contento y se quedó tranquilo con los ojos entrecerrados. Stiles lo observó con una mirada llena de amor. Ya lo adoraba antes incluso de que naciera, pero ahora no tenía remedio. Peter tenía la misma expresión en su rostro, enamorado de la imagen de su pareja con su bebé, y se alegró de ver que Noah no andaba lejos, una gran sonrisa en sus labios.
El segundo huevo comenzó a abrirse y todas las miradas se dirigieron a él. Tan pronto como vio a través de una de las grietas, Peter sacó el huevo del agua.
¿Qué sucede?—preguntó Stiles asustado.
Está bien, tranquilo.
Colocó el huevo sobre el regazo de Stiles y siguieron observando hasta que se abrió del todo.
No tiene branquias—murmuró Stiles, incluso si eso no era lo único diferente ni lo más llamativo. Miró a Peter preocupado, pero este sonreía.
Tenía cola igual que su hermano, sus ojos eran azules como los de Peter y el pelo verdoso, pero sus dedos no tenían membranas y su piel, lavanda en toda la cola, tenía zonas blancas (humanas) a lo largo del resto de su cuerpo, en su torso, sus brazos e incluso la mitad izquierda de su rostro. No era un contraste llamativo porque ambos tonos eran muy pálidos, pero suficiente para ser notable. Tampoco tenía dientes, a diferencia de su hermano.
Peter le dio un pequeño azote y el bebé comenzó a llorar con saludable fuerza.
No es ningún problema, simplemente es más humano que nunmyo—les dijo Peter, colocando al bebé sobre el otro brazo de Stiles.
Eran pequeños, algo más pequeños que los bebés humanos de nueve meses, pero parecían estar perfectamente sanos. Los tres no podían más que observarlos con sonrisas en sus rostros.
¿Son niños o niñas?—preguntó Stiles sin realmente importarle demasiado.
Peter examinó los orificios de ambos, los pequeños agitándose un poco en los brazos de Stiles.
Es una niña—dijo, acariciando la cabeza de la mayor antes de girarse hacia el otro—, y un niño.
La parejita. Me gusta eso, aunque cualquier otra cosa también me habría gustado—respondió Stiles, inclinándose para darle un beso a cada uno.
¿Cuándo tendrán sus piernas?—preguntó Noah, acariciando al más cercano a él.
Dependerá de ellos, entre tres y cinco meses generalmente. A veces tardan más si no tienen estímulo, necesidad, pero no será el caso.
Oh. ¿Y la comida?—preguntó Stiles, levantando la mirada de ellos por primera vez.
Hm... Ella seguramente podrá comer lo que cualquier nunmyo ya, tiene los dientes así que le prepararé algo de pescado. Él... creo que deberíamos probar con algún preparado alimenticio para bebés humanos.
Voy a avisar a Melissa, ella podrá ayudarnos con eso.
Noah se levantó y dejó a la pareja en la cama, mirando embobados a sus criaturas. Bajó las escaleras y en el salón le esperaban Melissa y Scott.
¿Cómo están?—preguntó Melissa con evidentes ganas de ir a verlos.
Ambos parecen haber nacido sanos, son un niño y una niña. Uno de ellos, la niña, parece casi totalmente nunmyo aunque tiene los ojos de Stiles. El niño parece casi humano. Tiene cola, pero no tiene branquias y su piel tiene manchas de uno y otro. Es adorable, la verdad, como un muñeco—Melissa sonrió viendo el cariño que desbordaba su rostro y su voz. Hacía mucho tiempo que no lo veía tan feliz—. Estábamos pensando en qué darles de comer. Peter cree que la niña podrá comer como los nunmyos, ya tiene dientes, pero el niño aún no. Pensábamos que tal vez leche para bebés o algo así.
Iré a comprar fórmula para bebés y tal vez algún potito por si acaso. ¿Necesitan algo más?
Si la niña sale a Stiles, creo que lo mejor sería conseguirle un mordedor, esos dientes ya dan miedo—lo dijo riendo, riendo de verdad, relajado, y eso pareció quitarle varios años de encima.
Pero va a llevárselos, ¿no? Va a marcharse a su mundo—dijo Scott acercándose a ellos con el ceño fruncido.
El rostro de Noah decayó, mirando al chico con expresión seria.
Ninguno de los tres va a marcharse. Los pequeños son hijos de Stiles y Stiles es feliz con Peter a su lado. No hay ninguna razón para que se marche.
¡Pero es un asesino! ¡Ha matado a las criaturas que han estado viniendo a la ciudad!—prácticamente gritó con expresión decidida y agresiva, sus ojos brillando sin control.
Lo sé, me lo han contado—respondió, sin dejarse intimidar lo más mínimo por el chico—. Y no puedo estar enfadado con Peter porque evitara que esas criaturas comenzaran a matar humanos en la ciudad, protegiendo a mi hijo y mis nietos. Ya hemos tenido suficientes muertes sin sentido aquí.
Pero-
Scott, creo que deberías irte a casa—le dijo su madre justo antes de que Noah lo hiciera.
Scott miró herido a su madre, pero ante la expresión firme de esta agachó la cabeza y salió de la casa.
Lo siento, Noah—le dijo Melissa.
No te preocupes. Entiendo que sospeche de Peter, pero no había visto tan feliz y sano a Stiles desde... bueno, desde que su madre estaba aquí. No le voy a quitar esa felicidad ni voy a permitir que nadie se la quite.
Lo entiendo—Melissa sonrió y acarició su brazo reconfortante.
Stiles estaba felizmente ignorante de la reacción de su mejor amigo, pero Peter lo había oído todo y no podía alegrarse más de la respuesta de Noah. Sabía lo importante que era para Stiles el apoyo de su padre y no habría querido luchar contra su rechazo.




Stiles se quedó dormido por puro agotamiento, pero tan pronto como despertó no se separó ni un instante de los pequeños. Pasaron la mañana en la bañera, la niña nadando de un extremo a otro y el pequeño flotando con la mano de Stiles o de Peter siempre bajo su cabeza para evitar que tragara agua. Hasta que Noah (que se había tomado su primer día libre en el trabajo desde hacía años) llegó con una piscina hinchable para niños. La colocaron en el salón, apartando todos los muebles, y los tres se sentaron a su alrededor mientras los pequeños nadaban. Cuando se dieron cuenta de que el niño flotaba perfectamente, dejaron que nadara solo, aunque la mano de uno de ellos siempre estaba cerca por si acaso.
¿Ya habéis pensado en nombres?—preguntó Noah, sentado en su sillón mientras observaba a sus nietos.
Um... No, ¿tenías algo pensado?—le preguntó Stiles a Peter.
No soy bueno con los nombres humanos, escogí el mío por ser uno de los más comunes para evitar equivocarme—respondió encogiéndose de hombros—. No sabría decir cuál es un nombre normal o apropiado.
Stiles resopló una risa.
Mientras sea pronunciable y no como el mío—Peter le miró confuso—. Stiles no es mi nombre real, es un apodo. Mi nombre es...—gruñó, presionando los labios juntos, siempre odiando decir su nombre real a cualquiera—, Mieczysław. Es un nombre polaco, viene del abuelo de mi madre.
Mieczysław, me gusta cómo suena.
Los Stilinski le miraron con la boca abierta. Lo había pronunciado perfectamente, ni siquiera Noah había sido capaz de hacerlo a la primera (ni tras horas de práctica), muchos menos Stiles cuando era pequeño.
Bueno, no se va a llamar así, desde luego, ni tú vas a volver a pronunciar ese nombre jamás—le dijo Stiles mientras intentaba reprimir el rubor que se extendía por su rostro. Por algún motivo, escuchar su nombre en labios de Peter le había hecho sentir un hormigueo extraño.
Peter sonrió y Stiles supo que no iba a hacerle caso.
En fin, aún tenéis tiempo para pensar los nombres. No es que podamos registrarlos oficialmente de todos modos. Tendremos que pensar cómo arreglamos eso—dijo pensativo el sheriff—. ¿Podrán hacerse pasar por humanos como tú?
No por sí mismos por ahora, pero yo puedo hacerlo por ellos. Aunque habrá que esperar a que sean capaces de adquirir piernas, la magia no servirá mientras tengan la cola.
Tendremos tiempo para hacer papeles falsos y lo que haga falta, no es tan difícil—y quizás no debería haber dicho eso delante de su padre. Levantó la mirada y sonrió inocentemente (o eso intentó, fallando estrepitosamente) a Noah, que le fruncía el ceño—. Lo que sí me gustaría hacer es invitar a la manada para que los conozcan. Um, si te parece bien.
Por supuesto, lo que decidas me parece bien—respondió Peter, extendiendo una mano para acariciar dulcemente su rostro.
Por lo que he leído, es tradición en las manadas presentar a los nuevos miembros al alfa y que la manada pueda marcarlos con su olor, creo que eso es importante para ellos. Sé que tú no eres técnicamente parte de la manada, pero me gustaría que lo fueras y que también lo fueran ellos. Bueno, en realidad ya lo son aunque solo sea por asociación como mi padre, pero siendo nunmyos una manada les ofrece protección y también una familia más grande y personas ante las que no tienen que ocultar lo que son.
Peter detuvo sus divagaciones con un ligero beso y le sonrió.
Stiles, me parece bien. Y si quieres que forme parte de la manada y Derek me acepta, también me parecerá bien. Mientras pueda estar contigo haré lo que sea y si eso además significa protección y felicidad para nuestros hijos no hay razón para negarme.
Stiles sonrió y se apoyó contra su hombro, cogiendo en brazos a la pequeña cuando asomó la cabeza frente a ellos.




Llamaron a la manada y los invitaron a visitarlos al día siguiente (porque Stiles todavía estaba cansado y, aunque no tenía dolores, aún sentía su cuerpo extraño).
Peter preparó comidas para la pequeña, primero pescado triturado y, cuando vio tras la primera comida que no le sentaba mal, platos con pequeños trozos de pescado y también algunos potitos. Stiles le dio un biberón de leche para bebés al pequeño y cuando eso no pareció dejarlo satisfecho, le dieron también potitos y pescado triturado. No tenía dientes, pero al parecer podía alimentarse como su hermana. Le resultaba algo extraño darle esa comida a un recién nacido, pero era lo habitual para los nunmyos. Desde luego tampoco parecían recién nacidos por la forma en que se movían en el agua.
Para que los pequeños durmieran prepararon un amplio balde en el que colocaron unas toallas para hacer de colchón y lo llenaron con una pequeña capa de agua. Ambos tenían que permanecer húmedos y de hecho habrían llenado otro balde hasta arriba para la niña ya que podía dormir sumergida, pero al parecer ninguno de los dos hermanos quería dormir separado del otro. Colocaron el cubo junto a la cama y Stiles durmió al borde del colchón con un brazo colgando mientras Peter dormía tras él, rodeándole la cintura con un brazo, su mano sobre su vientre incluso si ahora estaba vacío y con el rostro enterrado en su cuello.
A la mañana siguiente, cuando apenas habían terminado el desayuno, la manada llegó (antes de la hora a la que habían quedado, lo cual era extraño porque la mayoría de ellos siempre llegaba tarde a las reuniones). Peter esperó en el salón con los pequeños en la piscina mientras Stiles abría la puerta. Los betas pasaron a su lado, rozando una mano por su hombro o su brazo en el gesto peor disimulado para marcarlo con su olor, pero sin apenas prestarle atención. Lydia también fue tras ellos después de darle un abrazo y Derek fue el único que esperó a hablar con él.
¿Scott no va a venir?—le preguntó Stiles, siendo su amigo el único que faltaba del grupo.
Le dije que no viniera hasta que enfriara la cabeza—respondió el alfa.
Stiles asintió. Sabía por qué Scott no estaba a favor de esto, pero si a su mejor amigo no le importaba que fuera feliz, ni siquiera molestándose en hablar con él, no podía preocuparse menos por su opinión. Entonces, se quedó atónito cuando Derek llevó la mano a su nuca y la apretó con suavidad. Ese era el gesto más íntimo que el alfa había tenido jamás con él.
Antes de darle oportunidad de reaccionar, Derek pasó a su lado hacia el salón. El agudo grito de deleite de Erica lo despertó y entró al salón junto al resto, sentándose al lado de su pareja frente a la piscina.
¿Ya tienen nombre?—preguntó Erica de inmediato.
Stiles asintió. Después de hablar todo el día de ayer, esa misma mañana habían llegado a una decisión (o más bien Stiles se había decidido, a Peter cualquiera le parecía bien).
Él—dijo, indicando al bebé que la beta tenía en brazos—, Ian Genim Stilinski y ella, Johanna Claudia Stilinski.
Lydia le miró con una suave sonrisa en su rostro, siendo la única que sabía que Claudia era el nombre de su madre. Stiles correspondió con otra sonrisa. Eso era lo único sobre lo que no había tenido ninguna duda.
Derek—le llamó Peter—, me gustaría pedirte, si es posible, que me una a la manada.
Stiles le miró sorprendido porque de eso aún no habían hablado. Le rodeó la cintura con un brazo y se apoyó contra él, ocultando una sonrisa contra su hombro.
Por supuesto. Tanto tú como vuestros hijos sois ya parte de la manada, no tengas duda de ello.
Stiles se abrazó con fuerza a su pareja y besó su mejilla, una gran sonrisa que no podía reprimir tirando de sus labios. Sabía que los lobos podían oler la felicidad desbordando de él y Stiles no necesitaba poder olerlos para saber que se alegraban por él.
Jo se asomó al borde de la piscina frente a ellos, emitiendo un sonido que definitivamente no era humano, pero que Stiles ya reconocía. La cogió en brazos, sin importarle que su camiseta se empapara, y le entregó de inmediato su mordedor. Esos dientes eran terribles.

FIN

NOTA: El porqué de los nombres de los niños: he querido hacer un homenaje al fandom y así han salido estos nombres. Ian es el nombre del actor que interpreta a Peter, pero además es un derivado de John, al igual que Johanna. John es el nombre que más se suele utilizar para el sheriff en los fanfics antes de conocerse su nombre real. Ambos nombres (Ian y Johanna) son de origen hebreo, como el nombre real del sheriff, Noah (en muchas historias se considera que la familia Stilinski es judía, cosa que no sería de extrañar con el origen polaco de la madre). Claudia es el nombre de la madre de Stiles y Genim es uno de los nombres más utilizados como nombre real de Stiles antes de que se conociera el auténtico, al igual que con Noah.

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